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Conducir de enchufe a enchufe

Estonia fue le primer país en lanzar una red nacional de cargadores para el coche eléctrico

Una usuaria del coche eléctrico en Tallin.
Una usuaria del coche eléctrico en Tallin.

Estonia, el país con más start-ups por habitante, en el que sus 1,3 millones de ciudadanos tienen un documento nacional de identidad digital y donde se pueden hacer todas las gestiones burocráticas por Internet, lanzó en 2011 un ambicioso programa pionero para incentivar el coche eléctrico. Debido al parón industrial tras la caída del telón de acero, el antiguo satélite de la URSS no había cubierto su cupo de emisiones de dióxido de carbono (CO2) que fijaba el protocolo de Kioto. Así que, gracias a uno de los mecanismos más controvertidos del acuerdo contra el cambio climático, vendió sus excedentes entre otros a Españay a la empresa Mitsubishi. El Gobierno estonio destinó los ingresos obtenidos a programas de estímulo de estos vehículos en detrimento de los tradicionales.

Además, el país báltico fue el primero en todo el mundo en lanzar una densa red nacional de cargadores para alimentarlos. Un punto fundamental. Estonia, que subvencionaba la mitad del precio del coche eléctrico (hasta un tope de casi 17.000 euros, lo que hacía que un Leaf como el de Jesse, por ejemplo, costase unos 23.000 en lugar de casi 40.000), puso fin a su programa de ayuda a la compra en agosto de 2014. Desde entonces, la venta de estos vehículos se ha desplomado dramáticamente. Hoy, en Europa, el coche eléctrico está tomando impulso al calor del escándalo del Dieselgate —que salió a la luz cuando se destapó que Volkswagen (a la que seguirían otras) trucó sus motores para sortear el límite de emisiones—.

Conducir de enchufe a enchufe

Estonia fue el primer país en lanzar una red nacional de cargadores para el coche eléctrico e implantó un paquete de medidas para incentivar su uso. Ahora que las subvenciones para la compra han acabado, las ventas han caído drásticamente. El modelo estonio muestra que, sin el respirador asistido público, al sistema aún le cuesta despegar.

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