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OBITUARIO

Jeremy Thorpe, un líder liberal que cayó en desgracia

Fue absuelto de intento de asesinato de un exmodelo en un juicio de un mes

Jeremy Thorpe, en su despacho del Parlamento, en 1970.
Jeremy Thorpe, en su despacho del Parlamento, en 1970. GETTY

“Puede usted marcharse”. Para cuando el juez Cantley, del vetusto tribunal criminal de Old Bailey, pronunció el 22 de junio de 1979 esas tres palabras que daban fin al que los tabloides de Londres llamaron “el juicio del siglo”, la carrera de Jeremy Thorpe, uno de los políticos más destacados de su generación, fallecido el pasado 4 de diciembre a los 85 años, estaba ya acabada.

El expolítico liberal no perdió la flema británica ni cuando se anunció el veredicto que les exculpaba a él y a otros dos hombres de “conspiración para asesinar a Norman Scott”, un exmodelo. El político se fundió en un abrazo con su esposa —que no le abandonó ni un momento—, besó a su madre y arrojó al aire los cojines sobre los que había apoyado sus posaderas durante los 31 días de juicio, antes de abandonar el banquillo y salir del tribunal por la puerta de atrás, sorteando la nube de reporteros que le esperaban.

Thorpe había rescatado casi de la extinción al Partido Liberal (que en 1988 se uniría con el Social Demócrata para formar el Partido Liberal Demócrata, que gobierna hoy Reino Unido en coalición con los conservadores). Ganó por primera vez su escaño en 1959, a los 30 años, y lo mantuvo durante 20 años más, hasta que llegó el juicio. Se convirtió en líder del partido en 1967 y a principios de los setenta protagonizó una serie de importantes victorias en elecciones parciales. En las generales de 1974, los liberales obtuvieron el 19,3% de los votos —aunque el sistema electoral lo tradujo en solo 14 escaños—, más del doble del apoyo que tenían cuando Thorpe asumió el liderazgo. Incapaz de formar una mayoría, el primer ministro tory Edward Heath propuso entonces a Thorpe entrar en un Gobierno de coalición. Pero el partido no apoyó a Thorpe y los planes de coalición fracasaron, dejando vía libre a un Gobierno en minoría del laborista Harold Wilson.

Estiloso y dandi, seductor en público y algo vanidoso, Thorpe fue un convencido europeísta a quien un abogado definió como un hombre tan dotado por la naturaleza que “hasta tenía tendencias homosexuales”. Abandonó el liderazgo del partido en 1976 pero se sentó tres años más en los Comunes, que no fueron los más felices de su carrera. Tuvo que vivir rodeado de rumores y acusado por Norman Scott de haber iniciado una conspiración para desembarazarse de él, cuando se dio cuenta de que sus pretendidas relaciones sexuales (supuestamente mantenidas en los años sesenta, cuando la homosexualidad era ilegal en Reino Unido) podían poner en peligro su carrera política. A Thorpe se le acusó de contratar a un expiloto comercial, Andrew Newton, para asesinar a Scott. A quien mató Newton de un disparo aquel día de 1975 en el parque nacional de Exmoor fue a Rinka, el gran danés de Scott. Pero con aquel perro se fue también la carrera de un hombre llamado a ser uno de los políticos británicos más grandes después de la Segunda Guerra Mundial.