Día mundial del abrazo: ni todos son iguales ni tienen el mismo efecto en niños y mayores

Este gesto cariñoso es uno de los actos de amor más íntimos que existen y, si es de padres a hijos, además de la demostración del afecto genera seguridad y confianza en los menores

El abrazo perfecto, según la ciencia, tiene que durar entre 5 y 10 segundos y ser voluntario.
El abrazo perfecto, según la ciencia, tiene que durar entre 5 y 10 segundos y ser voluntario.skynesher (Getty)

En los años ochenta, el psicólogo Kevin Zaborney, de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), analizó los efectos del estrés en el organismo y se fijó, sobre todo, en cómo este afectaba a las personas cuando era recurrente. Según su observación, esto se producía por las pocas muestras de afecto entre la gente, incluso entre los miembros de una misma familia. Y llegó a la conclusión de que la solución eran los abrazos: a mayor número de abrazos recibidos, menos estrés y mejor salud mental, emocional y física. Esta investigación le llevó a inventar el Día Internacional del Abrazo. Sucedió en 1986 y, desde entonces, cada año el 21 de enero se celebra esta jornada que anima a que nos abracemos más.

Un abrazo es una forma silenciosa de decir te quiero. “Este gesto transmite seguridad y sensación de protección, aumenta la autoestima, tiene un efecto tranquilizador y alivia el dolor. Además, fomenta el vínculo entre padres e hijos, puesto que los abrazos constantes y sinceros son la muestra del amor más profundo y crean un sentimiento de unidad y de felicidad por pertenecer a un grupo, a una familia”, explica Aroa Ruiz, psicóloga especializada en inteligencia emocional y docente en el Instituto Europeo de Psicología Positiva, cuyo canal de YouTube cuenta con más de 47.000 suscriptores.

Los humanos necesitan abrazar y ser abrazados porque, según prosigue la experta, a diferencia de otros mamíferos, tardan mucho tiempo en comenzar a andar, vamos, en ser independientes: “Mientras esto no ocurre, es fundamental una red de brazos que nos coja y proteja. De hecho, durante el primer año de vida estamos predispuestos biológicamente para buscar contacto físico y garantizar nuestra supervivencia y que nuestro cerebro desarrolle vínculos afectivos”, asegura Ruiz. Para la psicóloga, el confort que proporciona este gesto cariñoso tiene efectos más rápidos que las palabras: “Las sensaciones corporales llegan antes al sistema nervioso y se interpretan de forma inmediata”.

Los abrazos tienen múltiples beneficios para niños y mayores. “Por un lado, generan sensación de protección; dan confianza y seguridad, especialmente en situaciones de angustia o nerviosismo; disparan la producción de oxitocina, serotonina y endorfinas”, detalla Ruiz. Este grupo de hormonas guarda una estrecha relación con la sensación de bienestar y felicidad y contrarresta el efecto negativo de otras hormonas como el cortisol y la adrenalina, relacionadas con las situaciones de estrés. “Además, promueven emociones positivas y pensamientos de aceptación, pertenencia y vínculo que contribuyen con el bienestar significativamente”, afirma. Por todo ello, es común que se den abrazos para aliviar una preocupación, para acompañar en el dolor y la pérdida, para combatir la soledad y, en cierta forma, para inspirar a seguir adelante y vencer los miedos.

Pero los beneficios del abrazo van más allá de lo emocional. También desde el punto de vista físico el organismo se beneficia de este tipo de contacto con familiares y allegados: “Estos favorecen la oxigenación del organismo, prolongando la vida de las células y retrasa el envejecimiento”. Además, según prosigue Ruiz, al dar y recibir abrazos se incrementa la producción de glóbulos blancos, imprescindibles para que el sistema inmunitario funcione a pleno rendimiento: “Abrazarnos también ayuda a disminuir la presión arterial”.

