¿Está México listo para tener su propia moneda digital?

El 86% de los mexicanos sigue usando el dinero en efectivo como método de pago

Una persona saca billetes de su cartera en México.
Una persona saca billetes de su cartera en México.Artur Widak (NurPhoto via Getty Images)

México mira con buenos ojos a las monedas digitales y el país ya está en proceso de emitir su propio activo digital. Según lo anunció el Gobierno a finales del año pasado, para 2024 el Banco de México (Banxico) tendrá una moneda digital propia en circulación. Sin embargo, no se trata de una criptomoneda como el Bitcoin, una de las más populares en el mundo, ni habrá cadena de bloques (blockchain).

De acuerdo con un documento emitido por el Banco de México, este nuevo activo es más parecido a una versión digital del papel moneda, conocida como Moneda Digital de un Banco Central (o CBDC, por sus siglas en inglés). Las CBDC están diseñadas para usarse de la misma manera que el dinero en efectivo y están respaldadas por el banco central, en este caso el Banco de México.

Othón Moreno, director de política y estudios de sistemas de pagos e infraestructura de mercados del banco central, destacó recientemente en un seminario sobre criptodivisas que existe demanda por las monedas estables (conocidas como stablecoins), y que actualmente varios bancos centrales en el mundo se encuentran analizando el proceso de emisión. “Los bancos centrales han emitido exitosamente sus monedas de curso legal históricamente. Nos hemos limitado a hacerlo de manera física, pero creo que se demuestra que la tecnología está ahí, y que la demanda está ahí para poder emitir las mismas funcionalidades de una moneda de curso legal, en versión digital”, ha mencionado.

Sin embargo, en México el uso del dinero en efectivo aunado a una gran cantidad de actividades que recaen en el sector informal sigue siendo un lastre para la adopción de una moneda digital. De acuerdo con cifras del Banco de México, 86% de los mexicanos siguen haciendo uso del efectivo como método corriente de pago, mientras que herramientas como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) o los pagos con teléfono móvil (CoDi) representan menos del 5% de las transacciones de dinero en el país.

Adicionalmente, el mundo financiero aún debate cuáles son los alcances que pueda tener una moneda digital respaldada por un banco central. Etienne Luquet, abogado especializado en criptomonedas, refiere en entrevista que una entidad como el Banco de México debe establecer parámetros para atender el uso de dinero, como coberturas o hacer frente al uso de grandes cantidades de dinero, lo que se conoce como atomic swap. “Es un tipo de intercambio entre criptomonedas, en el que no existe la necesidad de confiar en un tercero”, explica. Sin embargo, podría contravenir el propósito de crear una moneda digital por definición. “A final de cuentas, las criptomonedas son por definición descentralizadas, y en el caso de las CBDC son centralizadas y reguladas por un banco central, por ello hay cuestiones que se deben analizar y debatir”, comenta.

Las intenciones del Banco de México con esta nueva moneda digital es sumar a más personas al sistema financiero. De acuerdo con el proyecto publicado, se busca la apertura de cuentas para el registro de una moneda digital tanto para personas bancarizadas como no bancarizadas, así como ampliar las posibilidades de pago en la economía bajo las premisas de rapidez, seguridad, eficiencia e interoperabilidad. “Asimismo, sentar las bases para la innovación al contar con un activo versátil desde el punto de vista tecnológico para la implementación de mecanismos de automatización y programabilidad para el uso de servicios financieros”, señala.

Para Luquet, esta propuesta presenta problemáticas para el sistema financiero mexicano tal y como lo conocemos hoy en día. Por un lado, la banca comercial podría no pintar mucho en este nuevo panorama e incluso podría desaparecer, “pues no hay un interés de tener un intermediario si el banco central destina el dinero a cada usuario”, refiere. En un segundo término, para el abogado habría un fuerte control de los bancos centrales sobre el uso que pueda tener el activo digital. “Imaginemos que los bancos centrales se convertirían en una especie de Unidad de Inteligencia Financiera todopoderosa y que puede fiscalizar o bloquear las cuentas, o bien, que solo pueda ser gastado en rubros específicos”, comenta.

Mayor estabilidad que una criptomoneda

El Fondo Monetario Internacional (FMI) indica en un informe reciente que aunque las CBDC están en una fase de experimentación, pueden dar mayor estabilidad y seguridad que criptoactivos como el Bitcoin. “Si las CBDC se diseñan con prudencia, potencialmente pueden ofrecer más resiliencia, más seguridad, mayor disponibilidad y costos más bajos que las formas privadas de dinero digital”, ha dicho Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.

Aunque existe un lado negativo de las divisas digitales emitidas por los bancos centrales. De acuerdo con un análisis publicado por la Reserva Federal (Fed), existen riesgos de estabilidad financiera y la protección de la privacidad mientras se protege contra el fraude y otros problemas ilegales. El documento agrega que el “análisis inicial de la Fed sugiere que una posible CBDC de EE UU, si se creara una, atendería mejor las necesidades de los Estados Unidos al estar protegida por privacidad, intermediada, ampliamente transferible y verificada por identidad”.

Para Luquet, la existencia de una moneda digital mexicana respaldada por el Banco de México supone que no haya stablecoins en el mercado, “aunque podríamos hablar de una tokenización del activo digital que se emita, lo importante es que en los mercados en los se tenga el soporte del banco central, pero sin la vigilancia que podría emitir el Banco de México”, finaliza.

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Sobre la firma

Darinka Rodríguez

Periodista nacida en Iztapalapa, en Ciudad de México. Es licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (2006-2010). Formó parte del equipo de Verne México desde julio de 2017 y en 2021 se sumó a la redacción de EL PAÍS México. Le apasiona andar en bicicleta.

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