El Gobierno contra los ‘gulenistas’

Se daba por hecho que los gulenistas y el partido de Erdogan formaron una alianza islamista

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, el pasado junio.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, el pasado junio.Ronald Zak (AP)

Durante el proceso judicial del Caso Balyoz, críticos con el Gobierno de Erdogan denunciaron que seguidores del clérigo islámico Fetulá Gulen habían infiltrado el aparato judicial y las fuerzas policiales y de Inteligencia, desde donde habrían usado medios ilegales, como grabaciones, para conseguir pruebas en contra de los militares. Entonces, mucha gente en Turquía daba por hecho que los gulenistas y el partido del Erdogan habían formado una alianza para introducir una agenda islamista y conservadora en el país, de la que formaría parte la campaña policial y judicial contra el Ejército.

Sin embargo, las posturas de Gulen, que vive en un exilio autoimpuesto en Estados Unidos desde 2000, y Erdogan se han ido distanciando en los últimos años. Actualmente, ambas facciones están abiertamente enfrentadas y el Gobierno ha señalado al movimiento de Gulen como el organizador de un escándalo de corrupción que salió a la luz el pasado diciembre y salpicó a figuras cercanas al primer ministro, incluidos cuatro ministros que tuvieron que dimitir.

Desde entonces, han aparecido en internet toda una serie de grabaciones que, de ser ciertas, implicarían hasta al propio Erdogan en la trama de corrupción. El Gobierno ha negado cualquier implicación y ha respondido que los gulenistas han usado su influencia para conseguir ilegalmente algunas de estas grabaciones. El Ejecutivo también ha respondido llevando a cabo una campaña de purgas por las que miles de policías, fiscales y jueces han sido relevados de sus puestos. Esto se percibe como un intento del Gobierno de vaciar estos cuerpos de gulenistas y, al mismo tiempo, el primer ministro ha sido acusado de querer acumular cada vez más poder y de estar sometiendo la Judicatura al Ejecutivo.

Ya desde principios de este año, Erdogan había declarado que se mostraba abierto a la idea de una repetición del juicio del Caso Bayloz. Y la sentencia de ayer del Tribunal Constitucional y la decisión de la corte de liberar a los 230 presos podrían enmarcarse por tanto en esta lucha entre el Gobierno y la red de Gulen.

De hecho, también miembros del AKP habían sugerido que los gulenistas podrían haber manipulado el proceso judicial, y ayer el Constitucional señaló que, durante el juicio, no se habían respetado los derechos de acusados en relación con informaciones digitales usadas como pruebas, según ha publicado la prensa local.

Se espera que Erdogan anuncie pronto su candidatura para las elecciones presidenciales previstas para agosto, y tanto el AKP como los demás partidos y grupos de interés podrían estar ya buscando apoyos de cara a la campaña electoral.

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