Una serie de escritos, autos y recursos “sin precedentes”

Desde que el ‘caso Nóos’ se centró en la infanta, la instrucción ha vivido hechos insólitos

El juez José Castro (izquierda) y el fiscal Antonio Horrach conversan en una terraza de Palma el pasado mes de abril.
El juez José Castro (izquierda) y el fiscal Antonio Horrach conversan en una terraza de Palma el pasado mes de abril.tolo ramón

La instrucción del caso Urdangarin agota sus últimos pasos en dirección a la infanta Cristina: el juez José Castro trata de demostrar “apariencia delictiva” en su comportamiento, y el fiscal Horrach no le acompaña en este viaje. ¿Sabía doña Cristina cómo ganaba dinero su marido y que lo ocultaba a Hacienda? El fiscal se adelanta a los acontecimientos y dice, en un escrito de 30 folios, que el juez no va a poder demostrarlo. Dicho escrito ha sido calificado como un hecho sin precedentes (“Porque nadie se lo pide”, señalan abogados de las partes), pero si se examina el caso Nóos pueden anotarse media docena de hechos “sin precedentes” e infrecuentes.

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Castro y Horrach afrontaron hace tres años una investigación muy delicada que les ha supuesto una dura experiencia: su vida privada ha sido escudriñada sin descanso. Han tratado de evitar que el caso se convierta en un circo. Imputado el duque de Palma, la prueba del nueve está en la Infanta. Y ahí discrepan. Ambos son conscientes de que la estrategia de defensa de Urdangarin ha complicado el proceso: Urdangarin y Diego Torres debieron llegar a un pacto de caballeros y asegurarse de que sus respectivas esposas quedaban fuera del proceso. No hacerlo ha supuesto que entrara en juego la llamada “guerra de los correos”, episodios pintorescos como el de la Agencia Tributaria adjudicando a la Infanta 13 fincas que no eran suyas, indicios de espionaje, un traslado del caso al Tribunal Superior de Valencia por su relación con Francisco Camps y Rita Barberá. Y, finalmente, el divorcio jurídico entre juez y fiscal. La instrucción lleva un año dedicada a demostrar la implicación de la hija del Rey. Y es alrededor de este punto donde han surgido toda una serie de hechos sin precedentes. Primero, cuando el juez Castro no quiso imputarla (5 de marzo de 2012), “para no estigmatizarla”; luego, rechazó llamarla como testigo; posteriormente, la imputó (3 de abril de 2013) sin que se hubiera producido un hecho novedoso y la citó a declarar para el 27 de abril.

Pero esa citación fue anulada tras el recurso del fiscal ante la Audiencia de Palma que, en un hecho también insólito, anuló la imputación, pidió el cese del envío de correos y sugirió a Castro que siguiera investigando el asunto fiscal. Y en ello está el juez Castro. El magistrado no se siente apoyado por Hacienda, y existen retrasos en los informes policiales. Sin contar las declaraciones casi diarias del fiscal general negando trato de favor a la Infanta.

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