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Fracasan las negociaciones para formar Gobierno en Irlanda del Norte

El plazo para que unionistas y republicanos reediten el Ejecutivo de poder compartido ha vencido este jueves, pero ha sido extendido hasta el lunes

El castillo de Stormont, sede de la Asamblea de Irlanda del Norte, en Belfast.
El castillo de Stormont, sede de la Asamblea de Irlanda del Norte, en Belfast. AFP

La prórroga concedida a los dos principales partidos de Irlanda del Norte ha expirado a las cinco de la tarde de este jueves (hora peninsular española), sin que se haya alcanzado un acuerdo que permita sacar adelante el Gobierno de poder compartido en la región. El unionista DUP y el republicano Sinn Féin fueron los dos partidos más votados en las elecciones a la Asamblea de Irlanda del Norte del pasado 2 de marzo, y desde entonces llevan negociando para reeditar el Gobierno de poder compartido al que obliga el Acuerdo de Viernes Santo, que en 1998 puso fin a 30 años de violencia sectaria.

El ministro británico para Irlanda del Norte, James Brokenshire, ha anunciado que comparecerá el lunes en la Cámara de los Comunes, concediendo de facto una prórroga de tres días que está por ver que permita acercar posturas. De no alcanzarse el acuerdo, a Brokenshire le corresponderá decidir si suspende la autonomía norirlandesa imponiendo el mandato directo desde Londres, una medida que tendría consecuencias imprevisibles para una región que, en los últimos meses, ha visto revivir los temibles fantasmas del pasado debido, entre otros factores, a la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea.

El principal desacuerdo entre el DUP y el Sinn Féin reside en el asunto de la protección de la lengua irlandesa. El partido republicano quiere que sea protegida por ley, colocándola a la misma altura que la lengua inglesa. Pero los unionistas defienden una ley más general de protección de la cultura, en la que se incluyan también el escocés del Úlster.

Por la mañana, Brokenshire advirtió de que el fracaso del acuerdo podría tener consecuencias “profundad y serias”. Las cartas con las que cuenta el ministro, a partir del lunes, son imponer el gobierno directo desde Londres, convocar unas nuevas elecciones, convocar una nueva prórroga u ordenar que las competencias autónomas sean gestionadas temporalmente por funcionarios, hasta que se celebre una nueva ronda de negociaciones en las próximas semanas.

El Gobierno de Irlanda del Norte, si finamente se forma, será el encargado de administrar la inyección extra de fondos, un total de 1.130 millones de euros en dos años, que la primera ministra acordó destinar a la región a cambio del apoyo a su propio Ejecutivo en minoría de los diez diputados del DUP en Westminster. El acuerdo de May con los unionistas en Londres, donde el Sinn Féin ni siquiera ocupa los escaños que obtiene en las generales, añade un punto de conflicto más al delicado equilibrio de poderes en Irlanda del Norte.

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