Leticia Bonifaz: “La violencia de género ha subido más en el espacio público, es preocupante”

La nueva representante de México en el comité de la ONU contra la discriminación de la mujer dice que hay muchos diagnósticos sobre violencia de género pero las medidas concretas no se reflejan

Leticia Bonifaz Alfonzo en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en 2015.
Leticia Bonifaz Alfonzo en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en 2015.SCJN / Cuartoscuro

Hacía más de una década que México no tenía una representante en el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU (Cedaw, en siglas inglesas), al que Leticia Bonifaz llevará ahora su mirada feminista y de mujer de leyes. Doctora en Derecho y durante tres décadas catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México, Bonifaz nació en la frontera de Chiapas con Guatemala, en 1959, lo que la sitúa como una gran conocedora de muchas de las terribles violencias y desigualdades no solo de su país, “sino de toda América Latina”. En sus ojos de chiapaneca se han reflejado los problemas de la migración, la prostitución, las penurias, la violencia sexual y la discriminación. Su desempeño profesional está también muy ligado a la política y recientemente figuró en la terna propuesta por el Gobierno para la Suprema Corte de Justicia, pero finalmente no fue designada. Cuando se incorpore a su nuevo puesto no podrá hablar de su país, así que “es ahora o nunca”, dice cuando se le pregunta por las políticas de igualdad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Pregunta. Con la pandemia y en aras de la austeridad se han hecho algunos recortes en políticas de igualdad que han sido muy criticados por las feministas. ¿Le preocupa?

Respuesta. Me preocupan mucho, estoy convencida de que el tema de guarderías, refugios, en general las políticas de igualdad deben ser prioritarias en el presupuesto, porque si no se ve reflejado allí es una política pública que se puede perder.

P. El Instituto Nacional Electoral (INE) dictó recientemente que las listas electorales para gubernaturas en 2021 fueran paritarias, algo que el partido del Gobierno, Morena, y otros impugnaron ante el Tribunal Electoral. ¿Cree que deben ser paritarias?

R. Sí, considerando la desigualdad de todos los años previos. México se retrasó en la conquista del derecho a votar y ser votada, hasta los 50. El voto se logró pero persisten los obstáculos para el derecho a ser votada, incluso con reglas claras en la Constitución vemos que con la interpretación se impide su cumplimiento. Se me hace que si el INE plantea listas paritarias está muy bien para ir empujando a los partidos a que den el paso. Pero entre que sí y que no, los avances siempre son forzados, nunca de manera espontánea.

P. Y de repente el tribunal electoral ha dictaminado algo bastante incomprensible. No se acaba de entender que han querido decir.

R. Ni ellos [lo entienden], se ríe.

P. La violencia contra las mujeres es objetivo prioritario en este país. ¿Qué hay que hacer en México para frenar y disminuir esa sangría diaria?

R. Terminé ahora la presentación de un nuevo estudio con mucha estadística sobre cómo ha subido la violencia en México y tenemos que se dispara en 2007, así que, aunque no se ha hecho estudio aún que lo ligue con el narcotráfico, en esa coincidencia temporal está ya la hipótesis. La violencia de género ha subido más en el espacio público, algo que es preocupante, aunque tranquiliza saber que tantas políticas enfocadas al ámbito doméstico tal vez ya dieron algún resultado, a la vista de ver cómo la pandemia modifica esto. Por edades está clarísimo que la violencia va hacia mujeres jóvenes, el pico está entre 20 y 25 años, y eso muestra con la relación con la violencia sexual, que empieza a subir a los 9 y 10 años. Pero lo que veo es que hay estudios y diagnósticos, pero las acciones concretas no se ven reflejadas. Creo que la alerta de género no funcionó, porque no tuvo carácter preventivo que era lo ideal, pero se ha trabajado mucho en intentar homogeneizar un país que es muy diferente. Si somos una república hay que homogeneizar.

P. Pues no va a ser fácil, dada la autonomía de cada Estado, donde, por ejemplo, no todos califican ni investigan estos crímenes como feminicidios.

R. Las diferencias no son solo entre legislaciones o formas de investigar. Los operadores jurídicos no ven la violencia con perspectiva de género. Por tanto, muchas veces no basta con tener un protocolo. Buscar la perspectiva de género es cuestión de quitarse la venda y ver la situación por la que atraviesan las mujeres, y para eso hay que avanzar en la capacitación de operadores pero desde su conciencia de género, el protocolo no funcionará si no atiendes a los prejuicios que se tienen en esa materia.

