¿Quién mató a Gandhi?

La petición de reabrir el caso reaviva teorías sobre la autoría intelectual de uno de los mayores magnicidios de la historia y pone el foco sobre los descendientes políticos de los responsables

Edición vespertina especial del 'Free Press Journal', del viernes 30 de enero de 1948'. En ella ya se informa de cuatro disparos de bala. Foto tomada en la biblioteca del Museo Nacional de Gandhi de Nueva Delhi.
Edición vespertina especial del 'Free Press Journal', del viernes 30 de enero de 1948'. En ella ya se informa de cuatro disparos de bala. Foto tomada en la biblioteca del Museo Nacional de Gandhi de Nueva Delhi.Ángel L. Martínez Cantera

Hace exactamente 70 años, el 27 de mayo de 1948, comenzaba el juicio por el asesinato de Mohandas Karamchand Gandhi, una de las figuras más relevantes de la historia moderna. Cinco meses antes, la tarde del 30 de enero de 1948, el Mahatma había sido disparado camino a su oración diaria en Birla House, Nueva Delhi. Ocho hombres fueron condenados en aquel juicio. El autor material, Godse, y su cómplice, Apte, miembros de la organización hindú radical Rashitriya Swayamsevak Sangh (RSS), se autoinculparon porque, según ellos, Gandhi había traicionado a India. Ambos fueron ahorcados en 1949.

Pero la liberación del resto de los condenados en los años 60 y rumores sobre un mayor complot, hicieron revisar el caso. En 1969, la Comisión de Kapur concluyó: "Todos los hechos considerados destruyen toda teoría que no sea la de la conspiración para asesinar [a Gandhi] por [Vinayak Damodar] Savarkar y su grupo". Político religioso y líder de la organización de extrema derecha Hindu Mashabha, Savarkar había sido absuelto en el juicio de 1948 pese a los indicios que le inculpaban. Ante la Comisión Kapur, sin embargo, dos de sus colaboradores le acusaron póstumamente de planear el asesinato.

Pankaj Phadnis en Bombay. En octubre de 2017, este investigador privado apeló al Tribunal Supremo para la reapertura del caso por el asesinato de Gandhi. El supremo desestimó la petición a comienzos de 2018.
Pankaj Phadnis en Bombay. En octubre de 2017, este investigador privado apeló al Tribunal Supremo para la reapertura del caso por el asesinato de Gandhi. El supremo desestimó la petición a comienzos de 2018.Ángel L. Martínez Cantera

Aquel momento, que definió la historia de India, no solo ha servido como material literario. En octubre del año pasado, Pankaj Phadnis, pidió al Tribunal Supremo la reapertura del caso, sugiriendo un complot liderado por los servicios secretos británicos. El supremo desestimó la propuesta. Pero la petición ha despertado las críticas de académicos y familiares de Gandhi, quienes la consideran parte de una campaña para exculpar a las organizaciones responsables de su asesinato y a sus descendientes políticos.

La teoría de la conspiración

La petición judicial parte de noticias publicadas después del homicidio. Los medios Free Press Journal, Reuters y Loksatta cuentan cuatro disparos. Times of India también informó: "El Padre de la Nación ha sido disparado cuatro veces", aunque matizó líneas después: "Tres balas impactaron en Mahatma". Por su parte, la crónica de The Guardian del día después, 31 de enero de 1948, narra cuatro disparos; aclarando que el último fue un intento fallido de suicidio por parte de Godse. Ningún otro medio describe tal evento.

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Phadnis dice que su teoría de la cuarta bala se refuerza con la evidencia del diario manuscrito de Manuben Gandhi, fiel discípulo del líder indio y una de las dos personas que le acompañaban cuando fue disparado. "La policía encontró dos balas. Otra quedó en el cuerpo; hallada en sus cenizas. Pero el relato de Manuben, adjuntado en mi petición, cuenta que encontró otra bala en el chal de Gandhi tras el último baño. ¿De dónde venía?", cuestiona Phadnis. El investigador subraya la importancia de ese detalle; añadiendo que otras cuatro balas se encontraron en la recámara de la pistola usada por Godse, de siete cartuchos.

El arma siempre fue motivo de controversia. La pormenorizada investigación del libro The men who killed Gandhi (1978), detalla que la Beretta usada por Godse (exclusiva de las fuerzas de Mussolini) fue incautada por las tropas británicas a las fascistas en Abyssinia (actual Etiopía y Eritrea). Pero no explica cómo llegó a manos del contrabandista que se la vendió a Godse. Laguna para la que Phadnis tiene una hipótesis: una conspiración orquestada por el Imperio Británico. Su teoría parte de dos evidencias y una suposición.

Tushar Gandhi, el bisnieto del Mahatma Gandhi, escribió 'Let's kill Gandhi' (2007) para acabar con los rumores sobre el asesinato de su bisabuelo.
Tushar Gandhi, el bisnieto del Mahatma Gandhi, escribió 'Let's kill Gandhi' (2007) para acabar con los rumores sobre el asesinato de su bisabuelo.Ángel L. Martínez Cantera

Según él, la Comisión de Kapur pasó por alto dos testimonios contrastados en las pesquisas. El primero se deriva del diario de Manuben Gandhi, que narra cómo Godse visitó la estancia de Gandhi el mediodía del 30 de enero, horas antes del asesinato (alrededor de las 17:15). El segundo, es el informe policial de la comisaría de Alwar, que documentó la presencia de un extranjero en Birla House distribuyendo folletos informando del asesinato a las tres de la tarde. "Es chocante porque Gandhi estaba vivo en ese momento. Además, la tecnología de impresión en cicloestilo de la época es muy laboriosa y requiere horas...", explica Phadnis, que enlaza ambos hechos documentados.