Ni todos los abrazos son iguales ni tienen el mismo efecto

Aroa Ruiz distingue entre 13 tipos de abrazos y, según dice, cada uno tiene una influencia en nuestro organismo:

  1. Abrazos clásicos, por ejemplo, cuando nos despedimos de alguien querido. Dos personas se rodean con sus brazos con firmeza situando las cabezas una al lado de otra. Es muy íntimo.
  2. Abrazos de baile. Como su propio nombre indica, se dan para asociarlos a la música. Normalmente, llevan a una de las dos personas implicadas a abrazar a la otra por la nuca (los brazos se unen detrás de esa parte de nuestro cuerpo).
  3. Abrazos visuales. Es sencillo, muy íntimo, con ambas personas pegadas una frente a otra. Pero el espacio que se queda entre los dos a la altura del pecho se sustituye por la cercanía de las miradas cómplices y cariñosas. Este tipo de gesto no exige un gran contacto físico.
  4. Abrazos entre compañeros. Se da entre personas sin una confianza o afinidad especial. Simplemente, se producen unas palmadas en la espalda por un trabajo bien hecho o por la cercanía de algún hecho concreto.
  5. Abrazos asimétricos. Se producen entre dos personas a diferentes alturas. En este caso, la connotación es puramente pasional y erótica.
  6. Abrazos laterales, es otro ejemplo de simpleza y cercanía a la vez. Esta forma de abrazar se produce cuando se rodea el hombro de otra persona con el brazo. Sus significados son varios. Puede referirse a un ansia por reconfortar a la otra persona, compañerismo, simpatía y cariño, amor, ternura, calidez…
  7. Abrazos distantes. Son abrazos incómodos, se dan por simple formalismo y que incluso nos suponen una amenaza. En este caso, en lo que se refiera a los abrazos distantes cabe decir que son altamente comunes.
  8. Abrazos violentos. Incómodos y amenazantes. Son abrazos de gran intensidad, apretados, incluso pueden causar dolor a uno de los implicados/as.
  9. Abrazos protectores. Una de las personas se coloca de espalda a la otra, y la que queda detrás, envuelve con sus brazos a quien se encuentra delante; transmitiéndole así una señal de estabilidad, confianza y cuidado.
  10. Abrazo con movimiento. Es muy común en las personas que se tienen mucho aprecio, pero que no se han visto durante mucho tiempo.
  11. Abrazo por la cintura. Es un tipo de abrazo muy íntimo y romántico, por lo que suele ser bastante común entre las parejas. En este caso, ambas personas envuelven con sus brazos la cintura del otro con firmeza, mientras se miran a los ojos o se besan.
  12. Abrazo en el aire. Se trasmite una fuerte conexión emocional y física, por lo que es común en aquellos que se atraen físicamente.
  13. Abrazo unilateral. En esta forma de abrazar, una de las dos personas rodea con sus brazos el torso del otro, mientras que este permanece quieto y con los brazos caídos. Es decir, quien recibe el abrazo no opone resistencia, pero tampoco devuelve el gesto.

Sabías que…

  • El abrazo perfecto, según la ciencia, tiene que durar entre 5 y 10 segundos y ser voluntario.
  • El abrazo es beneficioso tanto para quien lo da como para quien lo recibe, puesto que libera endorfinas que provienen del cerebro y pueden conseguir ayudar a la mitigación del dolor y generar una sensación de bienestar.
  • Los abrazos liberan las hormonas del amor, la oxitocina, del placer, la dopamina, y de la felicidad, las endorfinas. Por eso, producen sensación de tranquilidad, bienestar y calma. Lo más interesante es que no solo se produce este efecto mientras se abraza, sino que se prolonga mucho tiempo después.
  • Un adulto al que no le gusta recibir abrazos, o se muestra excesivamente reacio a ellos, tiene que ver con cómo fue el entorno afectivo en su familia, en su hogar en la niñez. Si creció en un ambiente donde el afecto no se demostraba efusiva o simplemente no se demostraba aprendió a que los abrazos no forman parte de la comunicación no verbal o afectiva de dos personas.
  • Abrazarnos ayuda a producir emociones positivas, ya que estrechamos la conexión con la otra persona y aligeramos su dolor y el nuestro, nos liberamos del estrés. 

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