Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Congreso responde a los indignados

La Cámara baja acoge el primer debate sobre el Movimiento 15-M

Los diputados se mostraron a ratos comprensivos con las protestas

Los Indignados, ante el Congreso de los diputados
Los Indignados, ante el Congreso de los diputados EUROPA PRESS

El Congreso vivió ayer el primer debate parlamentario con participación de todos los grupos sobre el movimiento del 15-M, tras una iniciativa de ERC que finalmente se aprobó por unanimidad y solo compromete a acelerar la ley de transparencia y en ese marco estudiar propuestas para mejorar el funcionamiento democrático. Los diputados se mostraron a ratos comprensivos con las protestas, pero, sobre todo, muy molestos por las criticas a sus supuestos privilegios, y también con la prensa. EL PAíS ha realizado una selección de los momentos clave del debate. Se puede consultar íntegramente en la página 28 del Diario de Sesiones.

 JOAN RIDAO (ERC)

No me siento, señorías, un títere del sistema, ni me siento dócil ante los poderosos, ni prepotente ante los ciudadanos como en algún momento ha insinuado algún portavoz de ese movimiento. Me duelen las descalificaciones globales dirigidas hacia todos los partidos políticos. Dicho todo esto, como estos días hemos admitido todos los partidos en que conviene escuchar lo que se nos está diciendo, evidentemente quiero poner en valor algunas cuestiones que son de la mayor coincidencia con los planteamientos de nuestro grupo parlamentario. Incluso diré más, de lo que se trata con esta moción es de llevar a cabo algunas de las propuestas razonables y posibles, para parafrasear lo que decía la ministra de Defensa hace pocas horas con relación a estas propuestas. Por tanto, señorías, no es ni oportunista ni el sueño de la razón populista, simplemente son distintas propuestas que figuran en la moción y en la transacción a la que hemos llegado todos los grupos de la Cámara, sin excepción. Lo que se propone, señorías, es muy simple, ahora hace falta más política que nunca. No tiene nada de malo que esta democracia representativa, que este Parlamento, pueda cambiar algunas cosas y que escuche este auténtico aldabonazo ético que supone el movimiento 15-M que, por un lado, nos reclama una salida más justa y más equitativa a la crisis social y económica que estamos padeciendo, mayor valentía con los bancos, mayor valentía con las eléctricas, mucho menos con los trabajadores, clases populares y capas medias pero que, por otro lado, también nos exige una democracia más participativa, más real y más plena.

[...] Algunas las plantea ese movimiento: la reforma del sistema electoral para que sea más proporcional, más participativo; la revocación de mandatos; la limitación de los mismos; facilitar la iniciativa popular; facilitar los referéndums y consultas populares; la desaparición de algunos privilegios de la mal llamada clase política en los que, por cierto, esta Cámara, con el impulso de su presidente, ya está avanzando.

JOSÉ MARíA LASSALLE (PP)

Señor presidente, señorías, profundizar en nuestra democracia es asumir con responsabilidad que el Gobierno y los representantes del pueblo debemos servir ejemplarmente a este. Profundizar en nuestra democracia pasa por responder a las exigencias de perfeccionamiento que son inherentes a ella. Ese perfeccionamiento habla el lenguaje de la calidad institucional, la transparencia, la eficiencia y el respeto escrupuloso al imperio de la ley. Nuestra voz es la voz del pueblo y debemos defenderlo con la dignidad ejemplar de quienes no estamos dispuestos a bajar la mirada porque nada tenemos que ocultar ni esconder. La democracia no se esconde ni tiene que eludir sus responsabilidades de favorecer la transparencia de sus instituciones y de su funcionamiento. Lo que hacen las instituciones democráticas y sus servidores públicos debe ser accesible a los ciudadanos a quienes representan, sin intermediaciones que glosen interesadamente la labor política y contribuyan a que los apóstoles de la antipolítica se froten las manos. Representación y democracia son dos caras dela misma moneda. Quienes formamos parte de este hemiciclo no somos ni una clase ni tampoco una casta. Somos ciudadanos que hemos asumido el honor de representar a los ciudadanos de nuestro país y debemos ser capaces de transmitirlo ejemplarmente.

