Margallo defiende una política exterior pactada con partidos y agentes sociales

El nuevo ministro critica la política exterior de Zapatero y aboga por retomar la de 1996

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.PEDRO ARMESTRE (AFP)

El nuevo ministro de Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha explicado cuáles pretende que sean los ejes principales de la política de España en el extranjero. Una de sus tareas principales, según ha declarado en Onda Cero, será la de recuperar la imagen de España. "La imagen de España en el exterior no es la de estos ocho últimos años", ha dicho Margallo, "esa es una excepción".

En opinión del nuevo jefe de la Diplomacia española, la política exterior que el Gobierno del PP quiere proyectar es la de la transición y la de 1996 cuando, ha señalado, "España consiguió revertir una tendencia y entrar en el euro". Margallo, que ha eludido referirse en profundidad a la política internacional del anterior Gobierno, sí ha criticado que se prestara más atención a una "cosa tan etérea como la Alianza de las Civilizaciones" y menos a los temas europeos.

Precisamente Europa es una de las prioridades para Margallo que ha asegurado que uno de sus principales retos es que España sea uno de los actores principales en la discusión del nuevo tratado intergubernamental para una mayor disciplina fiscal en la UE. El ministro ha querido destacar que el principal problema de la UE no es económico sino político: "Los inversores nos ven como una especie de apaño de fin de semana que puede saltar en cualquier momento”.

En sus explicaciones sobre cómo quiere componer la nueva política de su ministerio, Margallo ha hecho especial hincapié en que esta se centre en crear "sinergias en la representación de España" y en aportar por la "internacionalización de empresas españolas" y la ayuda a los españoles que quieren "emprender una aventura en el extranjero". Una política que él ha denominado "diplomacia económica de las personas". Para ello, ha insistido en la necesidad de defender una política exterior de Estado, pactada con los partidos políticos, las autonomías y los agentes sociales. Y que tenga continuidad.

Margallo también se ha referido a América Latina y ha abogado por tratar de "identificar" en las cumbres Iberoamericanas los temas de interés para llegar a posiciones comunes"  para poder llevar posturas similares otras reuniones como el G-20.

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