Mario Delgado: “Cualquier división en Morena es traición”

El presidente nacional del partido llama a la unidad y advierte en entrevista con EL PAÍS: “No se va a favorecer a nadie y la decisión sobre el candidato se va a respetar”

Mario Delgado, presidente nacional de Morena, el pasado jueves durante una entrevista con EL PAÍS.
Mario Delgado, presidente nacional de Morena, el pasado jueves durante una entrevista con EL PAÍS.Nayeli Cruz

Mario Delgado está al frente de la organización que se propone continuar el proyecto de Andrés Manuel López Obrador cuando el presidente mexicano ya no esté en la boleta. El líder nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) anunció hace dos semanas la celebración en septiembre de un congreso que renovará todas las estructuras del partido -salvo la presidencia y la secretaría general, aún vigentes- para preparar el ciclo electoral de 2023 en el Estado de México y en Coahuila y las presidenciales de 2024. A esas metas se añade el proceso de sucesión del mandatario, una carrera adelantada a la que ya se han lanzado varios dirigentes de primera línea como el canciller, Marcelo Ebrard, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, o el secretario de Gobernación, Adán Augusto López. La función de Morena será la de árbitro y Delgado, nacido en Colima hace 50 años, insiste en la idea de unidad. En conversación con EL PAÍS, asegura que no habrá favoritismos, como lamentan figuras del calibre de Ricardo Monreal, jefe de la bancada en el Senado, y que la formación no excluirá a nadie.

Pregunta. Morena afronta un proceso amplio de renovación interna. En circunstancias como estas, en todos los partidos, suelen aflorar fricciones y desencuentros. ¿Teme este escenario, que ya se vio en 2020?

Respuesta. Nosotros somos un movimiento plural, pero lejos de ser una debilidad es nuestra principal fortaleza. Tenemos que respetarnos entre todos y aprender a convivir con nuestras diferencias. Pero en estos momentos tiene que haber un gran compromiso, de todos quienes participamos en este movimiento, de una gran unidad. Porque vienen momentos definitivos para este proceso histórico de transformación que encabeza nuestro presidente. Entonces, cualquier división es traición. Porque no se están limitando ni los derechos ni la participación de nadie. Puede haber diferencias, pero ante todo debe haber unidad y compromiso con el proyecto del presidente.

P. Hace dos semanas se celebró un gran acto de partido en Toluca. Tanto en su respuesta como en ese mitin la palabra clave fue “unidad”. Pero la campaña interna adelantada ha levantado suspicacias sobre la posibilidad de que los aspirantes empiecen a jugar por su cuenta y el partido pueda salir perjudicado.

R. Nuestros adversarios pretenden que salgamos debilitados, pero es un proceso que nos va a fortalecer. Porque estamos conscientes de que la oposición está moral y electoralmente derrotada. ¿Qué está pasando? Vivimos tiempos diferentes. La aspiración del presidente de la República es que vivamos en una democracia plena, con absoluta transparencia, sin simulaciones. Por eso él ha dicho que aquellos que aspiren [a concurrir] así lo manifiesten. No tienen por qué andar con regateos y simulaciones. Que no estén tapados. En nuestro movimiento la gente va a decidir quién va a encabezar este proyecto. Y lo más importante es justamente eso, darle continuidad a este proyecto de transformación. Y nosotros tenemos claro que sobre cualquier interés personal está el interés de la nación. Entonces, todos los aspirantes que estén en este proceso deben ser respetuosos, hacer trabajo de partido, tener una gran lealtad con el presidente de la República y con Morena. Y conducirse con cordialidad, con fraternidad, con respeto. No son adversarios, somos compañeros de un mismo proyecto.

P. Lo que pasa es que las campañas van más allá de los aspirantes. Es legítimo que los militantes tengan sus favoritos. ¿Eso puede generar un clima de malestar interno o lo considera una forma nueva de hacer política?

R. No, yo no veo ningún riesgo. Yo creo que es un proceso que nos está fortaleciendo y nos va a fortalecer como movimiento. Estoy seguro de que nos va a fortalecer y vamos a salir unidos, porque de parte del partido habrá absoluta imparcialidad, institucionalidad. No se va a favorecer a nadie. Vamos a actuar con transparencia y vamos a llevar un proceso absolutamente democrático donde la gente tome la decisión y se va a respetar. El partido no va a generar ningún pretexto para que haya alguna división o alguna ruptura justificada.

