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Monárquicos de ‘aquí y ahora’

Los constituyentes descartaron la vía rupturista en la jefatura del Estado en aras de estabilidad

La mayor renuncia fue del PCE

El PSOE defendió la república

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Los Reyes votan en el referéndum sobre la Constitución el 6 de diciembre de 1978.

Una finísima frontera separaba y finalmente mezcló en mayo de 1978 las razones ideológicas y las pragmáticas en el debate constitucional sobre la forma política que adoptaría el Estado. ¿Monarquía o república? ¿Reforma o ruptura total? Por un lado se expusieron los argumentos de fondo: partidarios y detractores de mantener en el trono a un jefe de Estado no elegido por el pueblo sino designado por Franco. Por otro lado, los argumentos coyunturales: todos los grupos parecían coincidir en que el rey Juan Carlos había sido una pieza clave para conducir la Transición, y algunos temían que poner fin a la Monarquía llevara aparejado el riesgo de volver atrás. Partidos tan diferentes como UCD, Alianza Popular y el PCE —con la célebre intervención de Santiago Carrillo— enarbolaron entonces el mismo argumento principal para optar por la Monarquía: el "aquí y ahora", la necesidad de proteger como a un bebé la democracia recién nacida, y hacerlo apoyándose en un jefe de Estado desvinculado de los partidos.

Tal vez por eso algunos momentos del debate de 1978 adquieren tintes paradójicos visto con los ojos de 2013: el PSOE, hoy firme defensor de la Monarquía, hizo entonces una apasionada defensa de la república (y finalmente se abstuvo en la votación del artículo 1.3); el PCE, por el contrario, un partido que hoy reclama la III República, dio su apoyo expreso a la Monarquía "en aras de la democracia y la paz civil".

En todo caso, la que aprobaron los constituyentes no era una monarquía al uso. Le colocaron un apellido —"parlamentaria"— y la despojaron de poder ejecutivo. Si la historia política de España había sido hasta entonces "la historia de la monarquía española", como dijo el diputado de AP López Rodó, la que los constituyentes escribieron en 1978 le impuso un giro parlamentario y constitucional. Este es un extracto de aquellos diarios de sesiones.

» Santiago Carrillo (PCE): "La realidad no corresponde siempre al ideal imaginado". "El jefe del Estado ha sido una pieza decisiva en el difícil equilibrio político establecido en este país y lo sigue siendo. Él ha desempeñado el papel de bisagra. [...] Esa es la realidad. La realidad no corresponde siempre al ideal imaginado. [...] Si en las condiciones concretas de España pusiéramos sobre el tapete la cuestión de la república, correríamos hacia una aventura catastrófica en la que, seguro, no obtendríamos la república, pero perderíamos la democracia. [...] Los comunistas, en aras de la democracia y de la paz civil, vamos a votar el artículo 1º y afirmamos que, mientras la Monarquía respete la Constitución y la soberanía popular, nosotros respetaremos la Monarquía".

La mujer, discriminada en la Corona

J. M. R. / V. G. C.

El artículo 57.1 de la Constitución, que expresa la prevalencia del hombre sobre la mujer en el orden sucesorio de la Corona, no recibió ninguna enmienda en la Comisión Constitucional del Congreso en 1978. Pero, en la votación, la suma de abstenciones (123) y noes (15) superó a los síes (132). No hubo defensa de ese apartado por parte de quienes votaron sí. Hablaron solo los críticos:

» Heribert Barrera (ERC). “No presenté enmienda sobre este punto por creer que había otras personas que podrían hacerlo mejor que yo, con mayores motivaciones y mayores probabilidades de convencer. Desgraciadamente, la fórmula del consenso no lo hizo posible”.

» Dolores Calvet Puig (PSUC). “El único apartado en abierta contradicción con el artículo 13, que reconoce la no discriminación en cuestión de sexo, es el artículo 52.1 [reubicado después en el 57.1]. Por esto, el PCE ha tenido a bien abstenerse y demostrar nuestra preocupación por este precepto claramente discriminatorio para las mujeres”.

» Enrique Múgica Herzog (PSOE). “Esto es una discriminación entre ambos sexos. La igualdad entre varón y hembra debe manifestarse en todos los aspectos de la vida social sin excepción, y por eso nos hemos abstenido de votar el párrafo 1”.

» Luis Gómez Llorente (PSOE): "Por mucho que se quiera identificar con la patria, no es sino un hombre". "Defendemos la república. Ni creemos en el origen divino del poder ni compartimos la aceptación de carisma alguno que privilegie a este o a aquel ciudadano simplemente por razones de linaje. [...] Menos aún podemos dar asentimiento y validez a los actos del dictador extinto". "Las magistraturas vitalicias, y más aún las hereditarias, dificultan el fácil acomodo de las personas que ejercen cargos de esa naturaleza a la voluntad del pueblo en cada momento histórico. [...] No merece nuestra aquiescencia el posible contraargumento [de] la neutralidad de los magistrados vitalicios [...], pues todo hombre tiene sus intereses [...] y, por mucho que desee identificarse con los intereses supremos de la patria, no es sino un hombre". "Cualquiera ha de entender que quienes nos sentimos impulsados por la lucha contra el privilegio, y no aceptamos otra carta de singular retribución que el propio esfuerzo y el mérito, prefiramos la república como forma de Gobierno".

