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Hillary Clinton confía en Bernie Sanders para calmar a la izquierda demócrata

En un acto por la mañana, Sanders llamó a sus seguidores a “no equivocarse” y votar a Clinton

“Bernie Sanders en venta”, decía un cartel de la protesta ayer en Filadelfia, el primer día de la convención demócrata que confirmará a Hillary Clinton como su candidata a la Casa Blanca. El enfado del votante más izquierdista estalló en varias direcciones: contra la cúpula del partido, por el escándalo de Wikileaks; contra Clinton, porque la consideran quintaesencia del establishment; y contra el propio Sanders, su ídolo derrotado en las primarias, porque respalda a la ex secretaria de Estado. Esta confía en su apoyo para aplacar a la izquierda.

Bernie Sanders se dirige a sus simpatizantes este lunes
Bernie Sanders se dirige a sus simpatizantes este lunes EFE

En un acto el lunes por la mañana, Sanders llamó a sus seguidores a “no equivocarse” y votar a Clinton, lo que le deparó aplausos, pero también algunos gritos de protesta. “Ya hemos hecho historia”, insistió, “hemos ayudado a modelar la plataforma demócrata más progresista de la historia”. El senador enfatizó que la ex secretaria de Estado, a quien tanto criticó durante meses como supuesta aliada de Wall Street, es de lejos mucho mejor opción que Donald Trump en cualquier terreno.

Pero sus seguidores no parecieron entedenderlo o compartirlo. La primera sesión de la convención empezó entre abucheos, en cuanto sonó el nombre de Clinton. Y así siguió durante los primeros discursos cada vez que el orador citaba a la exsecretaria de Estado, hasta el punto de que, según difundieron varios medios, el propio Sanders mandó mensajes a sus delegados pidiendo que, por cortesía a él, no protestaran en el pabellón. A media tarde, el senador insistió en su cuenta de Twitter: "Debemos derrotar a Donald Trump y hacer todo lo que podamos para que elegir a Hillary Clinton en la Casa Blanca".

Si hubiese que otorgar un título al aspirante polémico de las presidenciales estadounidenses de 2016, ese recaería irremediablemente en el empresario y showman, desde la semana pasada candidato oficial republicano. Pero la convención demócrata ha empezado mucho más alborotada que la conservadora. Los perdedores de las primarias demócratas, los partidarios de Sanders, hacen más ruido que los antiTrump de Cleveland, donde los republicanos celebraron su cónclave. Si allí fue uno de los candidatos derrotados, el texano Ted Cruz, el que protestó negando el apoyo al candidato oficial, en Filadelfia son las bases las que se rebelan.

El propio senador de Vermont acabó abucheado cuando pidió el voto para la candidata demócrata en un acto con sus acólitos. Luego tuvo que llamar a la calma y recordar que su objetivo es derrotar a Trump.

El asunto de los correos filtrados por Wikileaks —que muestran la parcialidad de parte del aparato del partido a favor de Clinton durante las primarias— ha echado gasolina donde ya había fuego. Los delegados abuchearon por la mañana a la presidenta del Comité Nacional Demócrata, Debbie Wasserman Schultz, en un acto con la delegación de su propio estado, Florida. Wasserman ha avanzado que dejará su cargo en cuanto pase la convención y, de hecho, fue borrada como oradora tras conocerse el escándalo. Y también se le arrebató el honor de dar el simbólico martillazo con el que arrancan los actos oficiales de la convención.

Viraje progresista

Pero el enfado de las bases va más allá. A otro peso pesado, Nancy Pelosi (la líder en la Cámara de Representantes), también la interrumpieron en el desayuno de delegados de California con gritos de “Bernie, Bernie”, pese a que fue en ese Estado precisamente donde Clinton selló prácticamente su victoria en las primarias.

La cuestión es si el hombre cuyo nombre se corea en esas protestas, Sanders, servirá para cerrar las heridas. Por la mañana, el senador apeló a los 13 millones de votantes que obtuvo durante la batalla por la candidatura a seguir con su “revolución política”.

El espíritu de esa llamada “revolución”, la movilización de muchos estadounidenses progresistas que hasta ahora no se habían involucrado en la política, es la mayor victoria obtenida por Sanders. Porque, para conseguir el apoyo sanderista, la campaña de Clinton ha tenido que hacer algo más que gestos. El programa demócrata confirma el viraje progresista, con un plan sanitario que extiende el seguro público y una propuesta en educación universitaria que exime de la matrícula estatal a aquellas familias con ingresos de hasta 125.000 dólares.

Como aval de la izquierda, Clinton también cuenta este lunes con un icono de la izquierda, como la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, como oradora. E incluso la primera dama, Michelle Obama, quien tuvo importantes rencillas con la ex secretaria de Estado, la apoyará en Filadelfia. El partido está activado contra Trump, todos los pesos pesados del partido se han unido en torno a Clinton, pero una parte importante de las bases aún no está a bordo.

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