Columna
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La gula

Es legítimo que se vele por el destino del dinero, pero cuando los que desconfían de abrir la bolsa se hacen llamar “los frugales”, la cuestión empieza a ser sospechosa

El primer ministro de Suecia, el canciller de Austria y la primera ministra de Dinamarca, durante la cumbre de la UE en Bruselas.
El primer ministro de Suecia, el canciller de Austria y la primera ministra de Dinamarca, durante la cumbre de la UE en Bruselas.JOHN THYS / AFP

De los siete pecados capitales, la gula es el más incomprendido para los países mediterráneos. La condena al apetito desmedido casa mal con una cultura donde disfrutamos hablando de comida en torno a la mesa; si el argumento de origen es que el primer pecador fue Adán por comer algo tan frugal como una manzana, nosotros, con el mantel manchado de hedonismo, aún lo entendemos menos. Por eso, aunque la palabra gula es vieja en español (significaba ‘garganta’) ha resultado en una familia más bien corta de palabras derivadas (engullir, goloso, golilla, engolarse...)....

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