Aquí o en otra parte, ¿cómo se abrazaba un lugar que se ama? Esa fue la pregunta que me hice al recorrer Córcega y encontrarme con sus habitantes durante casi seis años. Fotógrafo de prensa en París, en octubre de 2020 decidí dejar la ciudad para venir a vivir a esta isla. Entonces comenzó una búsqueda imposible: la de captar en imágenes la identidad de este territorio y de quienes lo habitaban. Como un espejo, las aguas del Mediterráneo reflejaron mi propio rostro. “¿Quién eres?“, parecían preguntarme. Al dejar a un lado mi enfoque de periodista, pude iniciar un nuevo viaje sin destino: el de la exploración de los sentimientos que esta isla provocaba. Lejos de los clichés esperados, busqué huellas sensibles para volver a dibujar un mapa íntimo y poético de Córcega. ‘Intraccià’ se convirtió en el fruto de esa errancia, de ese amor y de ese sentimiento inexplicable de pertenencia hacia una tierra que no era la mía
Cascada de la Struccia, Carchetu, Castagniccia, abril de 2022. Es en este decorado mágico donde Jean-Claude Rogliano erigió un clásico de la literatura corsa, 'Mal Cunciliu', una fábula universal que da testimonio de la pervivencia de ciertas tradiciones frente al mundo moderno.KAMIL ZIHNIOGLUPierre, San Ciprianu, diciembre de 2019. Tras pasar algunos años en el continente por motivos de estudio, Pierre decidió regresar para instalarse de nuevo en el pueblo. Muchos jóvenes corsos se marchan para formarse y regresan para construir su vida en su tierra.KAMIL ZIHNIOGLUMarie y Alexandre, playa de Acciaghju, en Palumbaghja, Portivechju, febrero de 2020. Al final de esta playa se encontraba un pino llamado Tamaricciu. Un árbol aún visible en las postales de esta cala, a veces presentada como "la playa más bella de Francia", que fue talado en diciembre de 2019.KAMIL ZIHNIOGLUÉlisa, cerca de Lecci, valle del Osu, febrero de 2022. Élisa es una corsa de la diáspora. Nació y creció en el continente. El día en que alcanzó la mayoría de edad se instaló en la isla.KAMIL ZIHNIOGLUAbdou, en los viñedos de una finca vitivinícola en Figari, pieve de Fretu, julio de 2022, para el diario 'Le Monde'. Desde hace muchos años, los viticultores corsos, confrontados a la falta de mano de obra local, recurren a trabajadores temporeros procedentes de Marruecos. En 2022, la Dirección General de Extranjeros en Francia (DGEF) ya había concedido 22.000 autorizaciones de trabajo estacional, el doble que en 2021.KAMIL ZIHNIOGLUPierre, Portivechju, diciembre de 2019. Es en esta estación cuando la isla se revela. Aquel día, Pierre disfrutaba de los últimos días de la piscina de una residencia secundaria antes de su cierre. Son muchos los que dependen de la temporada turística, y el único momento en que pueden disfrutar de su tierra es fuera de temporada. KAMIL ZIHNIOGLU