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REPORTAJE

La justicia francesa recaba en España testimonios contra el hijo de Obiang

Un empresario declaró haber pagado comisiones para poder exportar madera

Teodorín Obiang, hijo del dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. Ampliar foto
Teodorín Obiang, hijo del dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang.

“Yo pagué comisiones ilegales a Teodorín Obiang para poder exportar madera de Guinea Ecuatorial”, ha manifestado el empresario Germán Pedro Tomo a una comisión judicial francesa que le ha tomado declaración en Madrid en busca de pruebas y testigos en España contra el hijo del dictador ecuatoguineano, acusado de blanqueo de dinero y sobre el que pesa una reciente orden de arresto internacional dictada por dos jueces de París.

Germán Pedro Tomo, de 52 años, es el primero de los empresarios interrogados en España en el marco de la investigación judicial que dirigen los jueces franceses Roger Le Loire y René Grouman, que acusan al exministro de Bosques y actual vicepresidente de Guinea Ecuatorial de un delito de ocultación y malversación de fondos públicos mediante la compra de propiedades en Francia con dinero público. La Justicia francesa pretendía que este hombre y Teodorín mantuvieran un careo el pasado mes de marzo, pero el hijo preferido de Obiang y futuro sucesor, de 42 años, no se presentó en el juzgado de París. Ahora, los jueces franceses buscan nuevos testigos en España, dos empresarios con explotaciones de madera que tuvieron que abandonar el país arruinados por el pago de comisiones ilegales al clan Mongomo que dirige el dictador africano.

El pasado mes de febrero policias franceses embargaron al vicepresidente guineano un edificio de 5.000 metros cuadrados en el número 42 de la avenida Foch, en el elegante y exclusivo distrito XVI, en el centro de París, valorado en 40 millones. Tres camiones de la Oficina Central para la Represión de la Delincuencia Financiera cargaron con 200 metros cúbicos de cuadros, estatuas de Rodin y hasta una cómoda Luis XIV de 1,6 millones. Era la primera decisión de los magistrados que investigan la denuncia presentada en 2008 por las ONG anticorrupción Sherpa y Transparency Internacional.

Germán Pedro Tomo reside en España desde 2004. Fue diputado por el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), el partido de Obiang y, desde 2004, es uno de sus opositores en el exilio. El empresario asegura que prestó declaración durante varias horas y que facilitó pruebas documentales y testificales del presunto cobro de comisiones ilegales de Teodorín Obiang a los productores de la madera en Guinea Ecuatorial, un país africano de 700.000 habitantes, el tamaño de Galicia, una renta per cápita de 34.843 dólares en 2010, superior a la de Japón, Francia y España, pero donde el 70 % de la población vive con un dólar al día. Guinea es el tercer productor de petróleo del África subsahariana y el presidente Teodoro Obiang figura en la lista de la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del planeta.

Según el testigo, en Guinea Ecuatorial no hay seguridad jurídica y existe “un impuesto revolucionario” sin el cual no se puede exportar nada de lo que se produce. “A partir del nombramiento de Teodorín como ministro de Bosques”, explica, ”reunió al personal del Ministerio y ordenó que sin su autorización no se embarcara la madera. Estableció un impuesto revolucionario del 10% del valor de cada embarque. Sin pagar no había autorización. El dinero se lo llevábamos a su casa en maletas o lo ingresábamos en la cuenta de Somagui Forestal, una empresa ficticia que controla él mismo. Me reuní con su padre varias veces, protesté, pero cuanto más lo hacíamos más radical se ponía. Yo pagué durante mucho tiempo hasta que no pude más. Todo el mundo pagaba, primero al Tesoro Público y luego a Teodorín”. Un empresario español afincado en Malabo asegura que el impuesto revolucionario de Teodorín asciende ahora al 20%. “Ya casi no quedan empresas españolas. Se han tenido que ir”, asegura este emprendedor que pide el anonimato.

Germán Pedro Tomo, expropietario de la empresa Tromad, afirma que en varios años las 70 empresas madereras quedaron reducidas a 18. “Las compañías se arruinaron. Han destrozado y expropiado varias españolas y algunos de sus dueños también están dispuestos a declarar ante los jueces franceses. En Guinea Ecuatorial no hay seguridad jurídica. Solo se quedan allí los que pagan el impuesto revolucionario a los Obiang. Ninguna empresa tiene garantías. Teodorín cobraba a todos, a propios y a extraños”.

Muchos de los bienes y obras de arte embargadas en París a El Patrón, apodo con el que le llaman en Malabo, fueron comprados mediante transferencias emitidas desde cuentas de la sociedad estatal Somagui Forestal de Guinea Ecuatorial. “¡Que nos enseñen donde éstan sus oficinas y que servicios presta!. Somagui es un pequeño edificio de una antigua empresa forestal, y no tiene ninguna actividad. Solo son las siglas. Es la tapadera de Teodorín. Además de los pagos en mano hay muchas transacciones registradas en los bancos. La corrupción en Guinea Ecuatorial se puede demostrar. El dinero público sin la firma del presidente no se puede tocar”.

En 2005, dos sicarios colombianos intentaron asesinar en Madrid a Germán Pedro Tomo. Se equivocaron y apuñalaron a su hermano Manuel. Habían sido contratados por dos españoles residentes en Guinea Ecuatorial, condenados a 15 años de cárcel. Supuestamente, querían hacer un favor al régimen del dictador, según asegura la víctima.