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PSOE, PP e IU dejan que Cascos gobierne Asturias apoyado por 16 de 45 diputados

Ninguno de los exdirigentes del PP que le siguieron está en su Gobierno

El ex presidente asturiano, Vicente Alvarez Areces (i), felicita a su sucesor, Francisco Álvarez-Cascos (d), ayer en Oviedo
El ex presidente asturiano, Vicente Alvarez Areces (i), felicita a su sucesor, Francisco Álvarez-Cascos (d), ayer en Oviedo EFE

Francisco Álvarez-Cascos, con el exclusivo apoyo de los 16 diputados de su partido en un Parlamento de 45 escaños, fue investido ayer presidente de Asturias. Hoy, sábado, Álvarez-Cascos tomará posesión del cargo y formará un Gobierno con nueve consejerías (una menos que el anterior Ejecutivo) para las que no contará con ninguno de los parlamentarios y alcaldes hasta hace poco del PP que dejaron ese partido y le secundaron para constituir Foro Asturias Ciudadanos (FAC).

La entronización como presidente del Principado del ex secretario general del PP y exvicepresidente de José María Aznar pone fin a 12 años consecutivos de Gobiernos de la izquierda. La elección de Cascos constituye un hito porque va a ser el segundo Ejecutivo, en 28 años de autonomía, que no presida un socialista. La anterior experiencia, bajo la presidencia de Sergio Marqués (PP), fue también un Gobierno en minoría, aunque con más apoyos que el que ahora va a tener el Ejecutivo de FAC.

Aquella experiencia acabó en una gravísima crisis política e institucional por el acoso y derribo que Cascos, entonces secretario general del PP, desencadenó sobre su entonces amigo y correligionario, Sergio Marqués.

Cascos, único candidato que se postuló ayer ante la Cámara para formar Gobierno, fue elegido con el exclusivo apoyo de los 16 diputados de su partido y la abstención de los otros 29 (15 del PSOE, 10 del PP y 4 de IU). El Estatuto de Autonomía de Asturias, con el fin de facilitar la formación de Gobiernos, no permite el sufragio en contra de los aspirantes en las votaciones de investidura.

El PSOE, la fuerza más votada en Asturias el pasado 22 de mayo (aunque obtuvo un diputado menos que FAC), y la tercera y cuarta formaciones de la comunidad (PP e IU), renunciaron a presentar sus propios candidatos para facilitar que Foro (segundo partido en votos pero primero en escaños) pudiera formar Gobierno solo con el respaldo de sus diputados. Ese dato pone en evidencia por la vía de los hechos la inverosimilitud de la gran tesis a la que recurrió Cascos para justificar su retorno a la vía política asturiana: la existencia de un supuesto pacto clandestino y a espaldas de los ciudadanos entre PSOE y PP para repartirse el poder territorial, renunciando a ejercer la oposición, para impedir con su apoyo mutuo que otras formaciones o candidatos pudiesen alterar ese statu quo oligopolítisco.

Con la inhibición de PSOE, PP e IU en los debates de investidura, que han permitido a Cascos formar Gobierno solo con el respaldo del 35,5% del Parlamento, quedó desmentido así el llamado por Cascos pacto de La Zoreda, y que los casquistas rebautizaron como pacto de La Zorrera. Hubiese bastado un acuerdo entre PSOE y PP, o un pacto entre PSOE e IU con la abstención cómplice del PP, para que Cascos no hubiese podido salir elegido presidente.

Ahora Cascos se enfrenta a una difícil gobernabilidad: en minoría y frente a tres fuerzas opositoras. Queda por saber si Cascos intentará agotar la legislatura, pese a tener escasas posibilidades de llegar a acuerdos con el resto de los grupos, o recurrirá a las elecciones anticipadas, una opción que ya permite el Estatuto desde su última reforma (la de 1999), aunque supeditada a determinados plazos y condiciones.

Algunos consejeros del nuevo Gobierno se enteraron de su designación ayer mismo, como admitió la futura titular de Fomento, María Isabel Marqués, que tomará a Cascos como maestro. Como nuevo consejero de Presidencia estará Florentino Alonso Piñón, jefe de prensa de Cascos en su etapa política madrileña y ex portavoz estos últimos años del Ayuntamiento de Pozuelo.