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Shinzo Abe toma posesión este miércoles como nuevo primer ministro de Japón

El político conservador llega al poder con la tarea de relanzar la economía japonesa

Las tensiones terriotoriales con China serán otro punto clave de su agenda de gobierno

Shinzo Abe, el martes en una ruueda de prensa
Shinzo Abe, el martes en una ruueda de prensa AFP

El político conservador Shinzo Abe ha tomado posesión este miércoles como nuevo primer ministro de Japón. Abe ocupó ese puesto entre septiembre de 2006 y septiembre de 2007. Ahora regresa al poder con una agenda marcada por la necesidad de relanzar la economía japonesa y de encauzar la tensa relación de su país con China.

El Partido Liberal Demócrata (PLD), al que pertenece Shinzo Abe, ganó las elecciones generales el pasado domingo 16 de diciembre. Logró 294 escaños de los 480 que tiene la cámara baja del Parlamento japonés. Sus aliados de la formación Nuevo Komeito consiguieron 31 escaños. Entre ambos poseerán la mayoría de dos tercios necesaria para imponerse a la cámara alta y evitar los bloqueos que han lastrado las decisiones gubernamentales desde 2007. En los comicios del día 16 se produjo el descalabro del Partido Democrático de Japón (PDJ), del primer ministro cesante, Yoshihiko Noda, castigado por su reacción lenta al desastre de Fukushima y por su intención de subir los impuestos para afrontar los costes del alza de la seguridad social en una población cada vez más envejecida.

Este miércoles también se espera que se conozca la composición del gabinete de Abe. Una de las carteras más importantes es la del ministerio de Finanzas, dado que la economía japonesa registró en el tercer trimestre del año una caída del 0,9% y entró en recesión técnica. Se prevé que ese puesto sea ocupado por el ex primer ministro Taro Aso, que fue el encargado de lidiar con la crisis financiera de los años 2008 y 2009. Abe ha adelantado que su Gobierno impulsará una política de flexibilización monetaria agresiva y relanzará la inversión en infraestructuras para alcanzar un ritmo de crecimiento anual del 3%.

En cuanto a la política de Defensa —asunto que pasa por un momento delicado después del lanzamiento de un cohete de largo alcance por parte de Corea del Norte y por los persistentes problemas de Japón con China por unas islas que se disputan en el mar de China oriental—, se espera que el gabinete de Abe apueste por una línea más dura que el gobierno anterior. Todo hace presagiar que Japón pondrá fin al pacifismo que adoptó tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Abe defiende la transformación de las denominadas Fuerzas de Autodefensa en Ejército, lo que requeriría modificar la Constitución de 1947, el refuerzo de los sistemas de defensa y una revitalización de su alianza con Estados Unidos.