La última suposición de Phadnis se deviene de una presunta comunicación entre la Embajada Británica en Moscú y la Oficina de Relaciones Exteriores de Londres, en febrero de 1948. Según la petición, la misiva registra una conversación entre Vijaylakshmi Pundit (embajador de India en la URRS) y sus contrapartes del Este de Europa en la que se implica a Reino Unido en el asesinato. De ahí, Phadnis deduce la implicación de la agencia secreta británica Force 136 —nombre clave para el Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE)—, organización que realizaba operaciones de sabotaje en territorio ajeno durante la Segunda Guerra Mundial.

"Hay factores controvertidos y la presencia de un occidental en el lugar del crimen. También alegaciones de implicación británica en el asesinato y la existencia de servicios secretos con posibilidad para hacerlo... ¿No es suficiente para una investigación?", justifica Phadnis.

La sombra del radicalismo hindú

"Muchos se creen expertos por la mentira de las cuatro balas... Ahora crean la impresión de que los acusados fueron víctimas de agentes externos", se queja Tushar A. Gandhi, bisnieto del líder indio y contrario a reabrir el caso. En su libro, Let's kill Gandhi (2007), Tushar recoge la teoría de las balas, además de describir cinco intentos más de magnicidio y recientes campañas de desinformación por sectores radicales hindúes.

El bisnieto de Gandhi cree que se quiere exonerar a Savarkar, acusado póstumamente. Phadnis no esconde su afinidad por Savarkar, pero insiste en que Gran Bretaña tenía interés en matar a Gandhi, para evitar su supuesto plan de paz entre hindúes y musulmanes: "Sin odio religioso, habría habido más flujo económico entre India y Pakistán. El Imperio [Británico] se beneficiaba como intermediario entre naciones divididas".

Otros académicos también han fantaseado con el potencial pacificador del Mahatma. "¿Habría su presencia traído mayor unidad Indo-Musulmana? ¿mejores relaciones entre India y Pakistán?", cuestiona el libro RSS, text books and the murder of Mahatma Gandhi (2008). Sin embargo, su autor, Aditya Mukherjee, explica que escribió el ensayo precisamente para "desmantelar la corriente supremacista hindú que trata de reescribir la historia de India".

Profesor de Historia en la Universidad Jawaharlal Nehru (JNU) de Delhi, Mukherjee explica: "RSS y Hindu Mahasabha planearon asesinarle porque el secularismo de Gandhi obstaculizaba su objetivo: convertir India en una nación hindú". El académico subraya que, aunque Godse rechazó vincularse con ellos para protegerlos, cartas y declaraciones corroboran que el asesino material perteneció a ambos grupos radicales.

Mukherjee rechaza base alguna para reabrir la investigación, ya que ni el informe de Moscú es oficial, ni se sabe de la presencia de la Force 136 en India. "Los historiadores no teorizamos en base a recortes de prensa y comentarios de aquí y allá. No es así como se escribe la Historia", dice. Documentos de la época, como cartas entre políticos, sí prueban la amenaza de RSS y Hindu Mahasabha, cuyos panfletos instigaban a atentar contra musulmanes y contra Gandhi.

En su obsesión por continuar con el caso, Pankaj Phadnis solicitó al Alto Tribunal de Bombay importar el libro Who killed Gandhi? (1963), prohibido en India desde 1976. El volumen "desvela que muchos testimonios fueron eliminados del juicio inicial", dice Phadnis, quien asegura estar dispuesto a visitar Portugal, donde fue publicada la obra, para continuar su particular cruzada.

Reescribir la historia de India

Ángel L. Martínez Cantera

Desde 2003, el retrato de Savarkar figura en el Parlamento de India como uno más de los libertadores del país gracias a la aprobación, entre otros, del partido de centroderecha y nacionalista Bharatiya Janata Party (BJP). Tras el retorno del BJP al Gobierno central en 2014, grupos radicales pidieron inútilmente la creación de un busto honorario para Godse.

“Los grupos radicales están apropiándose del noble concepto de nacionalismo que defendieron los padres de India frente al colonialismo. Pero su nacionalismo es religioso y exclusivo”, analiza Aditya Mukherjee. El historiador apunta: "Nadie puede negar el papel del radicalismo hindú en el asesinato de Gandhi. Como tampoco se puede negar la conexión política del actual Gobierno con los grupos que le mataron".

Mientras Hindu Mahasaba apenas tiene representación, RSS sobrevivió a varias prohibiciones (entre ellas, tras el asesinato de Gandhi) gracias a su estatus de organización voluntaria sin afiliación política oficial. Defendiendo una nación hindú con millones de seguidores, algunos miembros de RSS gobiernan en varios Estados del norte de India con el apoyo del BJP.

El ideólogo de RSS y director del think tank India Policy Foundation, Rakesh Sinha, responde: "Muchas situaciones requieren discusión democrática y, por tanto, la necesidad imperativa de reescribir la Historia". El también profesor de la Universidad de Delhi (DU) va más allá y cuestiona el papel de los discípulos de Gandhi: "¿Por qué su seguridad no se incrementó después de los intentos iniciales de asesinato? Nehru debe responsabilidad moral por la pérdida de la vida de la figura más grande de la India moderna. Fue su fracaso".

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