Rusia intensifica los ataques en el sur y el este de Ucrania: “Nos están destruyendo”, dice el alcalde de Mariupol

El Ejército de Putin agudiza su ofensiva para hacerse con el control de toda la costa. El avance de las fuerzas rusas hacia Kiev ha quedado detenido, según información de la inteligencia británica y estadounidense

Artyom, adolescente de 15 años, herido por bombardeos, yace en un automóvil esperando ser trasladado a un hospital en Mariupol, Ucrania.Foto: AP Photo/Evgeniy Maloletka | Vídeo: AFP | REUTERS
María R. Sahuquillo
Krivói Rog (Ucrania) -

Rusia avanza en su ataque del sur y el este de Ucrania. Las fuerzas militares enviadas por Vladímir Putin han intensificado los bombardeos en las zonas costeras y en el este del país al cumplirse una semana de la invasión lanzada por el Kremlin. El Ejército ruso asedia la ciudad de Mariupol, en el mar de Azov, y ha entrado ya en la ciudad portuaria de Jersón, punto estratégico en la desembocadura del río Dnipró, cerca del mar Negro. También avanza hacia Zaporiya, enclave en el interior del país y cerca de donde se encuentra una importante central nuclear.

Ante el avance, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha pedido a la ciudadanía de las áreas ocupadas que resistan. “Los ahuyentaremos, se irán con vergüenza”, dijo el en un mensaje de vídeo. “Todos los ocupantes deben saber que no obtendrán nada aquí. No permitirán que nadie se someta a ellos. Dondequiera que entren serán exterminados. No tendrán descanso. No tendrán comida. No tendrán un solo minuto de tranquilidad”, remachó el líder ucranio, animando a la resistencia civil que se ha mostrado clave para enfrentar la ofensiva de Putin.

Mientras las grandes ciudades, como Kiev o Járkov, aguantan el asedio pese a los bombardeos a zonas residenciales, las tropas rusas sí han logrado importantes victorias en el sur, donde controlan ya la ciudad de Berdiansk, en el mar de Azov, y gran parte de la ciudad de Jersón, un golpe —no solo económico— para la resistencia ucrania. La captura de Jersón puede dar a Putin otra lanzadera, además, para atacar Odesa, el gran enclave del mar Negro y en cuyas aguas se han concentrado un buen número de buques de guerra rusos. Se teme que los rusos puedan lanzar una operación de invasión anfibia desde las aguas que se reparten tres países de la OTAN (Turquía, Rumania y Bulgaria). El endurecimiento de la ofensiva en estos flancos ha coincidido este jueves con la segunda ronda de negociaciones entre las dos partes en territorio bielorruso.

Pese a los avances en el sur y este, el Kremlin se está encontrando con una resistencia dura. El presidente Vladímir Putin aseguró en una comparecencia en la tarde del jueves que la invasión de Ucrania se está desarrollando “estrictamente según su plan” y los objetivos “se están cumpliendo”. El líder ruso también anunció indemnizaciones de cinco millones de rublos (unos 40.000 euros al cambio actual) para las familias de los militares muertos en Ucrania. Según el Ministerio de Defensa ruso, 498 combatientes suyos habían muerto hasta miércoles; Ucrania multiplica esa cifra al menos por tres. En otra intervención beligerante y con gesto feroz, Putin ha insistido en su encendido discurso de que Ucrania y Rusia “son un solo pueblo”. Y reiteró que la ofensiva sobre la antigua república soviética, de 44 millones de habitantes, es en realidad un ataque “contra neonazis”.

Moscú se enfrenta a la condena al ataque prácticamente unánime de la comunidad internacional, como escenificó este miércoles la Asamblea General de Naciones Unidas. El conflicto ha generado un millón de refugiados, según ha anunciado el jueves la ONU. Y la invasión rusa ha causado la muerte de 2.000 civiles, según los servicios de emergencia de Ucrania, en el mayor ataque a un Estado europeo desde 1945. Entre el 2 y el 3 de marzo, han perdido la vida 34 personas en la ciudad de Járkov como consecuencia de los duros ataques, según Kiev. El miércoles, Naciones Unidas cuantificó las víctimas mortales en 227, aunque avisó de que esta cifra podía “subestimar” el número real de bajas.

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La toma de Jersón

Rusia ha impuesto estrictos controles en la ciudad de Jersón, de unos 290.000 habitantes. El alcalde, Igor Kolyjayev, ha reconocido que las tropas rusas ya están en la sede del Gobierno local y recorren las calles. “Hay visitantes armados en la sede del Ayuntamiento”, aseguró Kolyjayev. “No les he hecho ninguna promesa, solo les he pedido que no disparen a nadie”, añadió el alcalde, que ha pedido la creación de un corredor para evacuar a los heridos y a los fallecidos y también para lograr alimentos y bienes de primera necesidad en la ciudad asediada.

Moscú defiende que sus tropas se han hecho con el control total de Jersón. Pero en un mensaje difundido en la mañana del jueves, Zelenski aseguraba que sus fuerzas seguían combatiendo en de la ciudad y que no la daban por perdida. “Hemos roto los planes del enemigo en una semana”, dijo. “Son mezquinos, odian a nuestro país y a nuestro pueblo”, ha declarado el presidente, que también ha criticado duramente la estrategia rusa de bombardear zonas civiles y asediar ciudades para forzar la rendición.

