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Fallece un palestino herido en el atropello en el tranvía de Jerusalén

El hombre, de 60 años, llevaba un mes hospitalizado tras el ataque de un árabe

Pasajeros judíos esperan el tranvía en Jerusalén en agosto. Ampliar foto
Pasajeros judíos esperan el tranvía en Jerusalén en agosto.

Abd Al Karim Nafith Hamid, un palestino de 60 años, ha fallecido esta mañana en Jerusalén, un mes y dos días después de que fuera atropellado intencionadamente por un conductor árabe en un paso de cebra junto al tranvía que une el este y el oeste de la ciudad. Entonces, Ibrahim Al Akari –un lobo solitario, según la Inteligencia israelí-  empotró su coche contra una patrulla policial y, de seguido, contra un grupo de peat ones.

El resultado de su atentado fue de tres muertos –un policía de fronteras druso y un ciclista judío ultraortodoxo de 17 años, más el propio agresor, tiroteado- y 13 heridos, entre los que estaba Hamid, que se ha convertido en la primera víctima mortal palestina de la cadena de ataques que han sacudido la capital triplemente santa desde el pasado 22 de octubre.

Según ha desvelado su viuda, Umm Ibrahim, a la agencia palestina Maan, el hombre resultó gravemente herido por el impacto de la furgoneta, que le causó múltiples fracturas en la espalda y los pies. Posteriormente, ante la impresión del ataque, sufrió un ataque al corazón. La mujer denuncia que su esposo no fue tratado correctamente por los servicios de emergencia “por ser árabe”.

Sostiene que fue esposado mientras que los demás heridos eran atendidos y que de hecho así, inmovilizado, llegó al centro médico de Shaare Zedeck. No fue evacuado de inmediato, añade. Hasta ahora, las autoridades israelíes no habían informado de que entre los heridos había un árabe. Hamid, que tenía dos esposas, deja 12 hijos. Nacido en el barrio-poblado de Anata, al noreste de Jerusalén, será enterrado hoy en la Ciudad Vieja.

El ataque del que fue víctima se produjo el 5 de noviembre y fue el segundo golpe contra el tranvía jerosolimitano en tres semanas. Ya entonces, el jefe de la Policía israelí, Yohanan Danino, reconoció que era “sencillo” que un atentado de estas características provocase víctimas tanto israelíes como palestinas, dado que la línea de tren ligero es usada por igual por unos y por otros y cruza por zonas de todo tipo: asentamientos en zona ocupada, estaciones de autobús de las dos comunidades, centros comerciales y oficinas municipales, entre otros servicios.

El último atentado en la ciudad, en el que dos árabes mataron a cuatro rabinos y a un policía –también druso- en una sinagoga de Har Nof, se entiende en círculos policiales precisamente no sólo como un ataque con base religiosa, sino como una apuesta clara de los atacantes para dañar a víctimas judías, sin confusión alguna.

Desde octubre, y hasta el fallecimiento de Hamid, 11 personas habían muerto por ataques en Jerusalén, Tel Aviv y Gush Etzion (Cisjordania), tras meses de violencia encadenada por los asesinatos de adolescentes israelíes y palestinos, la ofensiva contra Gaza, las ampliaciones de colonias y las visitas de ultranacionalistas judíos a la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo para los judíos), respondidas por jóvenes musulmanes.

En Jerusalén se producen aún choques entre palestinos y policías israelíes prácticamente cada noche, con decenas de arrestados. Sin embargo, el ambiente se ha relajado de nuevo tras las semanas de temor incipiente y el despliegue policial –llegó a haber 3.000 efectivos extra en las calles- es sensiblemente menos visible.