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La inercia de la evolución

Cuatro voces del Movimiento 15-M cuentan su experiencia personal en el libro 'Nosotros, los indignados', un repaso a la génesis y el desarrollo de una revolución

De izquierda a derecha, Fabio Gándara, Klaudia Álvarez, Óscar Rivas y Pablo Gallego.
De izquierda a derecha, Fabio Gándara, Klaudia Álvarez, Óscar Rivas y Pablo Gallego.

Alrededor de 30 adolescentes de un instituto de Tarrasa (Barcelona) decidieron “hacer una revolución en las aulas” el pasado 27 de mayo de 2011. De manera espontánea, montaron el proyector, encendieron la televisión y asistieron en directo a las imágenes del intento de desalojo de la acampada de Barcelona. Para Klaudia Álvarez, su profesora, de 35 años y coautora del libro Nosotros, los indignados (Ed. Destino, 2011), ese momento fue el ejemplo más claro de lo que pasaba en la calle: “Esa generación de jóvenes, gracias a un Movimiento como el del 15-M, ha dado un salto evolutivo; vi claramente como ha cambiado la conciencia colectiva”, asegura Álvarez.

#Democracia, #conciencia, #economía, #justicia, #solidaridad, #paro, #Internet, #15M, #portavoces, #sin líderes. Estos términos ayer hubieran sido los temas del momento –ó trending topics, en el argot internauta- si la presentación del libro hubiera sido exclusivamente a través de la red social Twitter. “Yo os invito a la asamblea que celebraremos el próximo sábado y que podáis participar y no sintáis que solo es un movimiento de redes sociales”. Quien hace el ofrecimiento es Pablo Gallego, de 23 años, otro de los autores del panfleto y miembro de la plataforma Democracia Real Ya, que se encasilla en la Generación sí, sí: Sí estudia, sí trabaja. Y se lo hacía, el ofrecimiento, a dos señoras que asistían como público en la rueda de prensa que querían saber como poder participar en “toda esta revolución”, como ellas mismas la calificaron: “No soy nada espiritual, pero el momento de silencio en la jornada de reflexión de las elecciones municipales (21 de mayo) que vivimos en la Puerta del Sol es el minuto que mejor recuerdo de todo este tiempo”, admite Gallego.

“La inercia de que podemos cambiar algo es lo que nos mantuvo en la Puerta del Sol, y los que nos hizo acampar después de la marcha del 15 de mayo”, reflexiona Óscar Rivas, periodista de 39 años, que en el capítulo La democracia real acampó en Sol revive sus experiencia, en la ágora central que se convirtió el kilómetro cero, donde vivió “la primera semana” con la mayor intensidad posible.

El primer encuentro en Casa Granada que tuvimos los miembros de Democracia Real Ya, después de tanta actividad en la red como plataforma, me produjo la sensación de que lo que estábamos gestando era algo de verdad”, confiesa Fabio Gándara, una de las caras más visibles de una de las organizaciones que encabezó la manifestación del 15 de mayo. Opositor y licenciado en Ciencias Políticas, de 27 años, vivió las protestas estudiantiles en París de 2007 y allí se dio cuenta que la sociedad española estaba “adormecida”. Todo tiene un principio, pero no quieren que tenga un final: “España tiene una mentalidad cortoplacista, todo el mundo te pregunta: ‘¿Qué habéis conseguido?, ¿Qué habéis conseguido?’ Y es lo que les digo: tranquilos, poco a poco, con tiempo, que es un camino largo”, matiza Pablo Gallego.