» Óscar Alzaga (UCD): "Hoy la república no es posible porque no serviría de encuentro". "El Rey supone, en el momento en que vamos a afrontar la discusión sobre las nacionalidades [...], la modernidad de aquella célebre afirmación de Cánovas: 'En un país donde la mayoría de sus habitantes no tienen otro vínculo de unidad que la Monarquía, la creación de la Monarquía vale tanto por sí sola como la creación íntegra de la Constitución del Estado". "No es posible plantearse la forma política que hoy interesa a España desconociendo la coyuntura por la que atraviesa el país. La democracia no sería posible sin la Monarquía. [...] Hoy la república no es posible, porque no serviría de encuentro". "La monarquía parlamentaria constituye el último eslabón, el último estadio de la larga evolución de las formas monárquicas de gobierno hacia lo que se dan en llamar 'democracias coronadas'. La monarquía parlamentaria es aquella en la que el rey reina, pero no gobierna; aquella en la que el rey tiene menos potestas, pero puede alcanzar el máximo de auctoritas".

» Laureano López Rodó (AP): "Quien representa a todo el pueblo no puede deberse a una facción". "El mecanismo hereditario es el único que pone la más alta magistratura del Estado al abrigo y al margen de las pasiones y de las controversias políticas. Conviene que esta alta magistratura, que representa a todo el pueblo y a la nación, no se deba al grupo, al partido, a los votos de una facción, sino que sea algo indiscutible que se encuentra vinculado a la institución natural por excelencia que es la familia". "La historia de España es la historia de la Monarquía española. Lo que ha forjado la unidad de España ha sido la Corona".

» Francisco Letamendia (EE): "La Monarquía actual fue instaurada por el dictador". "No tenemos nada contra la persona física de Juan Carlos, ni en contra ni a favor. Es cierto, contra lo que pudo temerse en un principio, que no es el Monarca del fascismo. Pero es el Monarca de la reforma, y la reforma no puede curar las llagas de Euskadi. [...] Nosotros no olvidamos que la Monarquía actual fue instaurada por el dictador; que Juan Carlos no ha sido elegido por el pueblo".

» Eduardo Martín Toval (Socialistas de Cataluña): "La única fórmula aceptable es un rey que no se queme en el juego político". "Que la jefatura del Estado recaiga en una persona por herencia o por adopción parece, en principio, incompatible con la democracia; que un monarca sea soberano va, en principio, contra la soberanía popular". "La única fórmula predemocrática aceptable es un rey que reine, pero que no se queme en el juego político ni pueda ser manipulado, como siempre históricamente lo ha sido, por los grupos conservadores. Por eso los socialistas de Cataluña hemos presentado diversas enmiendas en favor de una correcta asignación de poderes al Rey, en el caso de que no prospere la opción republicana. [...] Solo una monarquía, por así decir, republicana, puede tener hoy legitimidad para los demócratas".

» Heribert Barrera (ERC): "No es prudente asentar el Estado sobre el azar cromosómico". "Incluso si fuera cierto, cosa absolutamente incomprobable, que sin la Monarquía el paso de la dictadura a la democracia habría sido más accidentado y difícil, esto no sería ahora, que estamos ya casi en democracia, una razón suficiente para mantener la Monarquía. Pretender que España debe ser monárquica por agradecimiento me parece propio de una mentalidad arcaizante; me recuerda a las leyendas medievales del caballero que salvaba a la doncella del dragón y, en recompensa, obtenía su mano y su dote". "La monarquía es un sistema fundado sobre privilegios hereditarios que no respetan el principio de igualdad que hemos consagrado en el primer apartado del artículo 1º". "No me parece exacto que la Monarquía haya sido el motor del cambio: el motor ha sido el pueblo, y Don Juan Carlos ha sido el conductor, el afortunado conductor". "La monarquía es, dígase lo que se diga, una apuesta sobre las virtudes de El Príncipe. No creo, señores diputados, que sea prudente asentar al Estado sobre el azar de las combinaciones cromosómicas".

» Antonio Carro (AP): "Quien ostentará la soberanía será el pueblo". "El señor Barrera puede tener la tranquilidad de que la Monarquía, en estos momentos, no descansa exclusivamente en las virtudes de El Príncipe. [...] Descansa en las virtudes de El Príncipe acompañado de las virtudes del pueblo español, que es quien ostenta la soberanía".

» Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD): "La democracia ha sido posibilitada por la Monarquía". "La monarquía no puede ni impugnarse ni justificarse en abstracto, de polémicas abstractas está llena la historia política, desde Platón hasta la fecha. Nos parece más útil atender a la justificación que la monarquía tiene ahora y aquí. La justificación de la Monarquía, ahora y aquí, no tiene nada que ver con el agradecimiento a una persona; tiene que ver con la peripecia que nos ha llevado a esta situación [...] La democracia ha sido instrumentada y posibilitada por la institución que podía trascender los avatares concretos en los que había sido reinstaurada [...], porque era una institución que, por identificarse con la historia, salía de ella en los últimos 40 años". "La Monarquía no se convierte, según nuestro proyecto de Constitución, en una institución gubernamental, no sustrae a la soberanía popular ninguna parcela de poder, sino en una institución arbitral".

» Jordi Solé Tura (PCE): "El peligro del borboneo está minimizado". "Desde el punto de vista de los principios, somos partidarios de la república. Pero estamos en el momento en el que estamos. Hoy lo que divide a los ciudadanos no es la línea divisoria entre monárquicos y republicanos, sino entre partidarios de la democracia y enemigos de la democracia [...] Si queremos que esta democracia funcione, necesitamos que se incorporen a ella fuerzas políticas que hoy se están incorporando de manera lenta pero progresiva, y quiero saber que segura, a través precisamente de la institución monárquica. [...] Querer la república hoy en este país, en este momento, significa literalmente derrocar la Monarquía, con todo lo que esto significa en cuanto a las consecuencias [...] Si bajo la apariencia de esa aceptación, o tomando esta situación como excusa, se nos hubiese impuesto una monarquía autoritaria [...] libre para reproducir en nuestro país la nefasta institución del borboneo, evidentemente la situación habría tenido que ser otra. Pero creo sinceramente que este peligro está minimizado".

» Miquel Roca (Minoría Catalana): "Se trata de tomar la vía más rápida hacia la democracia". "Hemos dado nuestro voto favorable a la Monarquía. [...] No se trata de discutir ahora cuál es la máxima democracia, sino cuál es la vía más rápida hacia la democracia con los menores costos".

» Xabier Arzalluz (PNV): "La razón práctica". "La razón práctica nos ha llevado a aprobar este artículo".

La monarquía parlamentaria y la sucesión

Los socialistas, en pie, se abstienen en la votación sobre la Monarquía en 1978.
  • Artículo 1.3 de la Constitución. “La forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria” . Aprobado por el pleno del Congreso el 4 de julio de 1978 por 196 votos a favor; 115 abstenciones (PSOE, dos diputados de Minoría Catalana Verde y un diputado de UCD) y nueve votos en contra (cinco del PSOE, uno de ERC y tres de nacionalistas vascos).
  • Artículo 57.1. “La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer...”. Aprobado por 132 votos a favor (UCD y AP), 15 en contra (ERC y diputados socialistas y comunistas) y 123 abstenciones (PSOE y PCE).
  • Propuesta de reforma del Gobierno socialista en 2006. Para eliminar la prevalencia del varón sobre la mujer en la Corona, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero propuso una reforma constitucional. El PSOE defendía, eso sí, salvaguardar “los derechos del Príncipe de Asturias en relación con la sucesión a la Corona”, de manera que el cambio constitucional no implicase que fuera la infanta Elena, y no el príncipe Felipe, quien heredara el trono al ser la hija mayor del rey Juan Carlos.
  • La redacción del Consejo de Estado para eliminar la discriminación a la mujer. El Consejo de Estado elaboró un informe en el que señalaba que, de las siete principales monarquías europeas, cuatro habían acometido reformas constitucionales para permitir la sucesión de la mujer al trono (Bélgica) o asegurar la completa igualdad de hombres y mujeres en la sucesión (Países Bajos, Noruega y Suecia). En su propuesta final, asumiendo la iniciativa del Gobierno socialista para preservar los derechos del príncipe Felipe, el Consejo de Estado propuso esta nueva redacción del artículo 57.1: “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono corresponde a su hijo, el Príncipe heredero Don Felipe de Borbón, y después seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; y en el mismo grado, la persona de más edad a la de menos”. La reforma no salió adelante porque el PP, necesario para aprobarla, no quiso abrir el melón de la reforma de la Constitución.
  • La Corona, del notable de 1994 al deficiente de 2013. La imagen de la Corona ha sufrido un deterioro evidente en los tres últimos años, coincidiendo con la apertura de una causa judicial por corrupción contra el yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, que ha salpicado a su esposa, la infanta Cristina. Del notable (7) que los españoles dieron a la Corona cuando el CIS preguntó por primera vez en 1994 han pasado al 3,68 en el sondeo de mayo pasado.

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