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Ni una corbata y mucho optimismo para poner en marcha Equo

El partido ecologista promete no hablar solo de "pájaros y flores" en su Asamblea Constituyente

López de Uralde, durante la Asamblea de Equo.
López de Uralde, durante la Asamblea de Equo.

“Si algo nos define, o al menos esos nos dicen desde fuera, es que somos gente normal”, afirma Juan López de Uralde, el candidato a la presidencia del Gobierno del recién creado partido ecologista Equo. El caso es que en la Asamblea Constituyente celebrada en la madrileña localidad de Rivas-Vaciamadrid, el sábado y hoy domingo, de la que saldrá su programa electoral para las generales del 20 de noviembre, no se vio ni una corbata, y abundaban los vaqueros. En definitiva, indumentaria cómoda, flexible, e informal.

Equo se ha propuesto conseguir un escaño en las próximas Cortes para llevar la indignación ciudadana al terreno político, devolverle la “dignidad”, y propiciar un cambio de modelo económico, político y social. Y para profundizar en la democracia. Como explicó Inés Sabanés, histórica exdirigente de Izquierda Unida (IU) en la Asamblea de Madrid, y hoy número dos del partido en las listas por esta comunidad, “el sistema pactado en la transición buscaba la estabilidad de las instituciones frente al pluralismo y la participación, y ahora se está pagando”. El resultado es palpable, sostiene, no solo en la representación democrática en las instituciones propiciada por la ley electoral, sino también en “unos partidos políticos que no han evolucionado hacia la ciudadanía”.

Apertura, transparencia y participación son algunas de las señas que los fundadores de Equo dicen querer implantar. Para la elaboración de su programa pusieron en marcha una comunidad virtual -la Equomunidad-, en la que bastaba con registrarse y compartir sus principios ideológicos para participar en la redacción del documento base que se aprobará hoy en el Auditorio Pilar Bardem de Rivas. A los candidatos y los miembros de sus listas electorales los han elegido mediante un proceso de primarias abiertas, en la que socios y simpatizantes podían elegir al candidato o candidata y el lugar que querían que ocupasen en las listas.

En la Asamblea que finaliza hoy Equo ha dado también voz a sus simpatizantes, pero no voto. Ayer eran minoría, sin embargo. De entre los aproximadamente 500 asistentes que participaron en las comisiones y talleres temáticos –para todo el fin de semana hay unas 800 personas registradas-, se veían más acreditaciones verdes (para socios) y rojas (voluntarios de la organización), que moradas (simpatizantes). Aunque eran bienvenidos, “una vez que se ha hecho todo de forma abierta en las redes, lo lógico es que al final los que nos unimos para constituir una fuerza política seamos quienes decidamos”, justifica Uralde. “La organización es abierta, no hay cupos por territorio: una persona, un voto. Y hasta llegar aquí, en el proceso ha participado mucha gente”, añade. Los socios comparten esta postura. Como Ricardo Cano, abogado valenciano de 56 años, que recuerda el peligro de “intrusos o infiltrados”. “Estamos creando un partido político diferente, pero sigue siendo un partido. Una cosa es que queramos cambiar las cosas y otra el infantilismo, que ya nos han dado muchas cornadas”, zanja.

“Me parecía raro que se pudiese participar en las primarias y no en el programa, pero se decide el futuro del partido, y es normal que sea para socios”, reflexionaba ayer un simpatizante, Alberto Villa, economista de 27 años, que lleva tiempo siguiendo a Equo porque le gusta su ideario de “regeneración democrática” y su forma de funcionar “de abajo a arriba”. Coincide con la formación en planteamientos como la necesidad de fomentar el empleo público –“no es lógico que se despida a funcionarios”-, pero considera cuestionables algunas propuestas, por “irreales en estos momentos”, como la reducción de la jornada laboral.

José Luis Castellano, técnico en medio ambiente de 28 años, en paro, también portaba la pegatina morada de los no socios y participó en los grupos de trabajo que recordaban a los del 15-M en que los puntos donde no había consenso, se dejaban para debatirlos al final o se descartaban. astellano acudió a Rivas para ver cómo se organiza el partido, y hasta el momento, le gusta, porque “es gente normal, ciudadanos, no como en otros partidos políticos, más profesionales pero despegados de la gente”. Para darles su voto, no obstante, quiere que le demuestren que además del ecologismo, Equo propone soluciones para el paro, la pobreza y los servicios sociales públicos. “En Equo nos definimos como más que verdes; la economía y el empleo son claves”, aseguraba ayer López de Uralde, que añadía: “No nos vamos a dejar arrinconar en el rincón de los pájaros y las flores, porque somos mucho más”.

Lo primero es la gente y lo que le preocupa a la gente, insistía el candidato y exdirector de Greenpeace España. Como el desempleo, el mayor problema para los españoles según el CIS. Para reducirlo, proponen un cambio de modelo productivo para impulsar la economía verde (en sectores como las energías renovables, la agricultura ecológica, la movilidad verde y la construcción sostenible), la reducción de la jornada laboral facilitando a las empresas que sus costes sociales sean los mismos, y la recuperación del crédito para las empresas, bien obligando a la banca privada, bien creando una banca pública.

Durante el plenario de constitución de la asamblea, Equo desgranó algunas otras propuestas, a través de un vídeo muy aplaudido. A grandes rasgos, defienden que las personas y la democracia estén antes que los mercados, la igualdad de hombres y mujeres y la plena inclusión social de los discapacitados, los mismos derechos para lesbianas, gais, transexuales o bisexuales, la lucha contra el racismo y la xenofobia, una política internacional multilateral, educación y sanidad públicas, y un “aire fresco en unas instituciones desprestigiadas”.

Junto a López de Uralde, participaron en el plenario políticos como Mónica Oltra, del valenciano Compromís, que irá en coalición con Equo el 20-N, que se confesó conquistada por López de Uralde: “Me gusta mucho Juantxo, porque no tiene doblez. Estoy harta de políticos que hablan para ocultar lo que piensan”. También estuvo Joan Herrera, del catalán ICV, que vino a apoyara  Uralde y advirtió sobre el “peligro real de involución cuando llegue la derecha” y animó a acudir masivamente a las urnas, porque, según prometió, “hay alternativas de izquierda que pasan por un cambio de modelo productivo, inversión en equidad, una fiscalidad justa y un futuro ecológico”.

A medida que se acerca el 20-N y van dando pasos y consiguiendo apoyos, el realismo de López de Uralde, que antes comenzaba sus intenciones advirtiendo de la dificultad de su reto, se va tornando en optimismo. “Ya estamos listos, y por lo que veo, vamos a entrar en las instituciones”, decía sonriente ayer. En el proceso de recogidas de los avales que necesitan para poder presentarse ya se han asegurado papeletas con su logo en Almería, Granada, Córdoba, Huelva, Asturias y Álava, a 10 días de la fecha límite impuesta por la Junta Electoral Central, y cuentan con llegar al objetivo del 0,1% de firmas del censo electoral en al menos 35 provincias.