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La renuncia de Ebrard profundiza las grietas de la izquierda en México

El Partido de la Revolución Democrática, la mayor formación de izquierdas del país, enfrenta su mayor crisis interna

Marcelo Ebrard, el 5 de febrero pasado.
Marcelo Ebrard, el 5 de febrero pasado.

Las grietas en la izquierda mexicana se han profundizado aún más este viernes con la renuncia del exalcalde de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, al Partido de la Revolución Democrática, que tiene en la capital mexicana su principal bastión. A través de una carta dirigida a Carlos Navarrete, líder del PRD, Ebrard señala que el “progresivo acercamiento de la dirigencia del partido al presidente Enrique Peña Nieto y a su partido, el PRI, es incompatible con los objetivos y deberes políticos de la izquierda mexicana”.

Ebrard, otrora uno de los jefes de Gobierno más populares en la historia del Distrito Federal y que incluso barajó la posibilidad de postularse a la presidencia de México en dos ocasiones, ha enfrentado numerosos escándalos durante el último año: el más grave, las acusaciones de corrupción e irregularidades en la construcción de la línea 12 del metro capitalino, una obra que costó 1.700 millones de dólares. Para poner la cifra en contexto, se trata de poco menos de la mitad de los sobrecostes de la ampliación del canal de Panamá.

Marcelo Ebrard comenzó su carrera política en el PRI en 1981, donde ocupó diversos cargos tutelado por Manuel Camacho Solís, un cercano colaborador de Carlos Salinas de Gortari (presidente por el PRI entre 1988 y 1994). Los dos abandonaron las filas priístas en 1995. Camacho Solís es senador por el Partido de la Revolución Democrática en la actualidad. Ebrard se afilió al partido en 2005, un año antes de postularse a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Con la renuncia de Ebrard, todos los exalcaldes del DF han ocupado el cargo por el PRD han abandonado el partido

Las diferencias entre Ebrard y la cúpula del PRD comenzaron a evidenciarse desde 2013, pero quedaron expuestas cuando la dirigencia de Carlos Navarrete decidió dejarlo fuera de las listas de legisladores plurinominales (diputados elegidos por porcentaje electoral) que competirán en la elección federal de este año. México celebra en junio elecciones para renovar su Cámara baja, presidencias municipales y nueve gobernaturas.

En cuanto a su renuncia, el exalcalde afirmó, en una carta que entregó a la dirigencia del PRD y que difundió en su perfil en Twitter, que había mostrado su desacuerdo con el Pacto por México, el acuerdo entre los tres principales partidos del país para sacar adelante las reformas del presidente Enrique Peña Nieto, una de las anclas del Gobierno del mandatario priísta, que asumió el poder en diciembre de 2012.

Ebrard se enfrentó con la corriente que controlaba el partido, comandada por Jesús Zambrano y Jesús Ortega (llamada coloquialmente como “Los Chuchos”) e intentó, con timidez, buscar la dirigencia del PRD sin éxito alguno. La pelea interna del partido, la mayor formación de izquierdas del país, ha causado también la renuncia de su propio fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, que abandonó sus filas en noviembre del año pasado.

Con la decisión de Ebrard, el PRD, que ha ganado ininterrumpidamente las elecciones a jefe de Gobierno del Distrito Federal desde 1998, se queda sin un solo militante que haya ocupado el cargo, uno de los más importantes del país. El dato no pasa desapercibido para Ebrard, que en su carta menciona a algunos de sus antecesores que también han decidido abandonar las filas de la formación: Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas y el propio Cárdenas. El actual jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, fue postulado por el PRD pero no está afiliado al partido.