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El Papa pide a los jóvenes que sigan a Dios en la Iglesia, no por su cuenta

Más un millón de peregrinos se han congregado en la misa de clausura de la JMJ en Madrid

Río de Janeiro acogerá la Jornada Mundial de la Juventud en 2013

La tormenta impidió ayer a Benedicto XVI leer un discurso a favor del matrimonio y las vocaciones

Peregrinos saludan al Papa en el aeródromo de Cuatro Vientos. Ampliar foto
Peregrinos saludan al Papa en el aeródromo de Cuatro Vientos. AFP

El Papa ha hecho un llamamiento a los jóvenes para que se vinculen a la estructura de la Iglesia católica y no sigan a Dios "por su cuenta". "No se puede seguir a Jesús en solitario", ha advertido, unas horas antes de su marcha, a al millón y medio de peregrinos, según la organización, que asistieron a la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). "Quien cede a la tentación de ir por su cuenta", ha insistido Benedicto XVI, "corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo o de acabar siguiendo una imagen falsa".

En una masiva homilía el Papa ha anunciado que la próxima edición de la Jornada Mundial de la Juventud tendrá lugar en Brasil. Río de Janeiro la acogerá en 2013, con un año de adelanto para que no coincida con el Mundial de fútbol. La ciudad también acogerá los Juegos Olímpicos en 2016.

El pontífice, que ha llegado al aeródromo de Cuatro Vientos en papamóvil, se ha centrado en animar a que los jóvenes sean practicantes y se impliquen en la Iglesia. Les ha pedido que "no se dejen seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios" y que se impliquen "en las parroquias, comunidades y movimientos". Les ha animado a ser católicos practicantes, a ir a misa todos los domingos, a confesarse con frecuencia y a rezar habitualmente. Benedicto XVI quiere que los jóvenes hagan públicas sus creencias: "¿Qué vais a decirles a vuestros amigos cuando volváis a casa?", les ha preguntado, tras pedir: "No os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe".

El papamóvil llega al aeródromo de Cuatro Vientos. ampliar foto
El papamóvil llega al aeródromo de Cuatro Vientos.

Los asistentes a la JMJ se marchan de Madrid con la recomendación de dar testimonio de su fe. El cardenal Antonio María Rouco Varela ha alertado a los peregrinos de que, al regresar a sus países, se encontrarán con un "inquietante panorama moral y espiritual" y les ha asegurado que "es el momento de decir sí a Cristo" y de dar el "sí al matrimonio y a la familia" según "el plan de Dios".

En su homilía, Joseph Ratzinger ha tenido también unas palabras para las víctimas del accidente de Barajas fallecidas hace tres años en un avión de Spanair. "Deseo hacer llegar mi cercanía espiritual y mi afecto entrañable a todos los afectados por ese lamentable suceso, así como a los familiares de los fallecidos", ha señalado.

Esta Misa de Envío celebrada en el aeródromo de Cuatro Vientos ha supuesto la clausura de una intensa semana de actos. Cientos de miles de peregrinos llegaron al recinto desde la mañana de ayer, esperaron al Papa todo el día y han pasado la noche celebrando una vigilia. Desde el sábado a medio día, los servicios de emergencia han atendido a 2.753 personas, 99 de las cuales han tenido que ser trasladadas a diferentes hospitales, la mayoría por los efectos del calor. "He pensado en vosotros desde anoche hasta esta mañana", les ha dicho a los jóvenes Benedicto XVI a su llegada, pasadas las nueve. Antes de empezar la homilía, ha recorrido la zona en papamóvil.

Aunque sí han comulgado algunos invitados y sacerdotes, la comunión para los jóvenes ha sido meramente "espiritual" porque la tromba de anoche dañó algunas de las capillas donde estaban las 600.000 hostias que se iban a repartir. Los organizadores han optado por retirarlas: "Por respeto al Santísimo no se repartirá la comunión, así que tendremos que conformarnos con hacer una comunión espiritual", han anunciado por megáfono. La tormenta impidió asimismo que Benedicto XVI leyera un discurso en el que animaba a los jóvenes a casarse o a convertirse en religiosos.

