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Etxerat percibe un nuevo escenario en Euskadi “para vaciar las cárceles”

665 presos de ETA permanecen repartidos entre 70 prisiones de seis países

Allegados de presos etarras, en su comparecencia.
Allegados de presos etarras, en su comparecencia.

“En Euskal Herria se ha abierto un nuevo tiempo, una etapa para vaciar las cárceles; pero, por desgracia, las prisiones siguen llenándose”. Con esta contundente percepción, el colectivo que agrupa a los familiares de los presos de ETA, Etxerat, reclamó ayer al nuevo Gobierno del PP el fin de su dispersión “arbitraria”. Una reivindicación que el sábado trasladará a la calle, durante la manifestación convocada en Bilbao. Desde su punto de vista, y pese al cese de la banda armada, la política penitenciaria se sigue aplicando a los reclusos etarras de manera “excepcional, en claves de represión, utilización y venganza”.

 Durante la presentación en la capital vizcaína del balance correspondiente a 2011, Etxerat recordó que 665 presos permanecen repartidos entre 70 prisiones de seis países diferentes. Solo ocho de ellos cumplen sus condenas en los penales vascos de Martutene y Zaballa. Otros 514 se distribuyen entre 38 cárceles del resto de España y 139 permanecen retenidos en Francia. Sendos reclusos hay también en México, Portugal, Inglaterra e Irlanda. “Es una situación que genera importantes consecuencias a los familiares, como los 13 accidentes que hemos sufrido en el último año”, reveló el portavoz del colectivo, Natxi Aranburu.

Según los datos que esgrimió Etxerat, a un total de 73 presos se les ha prolongado la privación de libertad mediante la denominada doctrina Parot. De ellos, 15 han podido salir ya a la calle y otros 49 han superado la totalidad de la pena que se les impuso inicialmente, si bien siguen entre rejas. En el mismo sentido, el colectivo reprochó la “continuada negación” de libertad condicional a los 175 reclusos que ya han cumplido los dos tercios o las tres cuartas partes de su condena, según los casos.

En línea con las reivindicaciones que ha hecho propias la izquierda abertzale tras su apuesta por la paz, Etxerat fue ayer más allá del acercamiento a Euskadi al insistir en la necesaria puesta en libertad de los presos que padecen enfermedades graves e incurables. Una situación que afecta a ocho personas, a las que las grandes medidas de control de las prisiones “les imposibilitan recibir la asistencia sanitaria que precisan”. De igual modo, el colectivo reveló que las situaciones de aislamiento o soledad se mantienen y que afectan a 12 de los reclusos.

Pese a semejante escenario, Aranburu sí reconoció que en las últimas semanas se han apreciado “tímidos cambios” en la política penitenciaria. En concreto, citó los reagrupamientos de reclusos etarras llevados a cabo durante los cuatro últimos meses en 23 prisiones españolas, así como el hecho de que algunos internos que hasta hace poco se veían obligados a cenar en sus celdas lo pueden hacer ahora en el comedor. Sin embargo, recalcó que los últimos traslados han sido arbitrarios. “Algunos presos están ahora más cerca y otros más lejos”, manifestó.

A preguntas de los periodistas, el portavoz de Etxerat descartó que los cambios respondan a una voluntad de modificar la política penitenciaria. “Continúan las medidas más duras, como la aplicación de facto de la cadena perpetua, el aislamiento o la dispersión”, argumentó.