En el estado de Mato Grosso, la soja ocupa unos 9,8 millones de hectáreas sembradas y el de maíz casi 5,1 millones, una superficie que equivale a la mitad de un país como Bélgica, según los datos de 2021. Estas plantaciones, junto a los pastos para el ganado vacuno, rodean este y otros muchos territorios indígenas en la Amazonia brasileña, en un fenómeno conocido como la “expansión de la frontera agropecuaria”.
Un enorme árbol de castañas de Brasil se sostiene solitario rodeado de campos que pronto serán sembrados en julio de 2022.
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La vida en lo más profundo de la Amazonía: la aldea Kapoto

Brasil es el mayor exportador de soja del mundo. Este y otros cultivos, así como los pastos para el ganado vacuno, cercan a las comunidades indígenas que batallan por el reconocimiento legal de sus tierras ancestrales, que defienden con determinación de la deforestación