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Argentina, una república sin nobles, recibe con entusiasmo a Máxima, su única reina

La monarca holandesa se reúne con Macri, seis de sus ministros y da una charla ante universitarios

Centenares de estudiantes de la Universidad Católica Argentina (UCA) hicieron fila en la calle durante un par de horas para ver de cerca, por primera vez en sus vidas, a una reina. La exalumna más ilustre de esta universidad privada, Máxima Zorreguieta, brindó una breve conferencia sobre inclusión financiera a raíz de su cargo de asesora especial del secretario general de Naciones Unidas en esta materia.

La reina Máxima de Holanda con Mauricio Macri en la quinta presidencial argentina.
La reina Máxima de Holanda con Mauricio Macri en la quinta presidencial argentina. EFE

Pero la expectación que ha generado los últimos dos días su presencia en Buenos Aires -y las fuertes medidas de seguridad- responden más a su pertenencia a la casa real de Orange-Nassau. Se trata de la primera visita oficial de Zorreguieta a su país natal desde que en 2013 fue coronada reina consorte de Holanda y nadie quiso perderse la foto.

No importa que Argentina sea una república sin nobles y que esta mujer nacida hace 45 años en Buenos Aires renunciase a su nacionalidad como requisito a la corona. En el imaginario colectivo nacional, Máxima es uno de los vértices del triángulo de celebridades argentinas que viven en el extranjero, junto al papa Francisco y el futbolista Lionel Messi. "Sigue latiendo sangre argentina en sus venas", la defendió la expresidenta Cristina Fernández frente a los que tres años atrás no mostraban interés por su llegada al trono al alegar que era holandesa.

La atracción hacia su persona se mantiene con el cambio de Gobierno, encabezado por Mauricio Macri. La esposa del rey Guillermo se reunió el martes con seis ministros argentinos -entre ellos la canciller, Susana Malcorra, y el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay-, con los titulares del Fisco, del Banco Central y del estatal Banco de la Nación. Ayer fue recibida por el presidente, con quien ya coincidió el pasado enero en la cumbre de Davos.

Después del encuentro con Macri, la asesora de la ONU realizó una breve comparecencia de prensa ante los medios junto a la vicepresidenta, Gabriela Michetti. Muy diplomática, evitó criticar a la actual administración o a la anterior. En cambio, planteó varios desafíos para que Argentina logre una inclusión financiera que beneficie a los ciudadanos con menos recursos. Entre ellos, señaló la necesidad de facilitar el acceso de la población a cuentas bancarias, de incentivar el ahorro -que en Argentina ronda el 15% del PIB frente al 41% de la región, y de favorecer la conectividad.

Un día antes, los universitarios que hacían fila para verla la definieron como una mujer "influyente", "muy respetada" e "inspiradora". La mayoría conocía su vínculo con Naciones Unidas, pero pocos acertaron con la materia sobre la que asesoraba. "A los argentinos nos gusta el cholulaje (famoseo)", respondieron varios al ser consultados sobre el interés despertado.

El rector de la UCA, monseñor Víctor Manuel Fernández, aseguró en su discurso que es un "orgullo" que Máxima sea una graduada de esa casa de estudios, donde obtuvo su licenciatura en Economía en 1995. A continuación, Prat-Gay leyó su curriculum y destacó "la huella que ha ido dejando la reina Máxima en su pasión por llegar a los más necesitados y para que las herramientas que ella aprendió en esta casa lleguen a los que más las necesitan".

En el auditorio, el medio millar de presentes -en su mayoría mujeres- esperó la entrada y la salida de la reina Máxima con el celular en la mano, dispuestos a inmortalizar el momento. Segundos después, las fotos volaban por wasaps y redes sociales. A los medios habituales para una conferenciante de renombre se sumaron otros del mundo rosa, como Hola TV, mientras proliferaban en Internet artículos sobre el vestido animal print de 2.500 dólares elegido para su primer día de visita oficial y sobre la dieta que siguió para adelgazar 10 kilos.

En segundo plano ha quedado esta vez uno de los puntos más sombríos de la biografía de la reina, el alto cargo en Agricultura que ejerció su padre, Jorge Zorreguieta, bajo las órdenes del dictador Jorge Rafael Videla (1976-1981) y que le ha impedido estar presente en los actos oficiales de la monarquía holandesa. A diferencia de lo que ocurre en Europa, Jorge Zorreguieta tuvo el martes en la UCA un lugar reservado en la primera fila. Los medios tampoco se han hecho eco de las críticas vertidas por los medios holandeses hace unos meses al conocerse que una de las hermanas de la reina, Inés Zorreguieta, fue designada de manera "excepcional" en el Gobierno de Macri. El orgullo de tener a la hija pródiga en casa opacó momentáneamente todo lo demás.