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Un informe preliminar identifica 373 bienes culturales dañados tras el terremoto

El Instituto Nacional de Antropología e Historia incluye el Templo Mayor y la catedral de la Ciudad de México entre el patrimonio damnificado

terremoto Mexico
Catedral de Ciudad de México

351 monumentos históricos, 14 museos y 8 zonas arqueológicas han resultado damnificadas tras el azote del terremoto de magnitud 7,1 del pasado martes en siete Estados de México, entre ellos la capital. El balance del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es aún provisional y el coordinador de monumentos históricos de este organismo, el arquitecto Arturo Balandrano, ha explicado a este diario que aún tardarán "3 ó 4 días" en tener el reporte definitivo. Hasta las 11.00 del viernes, el INAH había registrado daños en 373 bienes culturales en el Estado de México, Puebla, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo y Guerrero y en la Ciudad de México.

El grado de deterioro varía, pero “en ningún caso habrá demoliciones”, ha confirmado Balandrano. “Todos serán restaurados, por el significado que tienen para la identidad nacional”, ha apostillado. Con este objetivo, la primera medida que tomarán será enviar un primer expediente al Fondo de Desastres Naturales (Fonden) —que cuenta con 9.000 millones de pesos (algo más de 500 millones de dólares)— con los casos que requieren acciones de emergencia como el apuntalamiento de revestimientos o el aseguramiento de bóvedas y estatuas. “Hay riesgo de derrumbe de cúpulas, aunque no de edificios, pero tenemos que evitar que se deterioren más”, ha urgido Balandrano.

En la Ciudad de México, los mayores daños los ha registrado uno de los edificios más emblemáticos de la urbe, la catedral metropolitana. Una de las esculturas que adornaban el pórtico de la entrada principal, conocida como la Esperanza, se cayó y rompió en dos. “Hemos recuperado todas las piezas y será restaurada”, ha afirmado Balandrano. Lo mismo ocurrirá con la cruz que coronaba uno de los campanarios. Cerca, dos instalaciones del Templo Mayor también se cuentan entre los inmuebles dañados. Y la zona arqueológica Cerro de la Estrella, en la delegación de Iztapalapa. Además, varios de los edificios incluidos en el reporte forman parte del patrimonio mundial reconocido por la Unesco: “La restauración se la debemos al mundo entero”, ha apuntado el arquitecto.

La mayoría de los daños se han producido en recubrimientos, elementos decorativos y campanarios (algunos al borde del colapso, según asegura el jefe de la división de monumentos históricos del INAH) y bóvedas. La mayor parte de los edificios recogidos bajo esa nomenclatura son templos (iglesias) que datan de los siglos XVI al XVIII. El segundo paso será pedir al Fonden los fondos necesarios para la “restauración total”, cuyo monto es incalculable por el momento, hasta que se sepa el número definitivo de bienes culturales damnificados. Tras el terremoto de 1999 en Oaxaca, la cifra ascendió a 1.527, según Balandrano.

El coordinador del INAH, quien ha visitado in situ muchos de estos inmuebles dice compartir “la angustia y la desesperación que sienten los ciudadanos al ver estos monumentos, como un elemento de identidad, destrozados”. Y se muestra tajante al referirse a la financiación para la restauración de todos ellos: “Fonden va a responder, ya lo ha hecho en otras ocasiones”. Además de estos recursos, el INAH tiene una póliza de seguro con un banco mexicano.

Mientras se están realizando los dictámenes del equipo —en el marco de un protocolo para hacer un censo en las zonas de desastre, activo desde el mismo martes, día en que se produjo el seísmo—, monumentos históricos, museos y zonas arqueológicas permanecen cerrados al público en coordinación con Protección Civil.

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