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Muere el ‘zar’ de las esmeraldas

El colombiano Víctor Carranza fue investigado por sus nexos con grupos paramilitares y la mafia

Víctor Carranza, el 'zar' de las esmeraldas.
Víctor Carranza, el 'zar' de las esmeraldas.

Desde hace un año, los colombianos supieron que el polémico y poderoso empresario Víctor Carranza Niño, conocido como el zar de las esmeraldas o el patrón, entre otras cosas por tener en su poder la esmeralda más grande del mundo y la de mayor valor, sufría cáncer de próstata y pulmón con un pésimo pronóstico, que finalmente le causaron la muerte a los 77 años en la mañana de este jueves.

Resulta paradójico que el cáncer terminara por vencer a un hombre que durante 50 años logró sobrevivir a fuertes atentados y a las guerras entre esmeralderos que se dieron entre los años 70 y 90, conocidas en Colombia como guerras verdes, y en las que construyó una imagen mítica de hombre invencible, rodeado de enemigos pero también cercano a presidentes y políticos. Su mayor enemigo fue el narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el Mexicano, con el que libró una guerra donde se calcula murieron más de 3.000 personas.

Los últimos atentados fueron de película. Uno ocurrió en marzo de 2010 cuando una caravana de vehículos donde se movilizaba el esmeraldero –que siempre iba escoltado– fue emboscada y atacada con tiros de fusil, granadas y proyectiles.

Carranza generaba sentimientos encontrados. Para unos era un hábil hombre de negocios –trabajó desde los 11 años– que logró consolidar un poderoso imperio alrededor de la explotación y la comercialización de esmeraldas y quien lideró junto a la Iglesia, un proceso de paz hace ya 22 años que ha mantenido en relativa calma al sector de estas piedras preciosas. Monseñor Héctor Gutiérrez, que lo acompañó en sus últimas horas, afirmó a medios locales que era un hombre de paz.

Para otros era considerado como uno de los señores de la guerra por sus vínculos con grupos paramilitares y por la violencia que protagonizó por décadas para concentrar el poder del negocio de las esmeraldas y miles de hectáreas de tierras.

Por eso, en sus últimos años de vida ocupó muchas páginas judiciales. A sus líos por sus presuntos nexos con paramilitares se sumó que este hombre de origen campesino y considerado un héroe en poblaciones de Boyacá (centro del país), donde hay calles bautizadas con su nombre, habría adquirido, a través de testaferros y de manera ilegal, extensos territorios en el departamento del Meta, al oriente del país. Hace tan solo dos meses, el gobierno recuperó más de 25 mil hectáreas que formaban parte de su finca El Porvenir.

En el libro, Víctor Carranza alias “el patrón”, publicado en 2012 y que muestra las relaciones del zar con el paramilitarismo, los autores Iván Cepeda y el padre Javier Giraldo afirman que el esmeraldero tenía uno de los expedientes “más voluminosos que se puedan encontrar en los archivos de la justicia colombiana”. Incluso, su grave estado de salud se conoció tras un informe que emitieron los médicos forenses por solicitud de la Fiscalía, que en febrero de 2012 abrió una investigación preliminar por sus nexos con los paras.

En una versión ante la justicia colombiana del ex jefe paramilitar Iván Roberto Duque Gaviria, alias Ernesto Báez, también en 2012, este dijo sentirse sorprendido de que a Carranza se le conociera como el zar de las esmeraldas, si para él era el zar del paramilitarismo. “Es la primera vez que lo expreso en mi vida y lo hago por ese compromiso que tengo con la verdad, porque conozco episodios en los cuales el accionar de don Víctor está puesto de manifiesto”, dijo.

Y no es el único paramilitar que lo mencionó. Diez jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, han afirmado que financió grupos en diferentes zonas del país y fue uno de los fundadores del paramilitarismo en los Llanos Orientales de Colombia.

Fue investigado sin suerte por delitos como narcotráfico, secuestro, desaparición forzada, lavados de activos, falso testimonio, financiación de plantaciones ilícitas entre otros. En 1993, por primera vez la Fiscalía lo investigó por enriquecimiento ilícito y conformación de autodefensas. Luego, en 1997, dictaron orden de captura contra él por ese mismo delito y en 1998 fue acusado del secuestro y asesinato de un empleado del narcotraficante Leónidas Vargas, por lo que estuvo preso tres años, pero fue absuelto en 2004. Según la investigación de Iván Cepeda, por estos hechos Carranza demandó al Estado que lo reparó con unos 35.000 dólares al cambio actual (28.000 euros).

Fuera de Colombia se abrieron otros procesos contra él. En 2010, el juez Baltazar Garzón le abrió una investigación por narcotráfico y ordenó extraditar a Carraza, orden que fue cancelada cinco meses después. Luego, a finales de 2012, EEUU lo acusó facilitar la masacre de Miraflores, al sur del país, donde murieron 12 personas en octubre de 1997.

Monseñor Héctor Gutiérrez contó el miércoles a Blu radio que cuando le preguntó sobre sus nexos con el mafia, el zar “fue enfático en decirme que no”. Sus víctimas piensan otra cosa y ahora les preocupa que con su muerte se libre de repararlas. El temor de los esmeralderos es que empiece otra fatal guerra verde.