Editorial
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Caen el PT y Bolsonaro

Las elecciones municipales subrayan la necesidad del partido del expresidente Lula de buscar nuevas estrategias

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, saluda a sus seguidores tras votar en la segunda vuelta de las municipales en Río de Janeiro.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, saluda a sus seguidores tras votar en la segunda vuelta de las municipales en Río de Janeiro.Antonio Lacerda / EFE

El resultado de la segunda vuelta de las elecciones municipales celebradas en Brasil el pasado domingo representa una significativa derrota para el presidente, Jair Bolsonaro, pero también para la histórica formación de izquierdas Partido de los Trabajadores (PT). Ambos han visto cómo el electorado ha expresado claramente un rechazo a las fuerzas más polarizadoras dando la victoria al centroderecha clásico.

Con los comicios presidenciales de 2022 a la vista, se puede afirmar que Bolsonaro ha sufrido un traspié al ver cómo todos los candidatos que él ha apadrinado han salido derrotados. En algunos casos de forma estrepitosa, como en Río de Janeiro. El revés de Bolsonaro debe, sin embargo, interpretarse con algunas cautelas. El actual presidente brasileño llegó al poder siguiendo la dinámica populista de presentarse como un candidato antipolítico y no dispone de un partido que le permita proyectar influencia en el inmenso territorio brasileño. En unas elecciones municipales entran en juego intereses locales, y la maquinaria partidista, que Bolsonaro no tiene, pesa. El resultado es una señal de alarma para él, pero con matices. De hecho, en los últimos meses su apoyo ha subido en algunas zonas rurales gracias a las subvenciones vinculadas a la pandemia. Lo que sí es mal síntoma para sus intereses es que las grandes urbes, motor político y económico de Brasil, le han dejado claro su rechazo.

Por otro lado, el PT sale de la cita electoral como rotundo perdedor. Inmerso en una profunda crisis desde hace años, el partido no halla un nuevo rumbo. El referente del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva complica su regeneración. La frase que se repitió como un mantra durante su presidencia —”Lula es el PT y el PT es Lula”— se revela ahora como una peligrosa profecía que amenaza con destruir al partido que pilotó el periodo más brillante de la reciente historia de Brasil. El exmandatario proyecta el carisma vinculado a su notable pasado, pero también despierta enormes recelos en gran parte de la sociedad brasileña. La corrupción pasada en el partido y su apoyo al régimen chavista tienen mucho que ver en el pésimo resultado en las municipales. La formación debe emprender una urgente reflexión, renovar su estrategia, ponderar bien el papel que tendrá que tener en ella el expresidente, que además está inhabilitado de momento para competir. El resultado es que el centroderechista Partido de la Socialdemocracia y una constelación de formaciones que tradicionalmente han dominado el panorama han vuelto con fuerza añadiendo un tercer actor para los dos años que quedan hasta las presidenciales.

Al margen de las vicisitudes de cada actor político, los comicios dejan una gran asignatura pendiente que atañe a todos los partidos. La escasísima presencia de la mujer. Apenas lo son un 16% de los nuevos concejales.

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