Si la democracia esencialmente el gobierno de las leyes, nuestra democracia tiene una deuda que debe saldar inmediatamente: la elaboración de una ley de transparencia que además dé acceso a la información pública, pero que salvaguarde también unas exigencias éticas de ejemplaridad que demuestren que somos, sin motivo de ninguna duda ni sospecha, servidores públicos que solo respondemos al imperio de la ley democrática. Trabajemos por ello y estemos a la altura de las circunstancias.

 CARLOS SALVADOR (UPN)

Una segunda enmienda responde, igualmente, a una petición mayoritaria de transparencia que hoy está latente en las manifestaciones en la calle, y más en estos días, como es que hagamos públicos los contactos y las numerosas reuniones que con asiduidad celebramos con los distintos grupos de interés. El objetivo de la enmienda no es otro que institucionalizar esas reuniones y contactos, como hacen otros parlamentos; sinceramente, que las hagamos públicas, las tratemos con normalidad y con madurez democrática. Señorías, no tenemos que repetir ni justificar que somos representantes de los ciudadanos y que buscamos en nuestra actividad que cada norma vaya dirigida al interés general. También es una realidad que en esta actividad las iniciativas parlamentarias, las leyes, afectan e interesan a personas y a entidades, que nos trasladan sus inquietudes, sus ideas, sus soluciones, sus problemas, sus propuestas, que nos sirven, es verdad, y mucho, para madurar nuestros posicionamientos, para formar opinión y para tener un mayor conocimiento a la hora de decidir en un sentido o en otro.

Hoy, señorías, la ciudadanía nos exige un paso más en esa transparencia. Por eso, la enmienda que presentamos pide que esta Cámara manifieste su voluntad de poner en marcha un registro oficial público de lobbies, de grupos de interés, que permita la publicidad de los contactos y reuniones de los distintos grupos y parlamentarios con todo tipo de afectados e interesados en la actividad legislativa de la Cámara.

 VICTORIA MONTESEIRÍN (PSOE)

Señorías, en los últimos años hemos avanzado en transparencia, en austeridad, hemos definido más y mejor las incompatibilidades de los representantes públicos y, con ello, hemos contribuido a mejorar el sistema democrático, siendo esta una tarea de todos los días y de todos nosotros. A la vez hemos perdido credibilidad, y hemos perdido mucha. Esto, señorías, de alguna manera no casa. ¿Cómo es posible que en la medida en que avanzamos en este sentido ser diputada o diputado cada vez se considere un cargo que conlleva privilegios? Ser diputada o diputado es efectivamente un honor, y en ese sentido es un privilegio que no debe conllevar privilegios pero que tampoco debe conllevar perjuicios.

Señorías, la inmensa mayoría de los 350 diputados que estamos en esta Cámara hacemos bien nuestro trabajo, con rigor, con honestidad, con criterio, consecuentemente con nuestra ideología y con el partido al que pertenecemos y respondiendo a los ciudadanos a los que representamos; sin embargo la apreciación pública de este trabajo es totalmente contraria hasta el punto de que nos hemos convertido en un problema en la percepción social de la ciudadanía. Esto es lo que nos tiene un tanto perplejos y creo que en la interpelación y moción subyace esta perplejidad. La pregunta es, ¿qué ha pasado? Ha pasado que los poderes no democráticos, los mercados, las finanzas y sus malas prácticas alejadas en su día del control público han trabajado contra nosotros. No rinden cuentas, no explican sus programas, no se someten a ninguna elección; no obstante han dirigido su atención hacia nosotros que sí rendimos cuentas mientras ellos se pasean arrastrando derivados tóxicos que han contaminado el sistema financiero, el político, el social y el económico. Lo expresaba así El Roto en una de sus viñetas: ¿Por qué si mandan los mercados elegimos a los políticos? La gran aliada para esta desviación de atención es la sociedad del espectáculo. Lo definía muy bien en los años ochenta Guy Debord. Definía el espectáculo como una relación social entre personas mediatizadas por imágenes. Eso somos a los ojos del gran público: una relación de imágenes; imágenes vacías o imágenes de bronca en este salón de plenos, templo de la democracia. ​Miren, señorías, la mayor parte de nuestro trabajo se desarrolla en Comisión, no se produce en esta sala. En la Comisión se trabaja, se hacen propuestas que son positivas para la inmensa mayoría de los ciudadanos y que pasan desapercibidas también para esa inmensa mayoría. En el Pleno somos parte de un espectáculo en el que hasta el más mínimo detalle, el más nimio de los gestos es recogido por las cámaras y siempre será la bronca, el chascarrillo, la anécdota lo que será inmediatamente recogido y multiplicado inmediatamente, palabra que sé que no recoge el diccionario. La sociedad del espectáculo así lo demanda y en cierto modo nosotros somos mercancías de esa sociedad. ¿No es cierto, señorías, que viendo los informativos muchas veces nos sentimos así todos los que estamos aquí? Otra viñeta de El Roto dice: La prensa cada vez trae más munición y menos información. Muchas veces la munición para esa sociedad del espectáculo la damos nosotros. Señorías, ahí sí que tenemos que hacer un gran ejercicio de autocrítica todos y todas.

