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PP y PSOE abren la puerta a regular “con prudencia” el papel del Príncipe

Los populares pretenden adentrarse en este debate con discreción

Dolores de Cospedal asegura que no hay debate sobre la abdicación porque el Rey lo cerró

Los socialistas afirman que la Corona debe adaptarse a los tiempos

El PP y el PSOE atraviesan uno de los peores momentos en su relación política, pero este lunes ambos partidos coincidieron, con distinta intensidad, en abrir la puerta a la posibilidad de regular, por primera vez desde que se recuperó la democracia, el papel del heredero a la Corona. El PSOE, a través de Elena Valenciano, la número dos, directamente apostó por un Estatuto de la Casa Real que regule la figura del Príncipe. El PP, a través de Dolores de Cospedal, también número dos,fue más cauto pero abrió claramente la puerta, por primera vez, a plantear esta reforma “con prudencia” y siempre que haya consenso.

El debate se ha instalado ante los sucesivos problemas de salud del Rey, que con la de ahora habrá sido intervenido cinco veces en el último año y medio. Esta situación ha reabierto la idea de la abdicación, que La Zarzuela rechaza de plano, pero sobre todo la del papel del Príncipe, que sustituye al Rey cuando está convaleciente en muchos actos sociales pero no tienen ningún rol orgánico ni poder delegado. Nunca ha sido desarrollada la ley orgánica que debería regular la función del heredero y otras cuestiones relacionadas con la sucesión.

Tanto el PSOE como el PP, con distintos tonos, señalan que no hay que hacer esa reforma a toda prisa porque el Rey vaya a ser intervenido. El Gobierno señaló el viernes, a través de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que Don Juan Carlos ya ha pasado por esta situación otras veces y no ha habido problemas. “No es elegante entrar en esto cuando el Rey está a punto de ser intervenido”, resume un miembro del Gobierno. Otros recuerdan que el papel habitual del Rey, esto es sobre todo el de firmar las leyes, se puede hacer desde el hospital o desde su convalecencia en La Zarzuela. Y para el resto, recuerdan, el Príncipe le sustituye sin necesidad de ninguna ley, como ha sucedido en la presentación de la candidatura olímpica de Madrid 2020 en Buenos Aires o el año pasado en una relevante cita política que fue la inauguración del AVE a Girona.

El Gobierno dice que el asunto no está encima de la mesa de momento

Sin embargo, la ausencia de una regulación va a provocar, por ejemplo, que si como parece el Rey no va por primera vez a la cumbre iberoamericana en Panamá, el Príncipe no podrá sustituirle. Esta realidad, y el hecho de que nunca se cubriera este flanco, presiona a favor de algunos cambios.

Especialmente llamativa fue la respuesta de Cospedal. Cuando se le preguntó por la abdicación, respondió tajante con la versión oficial del Ejecutivo: “Desde el PP no vemos ningún debate. Se ha dejado bien claro cuál es la postura del Rey y entendemos que no hay ningún debate”.

Sin embargo, cuando se preguntó sobre la posibilidad de regular el papel de Príncipe, el tono de Cospedal cambió radicalmente y dejó con mucha claridad la puerta abierta. La número dos del PP explicó que este asunto debe tratarse “con mucha tranquilidad y prudencia” para buscar un acuerdo entre todos los partidos, pero dando por hecho que se buscará. “Esto merece una reflexión pausada y no al socaire de una u otra noticia y creo que el Gobierno tiene la obligación de llevar con prudencia, con sensatez y con discreción todo lo que atañe a la regulación de la Corona o del sucesor de la Corona”, aseguró.

Su respuesta es muy diferente a la que se ha dado hasta ahora tras el Consejo de Ministros por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que nunca ha querido abrir esta puerta aunque tampoco la ha cerrado explícitamente. En el Gobierno insisten en que de momento no hay nada previsto y el asunto no está encima de la mesa, y menos con el Rey a punto de entrar en el quirófano, aunque otras fuentes aclaran que si se hiciera una cosa así se hablaría con mucha discreción con el PSOE y se contaría cuando ya estuviese pactada, puesto que se trata de un asunto extremadamente delicado. En el pasado ya habido conversaciones discretas entre PSOE y PP sobre este asunto y nadie detectó una oposición rotunda en ninguno de los dos, aunque hay muchas dudas sobre cuál sería el momento más apropiado. El PP no quiere oír hablar de reforma constitucional, aunque para estos cambios no haría falta, bastaría con desarrollar el artículo 57.5 que señala: “Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica”. Ahí se podría buscar una fórmula para que el Príncipe tenga un poder delegado ante una convalecencia tan larga del Rey.

El PSOE propone un Estatuto de la Casa del Rey que aclare los papeles

Tanto en el Gobierno y el PP como en el PSOE hay mucha preocupación por la caída en valoración de la monarquía tras el caso Urdangarín y la cacería en Botsuana, y por la evidencia detectada por las encuestas de que las generaciones más jóvenes son más republicanas y no ven utilidad a la monarquía. Eso, sumado a la tensión independentista catalana, complica especialmente el proceso de sucesión, por lo que el PP y el PSOE son especialmente cautelosos con estos asuntos.

Los socialistas, sin embargo, fueron el lunes mucho más claros y más lejos que el PP. Elena Valenciano incluso le puso nombre a la reforma: Estatuto de la Casa del Rey. La número dos del PSOE señaló que habrá que hacerlo “cuando sea posible”, esto es no de forma inminente, pero lo ve necesario para “modernizar la monarquía”. “Todo debe adaptarse a los tiempos”, insistió para reclamar claridad en todo, también en saber qué relación jurídica hay entre quien reina y su heredero “en momentos extraordinarios”. “Los ciudadanos rechazan lo que no tiene claridad”, remató Valenciano para defender esta reforma que aclare el papel del Príncipe. El PSOE, en cualquier caso, tampoco ha metido este asunto entre los que abordará en su próxima Conferencia Política, que revisará varios aspectos de su programa.

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