Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL ÚLTIMO RECURSO

La tolerancia de los fumadores

Por cuatro votos contra tres, el tribunal rechazó las cuestiones previas planteadas por la defensa de Garzón

“De los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco a uno solo que se haya quejado de los no fumadores”. El autor de esta irónica frase fue Sandro Pertini, expresidente italiano y empedernido fumador, al que recordarán del famoso mundial de fútbol disputado en España en 1982 y en el que el político romano celebró alborozado junto al Rey los tres goles marcados por su selección en la final (3-1) que ganó a Alemania.

Eran tiempos en los que los bares y establecimientos públicos estaban llenos de humo, se fumaba en los puestos de trabajo y los únicos que se quejaban eran los no fumadores.

El tribunal admite “excesos” en la instrucción, pero insuficientes

Y frente a las manifestaciones de apoyo a Garzón celebradas este fin de semana y de críticas a los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, a los que se ha acusado de construir tres procesos contra el juez de la Audiencia Nacional en lo que han llamado los juicios de la vergüenza, hay que reconocer que los jueces del Supremo parecen aplicar la tolerancia de los fumadores de antaño. No se quejan, pero siguen fumando.

Ayer, por cuatro votos contra tres, el tribunal rechazó las cuestiones previas planteadas por la defensa de Garzón.

Por un lado, admitieron que hubo excesos en la instrucción por parte del juez Luciano Varela, aunque sin citarlo, si bien por el margen de un voto consideraron que los efectos que produjeron esos excesos “no tienen entidad suficiente para justificar la anulación de las actuaciones”. Y, por otro lado, que el escrito de acusación de Manos Limpias “es suficiente para entender formulada una imputación” contra Garzón.

El todavía juez de la Audiencia Nacional estimaba que Varela había echado una mano a las acusaciones en la elaboración de sus escritos, vulnerando el principio de igualdad de armas en el proceso. Además, el haber admitido el escrito de Manos Limpias suponía una vulneración del principio acusatorio, ya que era la única acusación que quedaba en el proceso, puesto que el fiscal considera que Garzón no cometió delito alguno y el caso debería de haberse archivado.

Garzón también había invocado la llamada doctrina Botín, negando legitimidad a Manos Limpias, pero tampoco esa opción fue aceptada por el tribunal, que igualmente la rechazó por cuatro votos contra tres.

Decía el escritor francés Etienne Coeuilhe: “Está permitido ser más hábil que los demás, pero es peligroso parecerlo”. Hay quien cree que Garzón se pasó de listo al tratar de investigar los crímenes del franquismo y al perseguir al PP con la Gürtel. Mientras, el tribunal sigue con la particular tolerancia de los fumadores.