A la homilía han asistido, entre otros, el ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, el ministro de la Presidencia, Ramón Jaúregui, el expresidente del Gobierno José María Aznar, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz Gallardón.

Adiós a los peregrinos

Por la tarde, sobre las 17.30, el Papa ha mantenido un breve encuentro con voluntarios de la JMJ en el recinto ferial IFEMA. Unos 200 voluntarios se han quedado a las puertas del pabellón. No pudieron despedir a Benedicto XVI minutos antes de que saliese de Barajas porque no tenían la acreditación específica para el acto, se habían olvidado el DNI o llegaron tarde (no permitían entrar media hora antes de la llegada del Papa). “¡No estamos todos, faltan los de fuera!”, gritaban poco después de que un policía les explicara la situación: “La organización nos dice que ya no puede entrar nadie más y nosotros lo único que estamos haciendo es lo que nos mandan”.

Uno de los afectados había perdido la acreditación. “Hay veces que este país me da vergüenza”, aseguraba, mientras que la encargada de revisar las entradas le explicaba: “¿Y si entra un terrorista? Es el Papa el que va a estar aquí”. Entre los que se quedaron en el Campo de las Naciones, unos se conformaron con ver pasar el papamóvil a unos 100 metros mientras que otros optaron por cantar y bailar en corro al son de una guitarra.

Peter Korlaga, un polaco de 20 años, fue uno de los voluntarios que no pudo entrar debido a que no tenía la acreditación para acceder al acto de despedida. Mostraba su decepción mientras explicaba el trabajo que había realizado durante la semana. “Estuve ayudando en el aparcamiento y en el transporte de peregrinos a Cuatro Vientos”, señalaba mientras recogía la bandera de Polonia. El camino para llegar a Madrid fue largo para Peter. Primero visitó el monasterio de Lourdes, en Francia, luego realizó durante cinco días el Camino de Santiago, viajó en autobús a la capital gallega y finalmente llegó a Madrid para participar en la semana católica. Mañana toca regresar a casa.

Zulma Mangabeira, paraguaya de la parroquia Santa María Micaela de Madrid, fue voluntaria esta semana “por la gracia de Dios”. Hace diez años que llegó a la capital por quince días y todavía sigue en España, en la ciudad natal de su marido: “Si el señor me trajo aquí, por algo será”. Espera sentada en un banco a que pase el papamóvil con la bandera de Paraguay sobre sus piernas, aunque finalmente el pontífice no entra por el lugar en el que se ha colocado. Aun así, se siente recompensada por una semana en la que acogió en su parroquia a “peregrinos alemanes, franceses, italianos y venezolanos”.

La jornada no ha concluido hoy para muchos voluntarios, sino que mañana todavía ofrecerán el desayuno a los peregrinos que, definitivamente, regresan a su lugar de origen.

Despedida oficial

Tras una ceremonia de despedida, un vuelo especial de Iberia ha llevado a Benedicto XVI de vuelta a Roma (el de ida a Madrid era de la compañía Alitalia). Se trata del vuelo IB2804, que ha salido aproximadamente a las 19.00 de Barajas.. Llegará a las 21.00 al aeropuerto de Ciampino, en Roma.

El avión elegido por la compañía es un A321 de la constructora Airbus, que tiene el nombre de Villa de Uncastillo, y se incorporó a la flota de Iberia en mayo de 2006. En este mismo avión voló el pontífice en julio de 2006, tras su primera visita a España, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias que se celebró en Valencia.

En este vuelo especial se han cuidado detalles como el escudo papal en el fuselaje del avión, lencería de mesa bordada con el emblema del Vaticano y la leyenda JMJ 2011 Madrid, y una vajilla de la firma Vista Alegre diseñada para este vuelo.

La tercera visita a España de Joseph Ratzinger desde que es Papa ha durado, en total, 79 horas.

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