P. Los distintos niveles de gobiernos y la descoordinación entre todos tampoco ayuda. ¿Cómo hacer para homogeneizar?

R. Todo el mundo te dice que es culpa del otro, los tramos de responsabilidad no están claros, que si el policía hizo o no hizo, el fiscal dice que la detención no se hizo bien, pero luego el juez critica que la carpeta le llegó incompleta. La culpa no es solo entre federación, Estados y municipios, sino entre cada tramo de responsabilidad y desde que se hizo la reforma del nuevo sistema no se ve como una continuidad de responsabilidades, sino cortes: hasta aquí me toca y me lavo las manos, cuando debe ser un continuo.

P. La impunidad es otro agujero. ¿Qué soluciones hay?

R. Muchas veces, el agresor ya sabe que no le va a pasar nada y se lo dice a la víctima: ‘perderás el tiempo en denunciar, yo soy amigo de fulanito, me echo los tragos con él’. Si las víctimas saben que hay relación entre los operadores y el resto, y que hacen equipo en contra de las mujeres, pues no funcionará. Saber que no habrá consecuencias no es buen ejemplo.

P. ¿Qué se puede hacer contra eso?

R. La responsabilidad está más en las procuradurías y fiscalías, es el tramo más débil de la cadena de responsabilidades. Muchas veces el juez trabaja contra corriente, rehacen, ponen argumentos y terminan de armar el expediente, que ya debería venir armado desde el inicio.

P. ¿Qué hay que corregir en ese tramo?

R. En los procesos de capacitación se da por sentado que todos tienen los elementos básicos y no los tienen. Para muchos, las mujeres seguimos exagerando, incluso tuvimos declaraciones donde hay quien cree que el feminicidio no debe ser un delito autónomo. Por eso la importancia del Cedaw cuyas recomendaciones se tienen que usar más, es un paraguas importante para apoyar un caso.

P. Si hay que capacitar a los operadores jurídicos en conciencia de género, si no basta con protocolos, ¿cuántos años puede tardar eso?

R. Ese es el tema, en las Facultades de Derecho no se enseña con perspectiva de género cuando es algo transdisciplinario. La violencia no es solo contra las mujeres jóvenes, también niñas, mayores, indígenas… Hay que ver las especificidades.

P. Hablando de comunidades indígenas. Hay algunas donde los padres siguen concertando el matrimonio de sus hijas y otras donde la representación política es cosa exclusiva de hombres.

R. Definitivamente. El Estado de la República que veas, con la etnia indígena que tomes, el patriarcado como modelo es el presente. Lo interesante es que aunque la constitución reconoce usos y costumbres, estos no pueden ir contra los derechos humanos, así ha sido la interpretación de la Suprema Corte. Pero aunque la paridad es constitucional, a las mujeres o no las dejan ejercer o ejercen violencia contra ellas o las sustituyen de hecho.

P. Dos de cada tres empleos perdidos en esta pandemia han sido de mujeres, que ya están subrepresentadas.

R. Así es, preocupante. Tener un salario y un ingreso empodera y el hecho de que vuelvas a ser dependiente total va a impactar necesariamente. Las expulsadas están siendo las mujeres y quienes lograron mantenerse trabajando en casa también han sufrido la doble o triple responsabilidad. La pandemia ha dejado clarísimo quiénes cuidan en casa, y el impacto económico va a ser delicado porque resta igualdad.

P. ¿Recetaría medidas correctoras de género?

R. Me recomendaron que diga ahora lo que tenga que decir, porque después, en Cedaw, no podré hablar sobre mi propio país. En realidad, una recomendación general es que no se puede dejar de lado ningún tema relacionado con la igualdad de género, porque no se trata solo de igualdad social, sino que tiene que ver con la paz.

P. Normalmente, el presidente del Gobierno invierte esos términos, cuando se le pregunta por el problema de género, dice que hay que solucionar la falta de paz o la pobreza. Usted dice que arreglar los problemas de género llevará a la paz.

R. Exacto. Ese es el orden de las cosas.

P. El presidente también ha descargado en “hijas y hermanas” los cuidados de la familia en tiempos de pandemia. ¿Es el mejor mensaje?

R. Yo ya tengo tiempo poniendo mi atención no solo en las mañaneras sino en todas las acciones que se vienen haciendo en general. Se han aprobado muchas leyes. La igualdad es tan simple como que las mujeres buscamos durante años mayor presencia en el espacio público, pero solo se conseguirá cuando el hombre llegue al espacio privado, claro que ahí no habrá luchas por llegar, sino más bien empujar…