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Corea del Norte detiene a dos supuestos espías surcoreanos

Los arrestados están acusados de revelar secretos de Estado y actuar para "desestabilizar" el país

Las autoridades de Corea del Norte hicieron pública este viernes la detención de dos supuestos espías surcoreanos que actuaban dentro de su territorio. Se trata de Kim Kuk-gi y Choe Chun-gil, de 60 y 55 años respectivamente, a los que el régimen comunista atribuye varios "crímenes", entre ellos el robo de secretos de Estado y la difusión de propaganda para desprestigiar a la dinastía Kim.

El régimen organizó una rueda de prensa en Pyongyang en la que ambos acusados, escoltados por militares, reconocieron haber sido contratados por el servicio nacional de inteligencia surcoreano como espías en Corea del Norte, según relata la agencia estatal KCNA. El ministro de Seguridad del país aseguró que "fueron descubiertos mientras cometían labores de espionaje" y los calificó de "terroristas atroces que han trabajado duro para hacer daño al liderazgo supremo de la nación".

La agencia cuenta todo tipo de detalles sobre los supuestos delitos cometidos y defiende la existencia de una red de espías surcoreanos basada en la ciudad china de Dandong, fronteriza con Corea del Norte. Allí es -siempre según KCNA- donde residían habitualmente los dos detenidos, que fueron arrestados en territorio norcoreano en septiembre y diciembre del año pasado. "Reunieron información confidencial sobre el Partido, el Estado y el Ejército de Corea del Norte bajo la manipulación y el apoyo de Estados Unidos y el servicio de inteligencia surcoreano a cambio de decenas de miles de dólares", señaló el alto cargo norcoreano.

En el caso de Kim, el régimen le acusa de "difundir propaganda religiosa en contra del país desde una iglesia clandestina" y de "proporcionar importante información" como los detalles del viaje que Kim Jong-il, padre ya fallecido del actual líder norcoreano Kim Jong-un, realizó a China en 2009. También de haber grabado y repartido "docenas de libros, CD y tarjetas SD que difaman la autoridad del liderazgo supremo norcoreano, apuntan a la existencia de disturbios antigubernamentales dentro del país o recogen testimonios de 'desertores'".

Choe, por su parte, supuestamente reveló "numerosos secretos militares" a Corea del Sur como datos sobre las fábricas de munición, imágenes de aeronaves y tanques en fase de desarrollo y hasta envió muestras de tierra de los alrededores de Yongbyon, el principal complejo nuclear en Corea del Norte.

Las autoridades surcoreanas han confirmado que los dos detenidos son ciudadanos de su país, aunque no han aclarado si forman parte de su servicio de inteligencia. "Es lamentable que el Norte esté haciendo afirmaciones sobre ellos sin ningún fundamento", dijo el Ministerio de Unificación en un comunicado, que pidió de inmediato la liberación y repatriación de ambos reos. Seúl denunció además "la sistemática violación de los derechos humanos y de las prácticas internacionales" en Corea del Norte por el hecho de haber detenido de forma unilateral los dos supuestos delincuentes sin avisar a las autoridades del Sur, informa Yonhap.

La frontera entre Corea del Norte y China es un punto habitual de controles por ser la principal vía de escape de los desertores y uno de los principales canales de comunicación hacia el exterior. La ciudad de Dandong se ha convertido en un foco de contrabando y, a su vez, una importante fuente de divisas para la maltrecha economía norcoreana. A lo largo de la frontera, separada por los ríos Yalu y Tumen, operan también varias organizaciones en contra del régimen de Kim Jong-un.

Con estas dos detenciones, el número de surcoreanos custodiados en Corea del Norte sube a tres. En octubre de 2013, el misionero Kim Jeong-wook fue también acusado de espionaje y posteriormente condenado a toda una vida de trabajos forzados. Kim había estado dando refugio y comida a norcoreanos en el otro lado de la frontera durante siete años.