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A la búsqueda del voto indeciso del PSOE

Los sondeos vaticinan un castigo a los socialistas en todos los territorios con Cataluña y Andalucía como principales enclaves

La ministra de Defensa, Carme Chacón, y el presidente andaluz, José Antonio Griñán, durante un mitin de la campaña del pasado mayo.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, y el presidente andaluz, José Antonio Griñán, durante un mitin de la campaña del pasado mayo.

Todas las estrategias electorales anteriores son papel mojado. Todas han saltado por los aires ante la oleada de opinión pública en contra de los socialistas. Desde todos los puntos de España se mira a Madrid, al palacio de La Moncloa, al Gobierno, en busca de un culpable al que castigar. Poco importa cómo le haya ido a cada uno en su comunidad, en su provincia, en su ciudad, en su pueblo. Poco importa que el subsidio del desempleo aguante y sostenga a casi el 80% de los parados, cifra nunca alcanzada en España.

Hoy por hoy cientos de miles de votantes del PSOE en anteriores elecciones están enfadados con ese partido y no lo quieren votar. Y otros tantos presentan dudas. El PSOE calcula que podría tener una bolsa de voto indeciso de casi tres millones. Con esta pulsión social, el PSOE no puede afrontar las elecciones con la estrategia de buscar los agujeros negros electorales para incidir en ellos con un trabajo más intenso. La identificación de esos lugares donde aparecía el desafecto era habitual y se recuerda su utilidad. Pero ahora toda España se ha convertido en un agujero negro para el PSOE, según reflejan todos los estudios demoscópicos. En el PSOE estiman que con solo movilizar a un millón más de sus antiguos votantes el resultado podría ser muy diferente al que ahora reflejan prácticamente todos los sondeos.

Cataluña y Andalucía no serán nuestra tumba, aunque se pierde más donde más se tiene"

La dificultad de detener la sangría territorio a territorio es gigantesca porque las causas de la misma "son generales y generalizables a toda España", reconocen en ese partido.

Esa causa es la crisis económica y el deseo de castigar a quien ocupa la máxima responsabilidad: el Gobierno y el partido que lo sustenta, el PSOE, que es quien se presenta a las elecciones. También en esta campaña algunas convenciones verificadas por los resultados han caído. En efecto, se mira a Cataluña y a Andalucía donde habrá una pérdida importante, pero los expertos consultados matizan la impresión de que por ellas se perderían las elecciones.

Sí, Andalucía y Cataluña, graneros de voto de los socialistas, no serán los sumideros por los que podría llegarles la derrota. "Cataluña y Andalucía no serán nuestra tumba, porque el comportamiento es igual que en todas partes, aunque se pierde más donde más se tiene", tratan de explicar en el PSOE.

Con este panorama el objetivo “realista” del PSOE es el siguiente: pelear por superar el listón de los 130 diputados y dejar en el camino un reguero de 33 a 36 de los 169 que el PSOE tuvo en las elecciones de 2008. Este es el reconocimiento máximo que se obtiene de dirigentes socialistas de toda España después de mucho forcejeo. Nadie quiere en el equipo electoral de Rubalcaba que el 20 de noviembre el electorado corrobore la apabullante derrota que todas las encuestas insisten en atribuir a los socialistas y que les situarían por debajo de las 120 actas. Una proyección del resultado de las elecciones municipales del pasado mes de mayo llevaría a una pérdida de 53 escaños repartidos en 22 provincias. No obstante, los expertos electorales, tanto del PSOE como del PP remarcan la dificultad de la atribución de escaños al desconocer la participación.

Aún con la incógnita de la participación hay percepciones que podrían ajustarse a la realidad, según reconocen diferentes líderes territoriales. En Andalucía el PSOE podría perder ocho escaños, según calibran en el PSOE y ese sería “un buen resultado”.

El objetivo “realista” del PSOE es el siguiente: pelear por superar el listón de los 130 diputados

En Cataluña, la pérdida del PSC sería de nueve escaños, quedándose en 16. Solo en Barcelona podrían caer seis de ellos y, el resto, repartidos entre las otras tres provincias. Lejos por tanto del espectacular resultado de 2008 en las que el socialismo catalán ganó las elecciones para el Congreso de los Diputados con 25 escaños.

Fue un resultado excepcional pero la teoría de que el PP no podría gobernar en España mientras perdiera las elecciones en Cataluña y Andalucía se rompió en 1996 y en el 2000 cuando el PP ganó dos veces con resultados entre discretos y malos en esas dos comunidades.

No cabe duda, en todas las circunstancias, del peso de esas dos comunidades en el conjunto del voto socialista. Andalucía y Cataluña suman el 32% del censo y el PSOE obtiene un 36% de los votos. Estas dos comunidades son al PSOE lo que Valencia y Madrid son al PP: 23% del censo y un 31% de apoyo para los populares.

Voto oculto

Y aunque Madrid registrará también merma para los socialistas aún confían en que haya voto oculto y esa pérdida de cinco escaños, de 15 a 10, no se consume. En las encuestas del PP, según distintos interlocutores, su resultado sería histórico porque podría llegar a hacerse con 21 escaños y dejaría al PSOE entre 9 y 10. Pero hasta los propios dirigentes populares muestran cierto escepticismo hacia esa previsión demoscópica: no creen que ellos suban tanto y el PSOE descienda en esa proporción. “Creemos que en Madrid hay voto oculto”, dicen en el PSOE.

La esperanza del voto oculto también se da en todas las circunscripciones, grandes y pequeñas. Si no es así, se cumplirían los peores designios. Si hubiera repetición de comportamiento electoral en la Comunidad Valenciana del resultado de las elecciones municipales de mayo pasado, el próximo 20 de noviembre Valencia perdería tres escaños y uno Alicante.

Creemos que en Madrid hay voto oculto”

En algunas provincias la pérdida necesariamente será pequeña o ninguna porque el sistema electoral garantiza representación a los dos grandes, PSOE y PP, a no ser que se produjera la extinción total de uno de ellos. Se nota que el PSOE perdió por un escaño Castilla-La Mancha, ya que si se repitieran los resultados será difícil que en esta región la situación vaya a cambiar sustancialmente con respecto a cuatro años atrás.

El punteo del mapa lleva a perder uno en todas las provincias gallegas, quizá con la excepción de Lugo y ocurre lo mismo en el País Vasco, en Asturias, en Navarra, en La Rioja, y por provincias en Zaragoza y Teruel y en tres de las provincias de Castilla y León. Podrían retroceder León, Salamanca y Burgos. En Ceuta y Melilla el PSOE no obtuvo representación y así parece que continuará. Baleares y Canarias también retrocederán.

Así el goteo de pérdidas recorre toda España. Todavía aspiran a dejar en el camino sólo una treintena de escaños. Ese resultado no lo avalan las encuestas pero el PSOE apela a la campaña y a su gran esperanza: los indecisos. Casi un tercio de antiguos votantes se mantiene fijo en esa casilla. Nadie sabe qué harán el 20 de noviembre cuando tengan que coger una papeleta.