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El Gobierno multiplica mensajes hacia el ala dura del PP y desprecia el paso

El ministro del Interior: “Es más de lo mismo, pura teatralización”

El Gobierno y el PP están muy preocupados por los movimientos en el ala dura del partido, de su electorado y del mundo de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El nacimiento de Vox, el partido de una de las víctimas más simbólicas, José Antonio Ortega Lara, es un paso más en una serie de crisis que incluyen el portazo de Jaime Mayor a Mariano Rajoy. En este contexto, y en plena precampaña de las elecciones europeas, el Gobierno multiplica los gestos hacia este sector. Y este viernes era un día especial para hacerlos, con el anuncio de ETA.

Por eso mientras por un lado Alberto Ruiz-Gallardón anunciaba que las asociaciones de víctimas del terrorismo podrán acogerse a la justicia gratuita gracias a la reforma que se presentaba ayer —un claro guiño a este colectivo— o Soraya Sáenz de Santamaría explicaba que estará prohibido por ley que llegue a alto cargo de la Administración central alguien con antecedentes por terrorismo, Jorge Fernández Díaz, en un discurso muy preparado y medido para satisfacer a ese mundo, despreció abiertamente el nuevo paso dado por ETA. Incluso una hora antes de que se hiciera público el vídeo, Fernández sentenció en la rueda de prensa del Consejo de Ministros: “Ese comunicado va a ser más de lo mismo” y “una etapa más de un ejercicio de teatralización, de escenificación que lleva realizando ETA, en particular desde que el 20 octubre de 2011 anunció el cese definitivo de su actividad terrorista”.

El PP ya ha dado muestras de que quiere intentar reconciliarse con el mundo de las víctimas en el entorno de la AVT, y de hecho la convención política de Valladolid estuvo repleta de gestos políticos y simbólicos de reivindicación de las víctimas y de la lucha del PP vasco, para convencer a parte de sus votantes naturales de que no es cierto que el Gobierno, como señalan algunos sectores o medios de comunicación, haya traicionado a las víctimas y esté suavizando su política antiterrorista. En esta estrategia tiene una importancia clave Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco y miembro de la dirección del PP. Tanto que es muy probable que ella ocupe un puesto destacado en la candidatura a las elecciones europeas, unos comicios con mucha abstención —se espera que vote solo el 40% de los que tienen derecho—, donde el voto conservador es clave porque suele movilizarse más. La lista europea siempre ha tenido presencia destacada de víctimas, como la eurodiputada Teresa Jiménez Becerril, cercana a Mayor Oreja y ahora muy alejada de la dirección nacional.

En este contexto interno, el ministro del Interior utilizó un tono durísimo, sin resquicios para la crítica en el ala dura del partido o desde Vox, y aseguró que “ETA anunció ese cese definitivo porque está derrotada policialmente por el Estado de derecho, y ahora pretende que le demos las gracias. Ahora se desprende por entregas de las armas. No debemos contribuir ni darle ninguna credibilidad a esa teatralización. Lo único que esperamos es la disolución definitiva y sin condiciones”.

El ministro ajustó un poco su discurso. En Valladolid, en la convención política, Fernández tuvo una polémica con Esperanza Aguirre porque dijo que ETA está “completamente derrotada”. Ayer le añadió el “policialmente”, para dejar abierta la vía de la política. Y remató la idea con una frase que gustará más al ala dura: “Trabajamos para la derrota definitiva de ETA”, aseguró. Sin que nadie se lo reclamara, Fernández siguió con su discurso pensado para ese sector y desgranó algunos datos: “El Estado de derecho no está en tregua. Desde que este Gobierno tomó posesión se han detenido 99 miembros de ETA, algunos en Brasil o Venezuela”.

Fernández también aprovechó la comparecencia para lanzar un mensaje de desprecio al papel de los verificadores internacionales, que el Gobierno español no ha reconocido, al contrario de lo que hizo el británico en el proceso del final del IRA. “Con la Policía y la Guardia Civil nos basta y nos sobra para verificar que se ha desprendido de sus armas. No nos hacen falta esos verificadores internacionales, no son ellos los que derrotaron a ETA. Si ETA quiere entregar las armas, basta con que nos diga dónde están con una geolocalización”, remató, aunque en otra pregunta concedió un mínimo respiro: “Todo lo que sea entregar armas es positivo”.

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