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La Policía manda a sus agentes que borren “escrache” de su diccionario

El comisario Pino ordena a sus subordinados hablar de "acosos, amenazas y coacciones"

El SUP contesta con la recomendación de sustituir por "seguimiento" o "manifestación pacífica"

Escrache en San Sebastián ante el despacho de abogados del diputado del PP José Eugenio Azpiroz.

El número dos del Cuerpo Nacional de Policía, Eugenio Pino, ha cursado a todas las unidades una orden para que borren de su vocabulario la palabra escrache, según una instrucción difundida el pasado fin de semana. A través del Centro Nacional de Comunicación ha sido transmitido el siguiente texto: "Siguiendo instrucciones del director adjunto operativo, se comunica que, a partir del dia de la fecha, todas las comunicaciones, escritos y diligencias en las que se notifique que se han producido acosos, amenazas y coacciones a representantes políticos, DEJARÁ DE UTILIZARSE EL TÉRMINO ESCRACHE (sic), pasando a ser denominado con la acepción castellana correspondiente (acoso, amenazas, coacciones, etcétera)".

La dirección del Sindicato Unificado de Policía (SUP), mayoritario en el cuerpo, ha divulgado otra recomendación a sus compañeros, discrepando abiertamente de la orden distada por Pino. "Cuando se hayan de hacer diligencias, minutas o notas informativas sobre la práctica conocida como escrache, en cumplimiento de las órdenes recibidas el pasado viernes, dicha palabra puede sustituirse por SEGUIMIENTO, MANIFESTACIÓN PACÍFICA, o cualquier otra que no suponga imputar un hecho punible a nadie, para evitar denuncias de los afectados que pueden ser aceptadas por la autoridad judicial y de la que serán responsables los instructores o redactores de la nota".

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El 'número dos' del Cuerpo Nacional de Policía, Eugenio Pino.

Según un portavoz del SUP, en un escrache pueden registrarse o no coacciones, amenazas o acoso. “Pero la Dirección General de la Policía nos ordena que se imputen ese tipo de hechos delictivos en todos los escraches, lo que nos obliga a dar cuenta al juzgado, puesto que estamos imputando un delito a unos ciudadanos, y por lo tanto debemos identificar a las personas a las que vamos a acusar”.

“Puede ocurrir que hagamos una denuncia y que el político presuntamente acosado, amenazado o coaccionado no ratifique nuestra denuncia ante el juez, lo que podría originar más tarde que los denunciados denuncien a los policías por denuncia falsa”, añade el mismo portavoz. Por ese motivo, el sindicato recomienda a los agentes “que no imputen a nadie ningún acto delictivo sin poder demostrar que se ha cometido”, por lo que aconsejan que primero sea el acosado, amenazado o coaccionado quien presente la denuncia”, a la que después se agregarían los atestados policiales.