Columna
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La pasión turca

La solución justa parece clara: restaurar la paz y evitar el enésimo aplastamiento armenio. Enfrente, ceguera voluntaria

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, este lunes en Ankara (Turquía).
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, este lunes en Ankara (Turquía).ADEM ALTAN / AFP

Un rasgo distintivo de la opinión pública española es su insensibilidad ante los problemas internacionales, agravada en la izquierda por la miopía de un pensamiento autodenominado progresista. Tuvo que hacer Maduro muchas barbaridades para que las condenas no recayeran sobre los demócratas, y Cuba sirve aún de asidero para hacer profesión de fe antiimperialista, olvidando el desastre económico. Lo que no significa absolver la deriva ultraderechista de Brasil o la que asoma en Bolivia. Con frecuencia, lo contrario del infierno no es el paraíso, sino otro infierno....

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