Checo Pérez encuentra en la madurez la gasolina del éxito en la Fórmula 1

El piloto mexicano, de 32 años, vive su mejor campaña en más de 11 años en la Fórmula 1. Acumula seis podios en la mitad de la temporada 2022 y apunta a quedarse con el segundo lugar en el Mundial

Checo Pérez celebra su triunfo en el Gran Premio de Mónaco, el pasado 29 de mayo.
Checo Pérez celebra su triunfo en el Gran Premio de Mónaco, el pasado 29 de mayo.Cristiano Barni (Getty Images)

— Haciendo un paralelismo con el fútbol, ¿Quién es el Messi de los pilotos? — pregunta Hugo Sánchez, el mítico futbolista del Real Madrid, al piloto Sergio Pérez.

— Verstappen, un piloto natural.

— ¿Y tú?

— Cristiano [Ronaldo]. Es muy talentoso, pero más trabajado, más dedicado en sacarle rendimiento de sí mismo — explica el piloto mexicano de Red Bull en una entrevista con el exjugador para ESPN — O a Benzema que cada año mejora. Es también lo que me ha pasado en mi carrera: cada año voy a mejor.

En una sola frase, Checo Pérez ha resumido sus casi 12 temporadas. Este 2022, las cosas han salido de lujo para el mexicano que, antes de ser fichado por Red Bull, arañaba cada año con subirse al podio. En 2021, su primer año con la escudería del búfalo rojo, logró cinco. Hasta lo que va del año, se ha bañado en champán en seis ocasiones, el mayor récord en su trayectoria, con la victoria en el peliagudo Gran Premio de Mónaco. Solo los más iluminados en el mundo del automovilismo han podido ganar en el circuito de Montecarlo.

El buen rendimiento de Pérez se basa en una mezcolanza de factores: la madurez de los 32 años, un auto tan potente como fiable y el espaldarazo de Red Bull. El mexicano es el tercer piloto más grande en la parrilla de la Fórmula 1 de este año junto al finlandés Valtteri Bottas (Alfa Romeo) y a los dos campeones del mundo: Fernando Alonso (40 años) y Lewis Hamilton (37). Los mayores ya son los bichos raros en un deporte que apuesta fuerte con la juventud de los Leclerc, Sainz, Norris.

Checo Pérez junto a Lewis Hamilton y Fernando Alonso, tras el Gran Premio de Italia, en Monza, en 2012. Esa vez, el mexicano finalizó segundo.
Checo Pérez junto a Lewis Hamilton y Fernando Alonso, tras el Gran Premio de Italia, en Monza, en 2012. Esa vez, el mexicano finalizó segundo.Andrew Hone (Getty Images)

El nacido en Guadalajara ha batallado por hacerse un hueco en un deporte de la élite. Sus inicios estuvieron marcados por competir en torneos europeos y sin mucha pericia para hablar inglés o alemán. La terquedad, y el cobijo de la poderosa familia Slim, le sirvió para tener un lugar como joven prodigio en Ferrari. De ahí debutó en 2011 en la Fórmula 1 con un Sauber. Su primera temporada comenzó como la de cualquier joven en un equipo que pelea por quedarse entre los 10 primeros: ningún podio y un séptimo lugar en el Reino Unido. Sin embargo, solo tardó cinco carreras en meterse en la zona de puntos. A otros pilotos les ha costado hasta años en conseguirlo, como el caso de Mick Schumacher, hijo de la leyenda, o George Russell de Mercedes.

McLaren eligió a Checo Pérez como su nuevo talento en 2013. El mexicano tuvo que desprenderse de Ferrari para intentar llenar el hueco de Lewis Hamilton, quien se mudó ese año a Mercedes. El coche, sin embargo, fue un calvario para el mexicano. No hubo podios y solo alcanzó a ser el décimo primero de la clasificación. De un equipo tan histórico como McLaren terminó en Sahara Force India del polémico empresario Vijay Mallya. Con la escudería, se subió cinco veces al podio en cinco años. El más recordado fue un tercer lugar en Mónaco. Pero no llegaba otra gran oportunidad para el mexicano en otro equipo de envergadura.

Force India también fue un fiasco económico para el dueño Mallya y terminó en las manos de Lawrence Stroll, el zar de la moda con las marcas Tommy Hilfiger y Michael Kors. Las cosas no cambiaron mucho para Pérez, que deslumbraba con los autos de medio rango que le daban. El mejor del resto, se decía entre los expertos, es decir, siempre detrás de los pilotos de Mercedes y Red Bull.

En 2020, Checo Pérez se quedaba sin asiento en Racing Point/Aston Martin de Stroll. Aún con la posibilidad del desempleo cerca, el mexicano exprimió el rendimiento del coche para lograr un segundo lugar en Turquía y, sobre todo, una inédita victoria en Sakhir, en Baréin, donde ganó tras ir del último lugar a la punta. De última hora, Red Bull, tiró la caña y le pescó. Prefirieron al veterano de México por encima de una camada de jóvenes. La apuesta fue la mejor para todos.

El primer año de Pérez fue deslumbrante con cinco podios, entre ellos una victoria en Azerbaiyán. Y fue decisivo para que su compañero, Verstappen, se quedara con el título mundial en la carrera de Abu Dabi. El mexicano logró mantener a raya a Hamilton para el triunfo de Red Bull. Ha sobrepuesto sus aspiraciones por debajo de los intereses del equipo. Eso le valió una renovación de contrato hasta 2024. Ahora, aún con 12 carreras restantes, pinta para romper sus propios récords y mantenerse en la punta del Mundial junto a Verstappen.

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Sobre la firma

Diego Mancera

Es coordinador de las portadas web de la edición América en EL PAÍS. También se encarga de informar de historias deportivas de México. Empezó a trabajar en la edición mexicana desde 2016. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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