“No tenemos armas nucleares, no tenemos petróleo, pero tenemos una nación y a nuestra gente. No tenemos nada que perder. Nos quieren borrar de la Tierra, pero nosotros estamos firmes”, ha asegurado Zelenski. “Si piensan que tenemos miedo, se equivocan. No saben nada de nosotros. Rusia no tiene nada que hacer en nuestra tierra”, ha añadido.

Las tropas de Putin han endurecido también su asedio a Mariupol, de 446.000 habitantes, una valiosa ubicación geoestratégica en el mar de Azov. El Ejército ruso, que atacaba la localidad desde hace varios días, entró el martes en la ciudad y continúa con su asedio. “Durante siete días, han estado destruyendo las infraestructuras básicas. No tenemos luz, ni agua, ni calefacción”, ha alertado el alcalde de la ciudad, Bodin Boichenko. El Kremlin quiere capturar este enclave para crear un corredor desde la península ucrania de Crimea —una zona que Moscú se anexionó ilegalmente en 2014— hasta el Donbás. Rusia ha bombardeado las subestaciones eléctricas de Mariupol, cortando así los suministros para facilitar el asedio. “Están cortando la entrada de comida, en un bloqueo que recuerda al de Leningrado”, ha dicho el alcalde, en referencia al brutal asedio de las tropas de la Alemania nazi a la ciudad soviética, la actual San Petersburgo.

Las tropas rusas se dirigen también desde Crimea hacia Mikolaiv, una ciudad de medio millón de habitantes. Los expertos militares creen que la intención de Putin no es solo capturar el mar Negro y el mar de Azov, lo que sería catastrófico para Ucrania, sino que también buscan aislar el área del resto del país e impedir el paso de las fuerzas ucranias y de suministros.

La ofensiva de Putin no ha conseguido tomar Kiev, pero en la madrugada se escucharon cuatro fuertes estallidos en el centro, mientras que horas antes, otra fuerte detonación dañó una tubería que podría dejar sin calefacción a una parte de la capital.

Resistencia

Desde que una empresa de inteligencia geoespacial estadounidense publicara las imágenes de un enorme convoy ruso de más de 12 kilómetros a 60 kilómetros de Kiev, se esperaba que la caída de la capital fuera inminente. El Pentágono confirmó el miércoles que el convoy estaba detenido por tres motivos: el reagrupamiento de fuerzas rusas, problemas logísticos y la resistencia ucrania. La inteligencia militar británica ha asegurado que el avance es lento, que “progresa poco”. Esta situación se repite, según las mismas fuentes, en las ciudades de Járkov, Mariupol y Chernígov. La inteligencia británica considera que siguen bajo control ucranio.

Una columna de humo se eleva desde un depósito de petróleo en Chernígov (Ucrania).
Una columna de humo se eleva desde un depósito de petróleo en Chernígov (Ucrania).Servicio de Emergencia de Ucrania (Reuters)

“La gran columna rusa que se dirige a Kiev sigue a 30 kilómetros del centro de la ciudad y se ha retrasado por la firme resistencia ucrania, por problemas mecánicos y por la congestión”, aseguran fuentes de la defensa británica. El convoy apenas ha avanzado en los últimos tres días. “Aunque los bombardeos rusos sobre Járkov, Mariupol y Chernígov han sido muy duros, las ciudades siguen bajo dominio ucranio. Aunque las tropas rusas han entrado en Jersón, la situación militar aún no está clara”, concluyen estas fuentes.


Moscú vaticina una "catástrofe humanitaria" en las ciudades que ataca y culpa de ello a los ucranios

JAVIER G. CUESTA, Moscú

El Ministerio de Defensa ruso ha vaticinado este jueves que tendrá lugar “una catástrofe humanitaria inminente” en varias de las ciudades objeto de la ofensiva, incluidas la capital y la segunda mayor urbe del país. “Ya lo es en Mariupol, con medio millón de habitantes, y lo será en Kiev, con tres millones; en Járkov, con una población de hasta 1,5 millones de personas, y en Sumi, donde hay unos 300.000 habitantes”, ha advertido el jefe del Centro de Dirección Nacional del Ministerio de Defensa, Mijaíl Mizhíntsev.

Tras ocho días de ataques, que según Kiev han arrebatado las vidas de unas 2.000 víctimas civiles, el Gobierno ruso acusa a los ucranios de ser culpables de esta situación. “Las acciones terroristas de los nacionalistas ucranios son indignantes”, afirmó Mizhíntsev.

La presión no es solo sobre Ucrania, sino también sobre la comunidad internacional. El Gobierno ruso asegura además que miles de ciudadanos extranjeros se encuentran atrapados en las ciudades asediadas, entre ellos 3.189 de India y 202 de China solo en Járkov; y el Ministerio de Defensa ruso divulgó que supuestos “nacionalistas ucranios” habrían herido a dos ciudadanos chinos.

Moscú informa de que ha evacuado a 588 extranjeros que se encontraban en Ucrania, entre ellos 151 ciudadanos de países europeos, 180 miembros del personal de la ONU y decenas de trabajadores de varias representaciones diplomáticas foráneas.

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Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Es jefa de la delegación de Bruselas. Antes, en Moscú, desde donde se ocupó de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Sigue pendiente de la guerra en Ucrania, que ha cubierto desde el inicio. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS. Además de temas internacionales está especializada en igualdad y sanidad.

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