Día Universal del Niño
Tribuna
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Escuchar, que no oir, a la infancia

Creemos que la mejor manera de celebrar el Día Mundial de la Infancia es escuchando a los niños y niñas. Porque escucharlos y dejarnos interpelar por lo que nos están diciendo es el único camino posible para conseguir esa sociedad justa y equitativa que merecen

Una profesora voluntaria enseña a un grupo de niñas en la aldea Nagoi Lafa, en el distrito de Korba, Chattisgarh (La India).
Una profesora voluntaria enseña a un grupo de niñas en la aldea Nagoi Lafa, en el distrito de Korba, Chattisgarh (La India).Altaf Ahmad (Unicef)

“Extraño la sensación de despertar temprano preparándome para ir a la escuela, extraño la relación con los compañeros” (Adolescente mujer de 12-18 años, la India)

El 20 de noviembre celebramos el Día Universal de la Infancia. Un día como ese, pero en 1989, se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional que recoge los derechos de la infancia, el más ratificado de la historia, y que obliga a los gobiernos a cumplirlos. Y entre estos, está en derecho de las niñas y los niños a ser escuchados y tenidos en cuenta.

No, no es evidente que escuchemos a la infancia. Los oímos, sí, sin embargo, escuchar lo que dicen, lo que reclaman, lo que necesitan… eso es otra cosa muy distinta. En Educo sabemos que la educación es la herramienta más poderosa para construir una sociedad más equitativa, en la que los derechos y el bienestar de los niños y niñas esté asegurado. Pero también estamos convencidos y convencidas de que la educación debe abordarse con una mirada amplia, que incorpore todas las etapas, actores y contextos que influyen en la educación de la infancia. Tiene que ser una educación que interpele, que transforme el sistema actual y que reconozca que el primer paso para generar un cambio es escuchar a sus protagonistas. Una educación que haga participar y que escuche a los niños y niñas como sujetos de derecho y que tenga en cuenta sus opiniones, porque tienen muchas cosas que decirnos y hay mucho por hacer.

Tiene que ser una educación que interpele, que transforme el sistema actual y que reconozca que el primer paso para generar un cambio es escuchar a sus protagonistas

Hace pocos días lo recordábamos en nuestro país con la campaña #ActivaLaEscucha y el simulacro de un hackeo de las redes sociales por parte del grupo #OchoComaDos, los 8.2 millones de niños y niñas que viven en España y que reclaman nuestra atención, “porque no escucharnos es una forma de violencia”. Hoy queremos volver a insistir en este derecho porque son ellos y ellas quienes lo manifiestan y lo piden. Lo hemos reflejado en nuestro reciente estudio Encuesta global 2021: La voz de 8.000 niñas y niños. Hemos facilitado un espacio en el que han sido escuchados a través de esta encuesta global y la compartimos para que sus respuestas y opiniones puedan influir en las familias, las comunidades, las escuelas o los gobiernos; en definitiva, los actores clave para que los derechos de las niñas y niños avancen.

¿Qué nos han contado? Nos han explicado cómo la pandemia sigue afectando a sus vidas, concretamente a su educación. Nos han compartido que buena parte de ellos y ellas siguen sin poder estudiar porque su escuela sigue cerrada o porque no han tenido una alternativa que se ajustara a sus posibilidades. Y nos dicen que quieren ir a la escuela, porque ahí aprenden más y mejor, pero también porque, para ellos y ellas, poder estar con sus compañeros y con el profesorado, jugar y relacionarse es tan importante como estudiar. Quieren que la escuela de ahora y del futuro sea mejor que la que había antes de la pandemia, que su entorno sea más verde, con más plantas, jardines y árboles, pero también quieren mantener las ventajas que les ofrece la educación digital cuando es de calidad. Esta es la escuela que desean y lo han expresado de forma muy clara.

Muchas de las reflexiones de estos días en los ámbitos laborales están vinculadas a la vuelta a las oficinas, a la expansión del teletrabajo, a los aprendizajes que hemos obtenido y a los cambios que incorporaremos en una dinámica laboral que no tiene por qué ser la misma que la de hace casi dos años. La misma reflexión nos la están pidiendo los niños y niñas para la escuela, ¿qué hemos aprendido que nos permita cambiar las dinámicas habituales? Los niños y niñas quieren volver, pero quieren volver a una escuela renovada, igual que los adultos queremos incorporar mejoras tras lo que hemos vivido.

La realidad es que la participación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes durante en una emergencia suele ser pasada por alto y en esta pandemia lo hemos vuelto a hacer. Han faltado espacios que nos permitiera abordar las situaciones desde lo que viven, piensan y sienten, desde lo que les afecta y emociona. A veces, y la encuesta nos da pistas sobre ello, ni siquiera son conscientes de que tiene derecho a opinar, a participar, a que se les tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre temas que les afectan. Si no son conscientes de su derecho a la participación, no pueden ejercerlo.

Hoy, 20 de noviembre, desde Educo creemos que la mejor manera de celebrar este día es escuchando a la infancia. Porque escuchar a la infancia y dejarnos interpelar por lo que nos están diciendo es el único camino posible para conseguir, esperemos que pronto, esa sociedad justa y equitativa que merecen.

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