Columna
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Nuestra crisis monárquica

El Gobierno debe explicar cabalmente la decisión del rey emérito de abandonar España, eso es inexcusable

El rey emérito, Juan Carlos I, en una fotografía reciente.
El rey emérito, Juan Carlos I, en una fotografía reciente.EFE

Tampoco conviene exagerar la trascendencia de la crisis monárquica que padecemos, evidente de otra parte, por la importancia de la familia en la institución, ya que la Corona se transmite por herencia. De ninguna manera nos ayuda el solapamiento de esta crisis con otras deficiencias de nuestro sistema, en el ámbito territorial, económico y, ahora, además, sanitario. Pareciera que un maleficio nos singularizase en nuestras aflicciones. Tal vez la solución a la crisis que padecemos podría venir en recurrir a los propios resortes del sistema constitucional, eliminando los obstáculos para que esto...

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