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El presidente de Portugal alarga la incertidumbre en torno al Gobierno

Cavaco Silva recuerda que él estuvo cinco meses con un Ejecutivo de gestión

El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva.
El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva. AFP

El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, no tiene ninguna prisa por encargar Gobierno al líder socialista António Costa, que cuenta con el apoyo mayoritario en el Parlamento gracias al pacto suscrito con comunistas y bloquistas.

Hace ocho días que el Gobierno surgido de las elecciones generales del pasado octubre, formado por la mayoría relativa de PSD-CDS, fue derrocado con los votos en contra del Partido Socialista, Bloco de Esquerda y Partido Comunista (107 contra 123), que tienen mayoría absoluta en la Asamblea de la República. El rechazo de la Cámara implica el cese automático del Gobierno, que se mantiene en funciones hasta que haya uno nuevo. Ese rechazo parlamentario no incluye, a diferencia de la legislación española, la promoción de un nuevo primer ministro, sino que es el presidente de la República quien tiene la facultad de encargar Gobierno a quien quiera, y la decisión de Cavaco Silva se hace esperar.

Cavaco Silva, elegido por sufragio popular hace cinco años, tiene tres opciones: dejar en funciones al actual Ejecutivo de Pedro Passos Coelho hasta que se puedan convocar elecciones; designar un Gobierno de iniciativa presidencial o encargar la formación de uno nuevo a quien le asegura tener una mayoría parlamentaria, que es el caso del socialista Costa.

Desechada la posibilidad de un Ejecutivo de iniciativa presidencial, y con el horizonte de un Gobierno en funciones hasta mayo, la única posibilidad realista parecía la designación de Costa, pero los días pasan y las pistas lanzadas por Cavaco aumentan la incertidumbre política que él mismo no desea para un futuro Gobierno.

El comunista De Sousa advierte que si el presidente “subvertiera la Constitución, tendrá la repuesta democrática de los trabajadores y del pueblo”

La provisionalidad del Gobierno no le impidió al presidente viajar a Madeira, en donde recordó que él mismo dirigió un Ejecutivo de gestión durante cinco meses. Además, recordó que la situación de hoy es de estabilidad financiera a diferencia de lo que ocurría en 2011, cuando cayó el ex primer ministro José Sócrates, la troika europea intervino en la crisis portuguesa y el siguiente Gobierno, de Passos Coelho (PSD), tardó cuatro meses en tomar posesión.

Cavaco Silva, entre viaje y viaje, continúa con sus audiencias para oír opiniones sobre la formación del futuro Gobierno. Las confederaciones empresariales se han pronunciado por la prórroga del actual, y los sindicatos piden, cuanto antes, que se encargue la tarea a Costa. Mientras, los banqueros reclaman que se acabe con esta inseguridad política, que impide que haya un presupuesto para 2016. Y este viernes, Cavaco Silva recibirá a los líderes políticos antes de tomar una decisión.

Frente a la opción de encargar el Ejecutivo a quien tiene una mayoría parlamentaria, se encuentra la personalidad conservadora de Cavaco, católico y anticomunista que, además, duda de la nominación de Costa por los endebles acuerdos firmados con PC, Verdes y bloquistas, siempre por separado y sin garantías de legislatura.

El impasse aumenta el nerviosismo de unos y de otros. En su cuenta de Twitter, el diputado socialista Tiago Barbosa Ribeiro ha calificado al presidente de “gánster”. Y el líder comunista, Jerónimo de Sousa, critica a Cavaco por “retrasar la única salida” que hay: la nominación del socialista Costa. Y amenaza que si el presidente “subvertiera la Constitución, tendrá la repuesta democrática de los trabajadores y del pueblo”. "Cavaco arrastra deliberadamente una situación que es un factor de desestabilización", añade De Sousa.

Y entretanto, el aún primer ministro, Passos Coelho (PSD), pide nuevas elecciones y una revisión de la Constitución que elimine el plazo mínimo de seis meses para celebrarlas después de la formación de un nuevo Parlamento.