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Una fábrica de facturas a cuatro manos en Londres

Los investigadores judiciales examinan el rastro millonario generado por el Instituto Nóos

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Fotografía de archivo de Iñaki de Urdangarin.

Dos contables en Londres, uno frente al otro, generando facturas y cruzándoselas hasta cerrar una contabilidad a la carta. Un tráfico mercantil circular, siempre a favor de los clientes, de los intereses de opacidad y bajísima tributación fiscal. Esta situación se la imaginan los investigadores judiciales que examinan el rastro del negocio millonario en España del magma de sociedades cuyo principal fuente de ingresos era el Instituto Nóos.

Los investigadores sospechan, en función de informaciones facilitadas por diferentes personas del interior de la trama y por expertos tributarios, que el entramado de Urdangarin y su socio Diego Torres pagaba apenas un 3% del beneficio que obtenían. El análisis de las cuentas y tráfico de transferencias ayudará a reconstruir esta variante exterior del caso.

Por Londres ha pasado poco más de medio millón de euros de los fondos generados por Nóos, Nóos Consultoria, Virtual Strategies, Intuit Innovation Lab, Aizoon, Shiriaimau.

Torres es la persona que supuestamente ideó el sistema de salida de fondos al exterior. Al menos 10 transferencias distintas llegaron a las arcas de una firma pantalla controlada por un testaferro colocado al frente de miles de sociedades, práctica habitual en paraísos fiscales.

Diego Torres se negó en redondo a identificar al propietario real de los fondos exteriores que manejó las partidas. Al ser interrogado como imputado, delante de su abogado, reiteradamente, fue un muro. Torres calló a las preguntas del fiscal anticorrupción. Al final de su silencio, Torres murmuró que no podía decir más del asunto porque afectaba a algo muy serio.