Señor Ridao, señorías, les planteo: ¿La política y los políticos debemos reflexionar, incrementar y perfeccionar el sistema democrático para acotar a los poderes no democráticos? Sí, porque eso es defender la democracia ¿La sociedad y la ciudadanía tienen que reflexionar sobre lo que demanda la política a los políticos y a sus representantes ciudadanos contribuyendo a defender la democracia y, desde luego, a sus representantes? Sí, porque eso es mejorar la calidad de nuestra democracia. ¿Los medios de comunicación tienen que reflexionar sobre su papel como mediadores entre lo que se produce aquí democráticamente, las decisiones que tomamos y los debates que hacemos? Sí, porque eso contribuye a mejorar la información democrática. Las crónicas parlamentarias de la república informaban de las normas, de los debates y de los acuerdos. Hoy prima la información sobrelo que opinan unos de lo que dicen otros; opiniones que nacen y mueren cada díay que son intrascendentes para la inmensa mayoría de la gente, pero que nos impregnan a todos, a unos y a otros, a ellos y a nosotros, del paradigma del Gran Hermano.

 AITOR ESTEBAN (PNV)

Da la sensación de que es una medida al albur de la ola mediática.

Mi grupo no está de acuerdo en que el sistema democrático es cada vez más cerrado, en el que falta transparencia; no estoy de acuerdo. Quienes nos dedicamos a la política estamos más expuestos respecto a los detalles de nuestra vida personal, a lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, que muchos otros actores importantes de la vida social y económica de este país. Se han dado pasos importantes y no se puede tachar de antidemocrática o de falta de transparencia a la estructura política del país. Muchas veces la realidad de la dedicación política, por medio de inexactitudes, por las simplificaciones de calle, se convierte en verdades absolutas. Cuidado con el populismo; no es una tabla de surf que se puede utilizar para avanzar en la ola de las opciones políticas de cada cual, sino que es una ola que puede tragarse esa tabla de surf y puede tragarse el sistema.

Señor Lassalle, me considero, como le considero a usted, un servidor público, solo al servicio de la ley democrática, y no lo pongo en duda en nadie. Seguro que hay gente decente y algunos pocos indecentes, como en todos los ámbitos, también en la política, pero ir aceptando, como parece que estamos haciendo últimamente, que mayoritariamente la clase política tiene pecados de los que avergonzarse y cosas que ir tapando y determinados privilegios, que no lo son en la mayoría de los casos, que ni siquiera existen, aunque a través de la simplificación la opinión pública de la calle piensa que sí, creo que es un tema para reflexionar.

Digamos a la ciudadanía lo siguiente: nos queda un periodo de sesiones que empieza en septiembre y acaba en diciembre y que, aunque se presente el proyecto antes del 30 de junio, que lo dudo, todo esto lleva unas fechas y hay un periodo en el que tiene preferencia para ser discutida la Ley presupuestaria. Por tanto, que esta ley culmine y llegue a buen puerto va a ser muy difícil, casi imposible. No digamos: ya hemos dado este paso y con esto vamos a hacer un gran cambio, una revolución. Hay dificultades evidentes, pero por nosotros no será. ¿Hay que venir en julio? Se viene en julio, señor Ridao. ¿Hay que venir en agosto? Que lo habilite el señor presidente y se viene en agosto, y si hace falta los fines de semana también, porque si los diputados no dan ni golpe, venimos en agosto y fines de semana.

