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Erdogan se reúne con la oposición en busca de apoyos

Todos los partidos del arco parlamentario han sido invitados, a excepción de los kurdos

El presidente Erdogan, a la derecha, durante una reunión con el jefe del Consejo, el general Hulusi Akar.
El presidente Erdogan, a la derecha, durante una reunión con el jefe del Consejo, el general Hulusi Akar. REUTERS

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, convocó a los líderes de los principales partidos con representación parlamentaria para tratar la situación tras el golpe de Estado del pasado 15 de julio y buscar socios en su lucha contra la “infiltración” de la cofradía de Fethullah Gülen en la Administración.

El primer ministro y presidente del islamista AKP, Binali Yildirim; el líder del socialdemócrata CHP, Kemal Kiliçdaroglu, y el jefe de los ultranacionalistas del MHP, Devlet Bahçeli, fueron recibidos por Erdogan en su inmenso palacio de Bestepe (Ankara), al que los dos últimos se habían negado hasta ahora a acudir por las denuncias de que fue construido de manera ilegal. Sin embargo, el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio ha creado una nueva atmósfera política: “Se trata de una cuestión nacional, no sobre este complejo (palaciego)”, dejó claro Kiliçdaroglu, quien entregó al presidente el manifiesto de 10 puntos leído el domingo ante decenas de miles de personas en la plaza Taksim de Estambul y en el que subraya la necesidad de respetar la democracia y el estado de derecho en la lucha contra el golpismo.

De acuerdo con el portavoz presidencial, Ibrahim Kalin, Erdogan agradeció a los jefes de la oposición “su abierta y clara posición a favor de la democracia la noche del 15 de julio”. Además, instó a que continúe “el espíritu de unidad y solidaridad, (que) es la principal fuente de nuestro poder”. Esta inusual invitación a los líderes políticos hecha por Erdogan, así como el permiso dado a la oposición para manifestarse en Taksim tras tres años de represión de toda protesta allí convocada, se lee en Turquía como un intento del jefe de Estado de reducir la terrible polarización que ha dividido el país en los últimos años y buscar nuevos apoyos ahora que ha iniciado una cruzada contra sus antiguos aliados gülenistas. En el pasado, tanto el CHP como el MHP habían denunciado la infiltración de los seguidores de Gülen en la Administración del Estado y su promoción por parte del Gobierno islamista para debilitar la estructura de las Fuerzas Armadas, cosa que a la postre se ha revelado cierta.

El presidente y los tres líderes políticos acordaron “utilizar mecanismos de diálogo político eficaces para producir soluciones duraderas a los problemas del país”, bien sea la lucha contra la llamada Organización Terrorista Fethullahçi (FETÖ) o contra otras amenazas, según explicó Kalin.

 

Los kurdos, vetados

La atmósfera de consenso que pretende instaurar Erdogan con las restantes fuerzas políticas tiene una excepción: el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP), principal formación prokurda del país y tercer mayor grupo del hemiciclo. Según explicó a este diario una fuente de Presidencia, el HDP no fue invitado a la reunión “debido a sus continuos lazos con el PKK”, el grupo armado kurdo contra el que Ankara lleva tres décadas luchando. Tras dos años de negociaciones de paz entre el Gobierno y el PKK, en julio de 2015 Erdogan y la propia organización armada dieron por terminado el proceso y desde entonces se ha desatado una guerra total en el sudeste. Precisamente, uno de los planes de los golpistas si no conseguían asesinar a Erdogan, era juzgarlo por traición debido al diálogo entablado con un grupo considerado terrorista por Turquía, la UE y EEUU.

Desde la noche del golpe de Estado, el PKK ha retomado sus ataques en el sudeste de Turquía aprovechando la desorganización de las Fuerzas Armadas –cientos de oficiales han sido detenidos en esa zona por golpistas- y ha provocado más de una docena de muertes.