P. El partido tendrá un papel de árbitro en la encuesta que se realizará dentro de un año, después de las elecciones en el Estado de México y en Coahuila. ¿Cómo van a encarar ese procedimiento y cómo van hacer la encuesta?

R. La encuesta no es simplemente un proceso de selección de candidatos. Es mucho más profundo. Morena es un instrumento de lucha y organización del pueblo de México. Para que esto se cumpla, el pueblo debe tomar las decisiones principales en nuestro movimiento. Una manera de saber la opinión del pueblo es el instrumento de las encuestas. Por eso, vamos a hacer la definición a través de una encuesta para que sea la gente la que decida quién debe continuar este proyecto de transformación. Va a ser un proceso abierto. Seguramente habrá un buen número de mexicanos y mexicanas que quieren aspirar a este cargo. No vamos a discriminar a nadie. Vamos por eso a convocar a una primera encuesta, aproximadamente en un año. En junio del 2023 habrá una convocatoria. Se someterá también a la calificación del Consejo Nacional, todos los aspirantes, y de ahí resultará un listado de nombres que serán evaluados en una primera encuesta. Y los que resulten mejor posicionados pasarán a una segunda y definitiva encuesta en donde resultará el candidato o la candidata.

P. ¿En otoño del 23 tendrán ya ese nombre?

R. Así es.

P. El senador Ricardo Monreal solicitó y sigue pidiendo que haya un proceso de primarias. ¿Está descartado?

R. Sí, porque sería cambiar la naturaleza de nuestro movimiento. Y eso no lo vamos a permitir. Hay antecedentes muy claros de otros partidos de izquierda que terminaron absolutamente divididos. Se formaban corrientes. Y esos errores no podemos repetirlos. El beneficio de la encuesta es que finalmente es la opinión de la gente la que decide, la que termina influyendo. Y no debería haber tantos cuestionamientos a la encuesta si vemos los resultados que hemos tenido. En lo que a mí me ha tocado como presidente de este partido, hemos participado en 21 elecciones para gobernar, hemos elegido a nuestros candidatos y candidatas a través de las encuestas, hemos ganado en 15. Antes de criticar la encuesta, deberíamos revisarla a fondo. Es un instrumento que nos permite detectar el conocimiento, la credibilidad, la honestidad, la cercanía que la gente percibe de cada uno de los perfiles, de tal manera que quien resulta mejor posicionado es quien tiene un potencial mayor de ganar una elección. Por eso el tema de la encuesta es irreversible. Y no es el capricho de alguien. Es proteger un movimiento. Porque el presidente de la República ya no va a estar en la boleta. ¿A quién le toca darle continuidad a este proceso? Pues, al partido.

P. ¿Monreal fue invitado o no al acto de Toluca? Él ha movido unas críticas a la organización, dice sentirse excluido.

R. Yo voy a ser siempre muy prudente y respetuoso. Pero le insisto, el partido ni ha discriminado ni va discriminar a nadie. Vamos a actuar con mucha responsabilidad y vamos a conducirnos siempre procurando la unidad de nuestro movimiento. No vamos a cometer el error de excluir, de beneficiar a nadie. Hay garantías de piso parejo, de absoluta imparcialidad y transparencia en la actuación del partido.

P. ¿Falló en algo el partido la negociación de la reforma eléctrica o no lo hubiera logrado de todas maneras?

R. No. Creo que hubo una voluntad de inclusión, de negociación muy amplia por parte de nuestra bancada en la Cámara de Diputados y, si mal no recuerdo, hubo 12 propuestas por parte de la oposición, de las cuales fueron consideradas nueve. Además la Corte, una semana antes de la votación, había hecho definiciones clave.. Por ejemplo, la posibilidad de revertir y revisar esos contratos que se habían hecho, leoninos, donde se garantizaban subsidios enormes a las empresas privadas, o estos abusos que cometían las empresas simulando tener socios para proveer energía. Entonces, la voluntad de negociación estuvo ahí. Sin embargo, la oposición no actuó siguiendo convicciones, principios o incluso la propia historia de México. Decidieron favorecer a las empresas transnacionales y no fortalecer nuestra soberanía en el sector eléctrico.