Pero también le diré que no sé si tiene mucho sentido cuando hace menos de dos años hemos debatido una iniciativa sobre la financiación de partidos políticos, hemos suprimido las donaciones anónimas y hemos hecho yo creo que una buena ley hablando de todos los detalles y con una cosa muy importante: un acuerdo de todos los grupos políticos, que no es fácil de conseguir en esta ley. Eliminamos los problemas de oscurantismo que había en el tema de financiación de partidos políticos. Bien, ¿quiere debatir otra iniciativa? Por nosotros no será, pero, una vez que se debaten estas cosas y se aprueban, sacar inmediatamente otra iniciativa de este tipo lo único que hace es sembrar dudas, sembrar dudas cuando no existen. En fin, por nosotros, de acuerdo, en esta y en otras mociones, hasta la próxima moción que traiga la ola, a fin de que nos fustiguemos. Desde luego, cuente con nuestro voto favorable.

  JORDI JANÉ (CIU)

Saldrá fumata blanca, votaremos todos a favor, quedaremos muy bien ante la galería que nos observa: de qué forma hoy el Congreso de los Diputados -una más, decía el señor Esteban- se pone de acuerdo en aumentar controles, aumentar transparencia y aumentar, para entendernos, todo aquello que beneficia a la información pública. Todos de acuerdo, Convergència i Unió también. ¿Qué es lo que nos gustaría que saliera al final de este debate? Más que un mensaje fácil ante la galería para quedar bien y que después quizá con un horizonte de fin de legislatura no muy lejano esto quede en nada -habremos quedado bien hoy ante la galería-, nos preocupa el mensaje de fondo. Nos gustaría que a través de la unanimidad que hoy se va a tejer en este Pleno, fuéramos capaces también de defender lo que es la democracia representativa, que esta Cámara es su principal plasmación ante la ciudadanía. Somos los representantes de la ciudadanía, estamos en un sistema de democracia representativa y ante las voces críticas -en ocasiones críticas que merecen ser escuchadas y con fundamento, pero que en muchas ocasiones críticas a la función parlamentaria que no tienen fundamento y que a veces nosotros caemos en la crítica fácil a nuestra propia función parlamentaria- debemos reivindicar nuestra función parlamentaria. Todas sus señorías que están aquí sentadas están ejerciendo su función parlamentaria ante el Pleno, los que están ausentes quizás están preparando las enmiendas al proyecto de ley que llevan mañana o están en sus despachos trabajando. Cuando en ocasiones se dice: es que hoy no hay Pleno, es que hay dedicación en la circunscripción. Cuántas veces un parlamentario está ausente de la Cámara porque está atendiendo una visita parlamentaria en su despacho, y nadie lo dice ni lo explica por nosotros. Por tanto, la democracia representativa se debe medir también no solo por el barómetro fácil de mirar horas de Pleno en esta Cámara, sino trabajo en comisiones, enmiendas que se presentan, propuestas que cada diputado está elaborando y audiencias a la ciudadanía para escuchar lo que nos plantea, porque es muy importante; trabajo parlamentario que no debe, repito, simplemente exteriorizarse con la facilidad de decir: escaños vacíos, escaños ocupados. En ocasiones, uno ocupa el escaño en el momento en el que no tiene un pressing de actividad parlamentaria muy importante, porque en ocasiones el propio plazo del proyecto que estás llevando o una transacción… Quizás algún diputado ahora no está porque está transaccionando el punto siguiente en los pasillos de la Cámara.

Debemos explicar de qué forma el Congreso de los Diputados trabaja, más allá de la crítica fácil de si estamos o no ocupando en ese momento el escaño.

[...]Como nos cuesta mucho defenderlo, debemos ser nosotros los primeros en sacar pecho a favor de la función parlamentaria y democrática.Todos estamos aquí de paso, todos tenemos después procesos electorales en los cuales va a ser la ciudadanía la que va a definir finalmente quiénes estamos aquí y quiénes no. Al final, tenemos el deber de defender ante la opinión pública y ante el conjunto de los poderes públicos el valor del voto, el valor de la democracia representativa, porque esto nos legitima a todos, pero, sobretodo, a la sociedad en su conjunto.