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Una coalición de exguerrilleros gana las elecciones en Kosovo, según los sondeos a pie de urna

Sobre la votación planea la sombra de un tribunal de crímenes de guerra, constituido en enero pasado y que juzgará los delitos presuntamente cometidos por algunos candidatos

Una mujer registra su voto en Pristina las elecciones generales de Kosovo de este domingo.
Una mujer registra su voto en Pristina las elecciones generales de Kosovo de este domingo. EFE

Kosovo ha celebrado este domingo elecciones legislativas anticipadas, las terceras desde que en 2008 declaró la independencia de Serbia, por la caída del Gobierno el pasado 10 de mayo tras una moción de censura. Los candidatos favoritos para ocupar el puesto de primer ministro son tres: un exjefe de la guerrilla independentista del UCK (Ejército de Liberación de Kosovo, en sus siglas en albanés), juzgado dos veces por el tribunal de la ONU para la antigua Yugoslavia por presuntos crímenes de guerra y cuya extradición solicita Belgrado; un economista tecnócrata al que muchos comparan con el presidente francés, Emmanuel Macron, y un antiguo dirigente estudiantil, líder del partido Autodeterminación, que plantea un referéndum sobre la unión con Albania.

Por primera vez en el Kosovo independiente, estas elecciones están marcadas por la concurrencia de amplias coaliciones de partidos. La mayor de ellas, la más beligerante y también la favorita es la formada por el poderoso Partido Democrático de Kosovo, del presidente Hashim Thaçi, y otras 12 formaciones, buena parte de ellas lideradas por excomandantes del UCK. Su candidato es el ex primer ministro Ramush Haradinaj, conocido como Rambo, cuya extradición solicita Belgrado por presuntos crímenes de guerra y que por ese motivo estuvo varios meses detenido en Francia. Según los sondeos a pie de urna, esta coalición de exguerrilleros ha ganado los comicios, con el 40.5% de los votos. Su victoria tensaría aún más la relación con Serbia.

Al frente de otra importante coalición de centroderecha, claramente proeuropeísta, figura el segundo candidato, Avdullah Hoti, exministro de Economía y muy cercano al primer ministro en funciones Isa Mustafa. El tercer contendiente es Albin Kurti, del único partido que no ha gobernado aún en Kosovo: Autodeterminación, uno de los más críticos con el acuerdo de demarcación fronteriza con Montenegro —el motivo que precipitó la caída del Gobierno de Isa— y la constitución de una asamblea independiente de municipalidades serbias. Kurti tiene una orden de arresto por presuntamente instigar el lanzamiento de gases lacrimógenos en el Parlamento el año pasado. Según los sondeos a pie de urna, el ultranacionalista Autodeterminación quedaría en segundo lugar, con el 29,9% de los sufragios, y la coalición moderada de Hoti, en tercero con el 27,2%.

En una jornada marcada por la baja participación y la denuncia de irregularidades pese a la presencia de 29.000 observadores (la presencia de carteles de propaganda a menos de 100 metros de los centros de voto, la distancia que estipula la ley; una rueda de prensa del portavoz de un partido durante la jornada electoral, etcétera), 1,8 millones de electores, medio millón de ellos residentes en el extranjero, habían sido llamados a las urnas para elegir un Parlamento del que saldrá un Gobierno encargado de limar tensiones con Serbia, en un contexto de creciente crispación nacionalista; enderezar la maltrecha economía y atajar una corrupción endémica, y lidiar con la sombra del conflicto bélico, que está aún muy presente. Sobre la votación planea especialmente la sombra de un tribunal de crímenes de guerra, constituido en enero pasado y que juzgará los presuntamente cometidos por miembros del UCK, como el presidente Hashim Thaçi o el presidente saliente del Parlamento, Kadrid Veseli, ambos del poderoso Partido Democrático de Kosovo.

El establecimiento de ese tribunal fue una imposición de Bruselas, que desde 2013 monitorea el llamado “diálogo de Belgrado” para intentar acercar a los dos países enemigos, con desiguales resultados. Se espera que las primeras sentencias del tribunal de crímenes de guerra se dicten a finales de año, de ahí que muchos analistas pronostiquen serias turbulencias para el Gobierno que salga este domingo de las urnas. “Estas pueden ser las elecciones con el resultado más difícil de prever”, señala Florin Bieber, uno de los mayores especialistas en los Balcanes, citado por la agencia Reuters. "Los fallos [del tribunal] pueden complicar la agenda política, y comprometer la estabilidad del Gobierno, o incluso hacerlo caer", señalan por su parte fuentes del instituto alemán Centro de Estudios para la Cuestión de las Minorías.