P. Después de la votación anunció medidas legales contra los legisladores que votaron en contra de la reforma en la Cámara de Diputados. Cuesta entenderlo, porque si es legítimo que el Gobierno plantee una reforma, también lo es oponerse a ella.

R. Vivimos con más libertades que nunca. Se respetan las diferencias. Nada más que, cuando está en juego un tema de soberanía nacional, al actuar en contra de tu país no le podemos llamar de otra manera que traición a la patria. Y en nuestras leyes está establecido que cuando se realiza algún acto en contra de la soberanía de nuestro país para favorecer algún interés extranjero se comete el delito de traicionar. Se configura el delito de traición. Y en este caso eran muy claras las opciones: favorecer a las empresas transnacionales o fortalecer nuestra soberanía en el sector eléctrico. Y decidieron darle la espalda a nuestro país.

P. Una de las reformas que se vienen es la del sistema electoral. Usted ha sido especialmente beligerante y duro con el Instituto Nacional Electoral. El Tribunal Electoral le acaba de multar por la campaña del revocatorio. México afronta elecciones estatales, presidenciales y Morena un proceso interno. ¿Teme una avalancha de recursos?

R. Ya tenemos tiempo enfrentando a las autoridades electorales como abiertos adversarios de nuestro movimiento. Ellos piensan que su legitimidad proviene de enfrentarnos, cuando deberían actuar siempre de manera imparcial. Le deben su lealtad a partidos como el PRI, el PAN y el PRD y eso les impide actuar de manera honesta y transparente. Pero nosotros, que venimos de la lucha por la democracia, vamos a insistir siempre en que una de las grandes metas de este proceso histórico transformador es vivir en una auténtica democracia. Nosotros reconocemos la autoridad del pueblo, reconocemos que la soberanía reside fundamentalmente en el pueblo. Ellos, en cambio, tienen un profundo desprecio por el pueblo de México, son clasistas, son racistas. Quisieran mantener el viejo sistema donde unos cuantos decidían por todos.

P. ¿Cuál es su balance de las elecciones del 5 de junio? Morena ganó en en cuatro de los seis Estados en juego. Sin embargo, no ganó en dos y anunciaron medidas.

R. La valoración es muy positiva. En estos seis Estados hay 15 millones de habitantes. Morena ahora gobernará 12 millones de habitantes más. Estamos llegando ya a una cifra de 74 millones en estas 22 entidades donde gobierna y gobernará nuestro movimiento. Y esto apenas en un periodo de cuatro años. En 2018 no gobernábamos una sola entidad. Hoy gobernamos 22 de 32. En Aguascalientes fue una elección vergonzosa para nuestra democracia, porque hubo una intervención abierta y violenta de la Policía Municipal, que intimidó y manipuló absolutamente todo. El día de la jornada electoral, en el caso de Durango, hubo una injerencia evidente por parte de grupos de choque y grupos delictivos vinculados al candidato del PRI.

P. La elección del Estado de México siempre es una suerte de previa de las presidenciales. ¿Qué expectativas tienen allí y en Coahuila?

R. Es el Estado más grande del país. Por supuesto que queremos ganar en la elección de 2023. Para eso empezamos a organizarnos desde ya. El domingo después de la elección en estas seis entidades, nos fuimos a la capital del Estado de México, a Toluca, a arrancar formalmente el proceso de organización para poder triunfar en el 2023. Y es una elección, además, importante porque es la última que se realiza previo a la elección presidencial de 2024. Vamos a poner el mayor esfuerzo en el Estado de México y en Coahuila, que son los dos últimos estados priistas, para que logremos la victoria en el 23 y en el 24.

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Francesco Manetto

Estudió Filosofía y Letras y en 2006 empezó a trabajar en EL PAÍS tras cursar el Máster de Periodismo del diario. En Madrid se ha ocupado principalmente de información política y, como corresponsal en la Región Andina, se ha centrado en el posconflicto colombiano y en la crisis venezolana. Actualmente trabaja en la redacción de Ciudad de México

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