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El presidente italiano da dos días a la presidenta del Senado para explorar una coalición de Gobierno

Maria Elisabetta Casellati, muy vinculada a Silvio Bersluconi, deberá certificar las posibilidades reales de formar Gobierno entre el centroderecha y el Movimiento 5 Estrellas

Maria Elisabetta Casellati, presidenta del Senado, en el Palacio del Quirinal.

Sergio Mattarella ha barajado las cartas 50 días después de las elecciones y las ha vuelto a repartir. El presidente de la República ha llamado al Palacio del Quirinal este miércoles por la mañana a la presidenta del Senado, Maria Elisabetta Alberti Casellati (Forza Italia), para darle un encargo exploratorio. Es decir, un mandato que sirva para verificar si habría consenso entre Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la coalición de centroderecha en torno a su figura o a la de otra persona. Es la novena vez que el jefe de Estado realiza un encargo de este tipo. Las ocho anteriores fracasaron.

Casellati se ha comprometido a analizar la situación y a buscar acuerdos lo más rápidamente posible. De hecho, empezó ya por la tarde a reunirse con los grupos políticos. Pero el presidente sabe que es casi imposible que vuelva al Quirinal con una solución. ¿Por qué iba a conseguir lo que no han logrado los interlocutores directamente? Lo mismo piensan el resto de fuerzas, que enseguida mostraron su escepticisimo. Salvini, líder de la LIga, anunció que el centroderecha volvería a comparecer separado y que él, ni siquiera estaría, presente en la reunión. "Tengo un vuelo a Catania", lanzó con desprecio. El Movimiento 5 Estrellas, por su parte, reiteró su veto a cualquier trato en el que se incluya a Silvio Berlusconi y a Forza Italia.

La jugada está pensada con otras finalidades. Primero, ganar algo de tiempo. Segundo, y más importante, certificar públicamente que es imposible un acuerdo entre la coalición de centroderecha (Forza Italia, Hermanos de Italia y Liga) y el M5S. Si esa es la realidad, Mattarella necesita que Casellati ejerza de notario para poder abrir las otras vías y que no parezca una arbitrariedad del presidente de la República. A la salida de su reunión con Caselatti, Luigi Di Maio corroboró esa sensación. "El centroderecha es un artificio electoral que ni siquiera viene aquí unido. Digo con claridad a Salvini que no hay más tiempo. Debe tomar una decisión pronto. El país no puede esperar. Debe entender la importancia del contrato de Gobierno sobre el modelo alemán. Es una oportunidad para realizar lo que siempre han prometido. Espero una respuesta definitiva esta semana".

Diccionario de un embrollo

Encargo explorativo. El presidente de la República otorga este mandato a una figura institucional para verificar si existe algún tipo de consenso en torno a él o a otra persona para formar gobierno. Casellati es la novena de la historia en recibirlo. Los ocho anteriores han fracasado.

Pre-encargo. Se trata de un mandato otorgado directamente a un candidato para intentar formar Gobierno. Es un encargo frágil, parte de la incertidumbre y de la falta de conenseo y, normalmente, acaba mal. Los candidatos no suelen quererlo para no quemarse. Pier Luigi Bersani, candidato del PD en 2013, fue el último en recibirlo.

‘Governissimo’. Se trataría de formar un Gobierno entre todos los partidos dirigido por una figura de consenso nombrada por Mattarella. Se buscarían puntos de acuerdo, un programa de gobierno escueto y compartido y se firmaría. Los ejemplos recientes serían el de Mario Mont (2013) o Lamberto Dini (1996).

Mandato pleno. El presidente podría concederlo a uno de los candidatos y convertirlo directamente en primer ministro. Pero, de momento, ninguno tiene posibilidades de ratificarlo en el Parlamento.

El nombramiento de Casellati, subsecretaria de Estado en dos Gobiernos de Silvio Berlusconi, sí satisface enormemente al exCavaliere, que se resiste a quedar descabalgado de esta partida. El presidente de Mediaset ve en ella a una fiel aliada —aunque se le supone extrema neutralidad como presidenta del Senado que puede ayudarle a remontar la difícil situación que atraviesa. Forma parte de Forza Italia (FI) desde su fundación y es una persona muy cercana al abogado Niccolò Ghedini, brazo derecho del ex Cavaliere. De modo que en la mansión de Arcore tienen motivos para estar contento. Casellati no dejará caer a su mentor tan fácilmente.

Renato Brunetta, líder de Forza Italia en el Parlamento, explica a este periódico su impresión sobre la reiterada negativa de M5S al exCavaliere, clave del bloqueo actual. “M5S está fuera de las reglas constitucionales con ese veto. No puedes excluir a un partido que ha recibido cinco millones de votos y que forma parte de una gran alianza como el centroderecha. No se va a romper, de modo que la petición es imposible y sobre todo, inaceptable. Casellati es una gran jurista y ha tenido ya varios roles de Gobierno. Es una personalidad de primer orden y muy preparada para el trabajo que le ha encargado Mattarella. Pero ella hará de exploradora, es decir, deberá hacer una instrucción y reportar al presidente”.

Pero el fracaso y el éxito son vasos comunicantes en este proceso de negociación. De modo que, si como todo hace pensar, Casellati certifica el callejón sin salida en el que se encuentra esta opción, Mattarella podría seguir probando en orden jerárquico con el siguiente cargo del Estado: el presidente de la cámara de Diputados, Roberto Fico (M5S). Esta opción permitiría abrir otra vía: un pacto entre el M5S y el Partido Democrático (PD). Fico pertenece al ala más a la izquierda de los grillinos, muy significado en la lucha en favor de los migrantes y, a menudo, crítico con Di Maio. Si su figura llegase a ponerse sobre la mesa como posible primer ministro, muchos en el PD verían una oportunidad de apoyar un Gobierno menos contranatura.