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La ultraderecha conquista la tercera posición con un resultado histórico

Marine Le Pen desbanca al izquierdista Mélenchon y al centrista Bayrou

Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional. Ampliar foto
Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional. EFE

La ultraderechista Marine Le Pen ha lanzado hacia adelante al Frente Nacional (FN) al lograr imponerse con contundencia en la lucha por la tercera plaza, alcanzando su máximo histórico. Supera el récord marcado por su padre, Jean-Marie Le Pen en 2002, cuando pasó a la segunda vuelta con el 16,7%. Jean-Luc Mélenchon, del Frente de Izquierda, encabeza la subida de la izquierda radical, pese a quedarse por detrás de las últimas previsiones de los sondeos. Relegado al quinto lugar queda el centrista François Bayrou, que se sitúa por debajo del 10%. El presidente y candidato Nicolas Sarkozy necesitaría, para imponerse el próximo 6 de mayo frente al socialista François Hollande, el trasvase de votos de la extrema derecha y del centro. Mélenchon y la candidata verde Eva Joly ya han dado una consigna de voto en favor de Hollande.

“Los franceses se han invitado esta noche, contra todo pronóstico, a sentarse en la mesa de las élites”, clamó Marine Le Pen en la tribuna de París ante la que se habían reunido sus militantes. Entre gritos de alegría, aseguró: “La primera vuelta no es un fin en sí misma”. La candidata del FN no dio una consigna de voto, pero puede plantearla el 1 de mayo, en el tradicional homenaje que su partido hace a Juana de Arco. Pensando en las legislativas de junio, y ante la previsible caída de Nicolas Sarkozy, Le Pen presenta al FN “como la única oposición a la izquierda ultraliberal y libertaria”. “Todo es posible ahora (…) millones de franceses esta noche han entrado al fin en la resistencia [política]. Esto solo es el principio”, exhortó a sus seguidores.

Fuente: Ministerio del Interior de Francia.
Fuente: Ministerio del Interior de Francia.

El histórico resultado logrado por Marine Le Pen, de 43 años, marca el regreso a la primera plana de la política francesa de la extrema derecha, después de derrumbarse al 10% en los comicios de 2007 —su nivel más bajo desde los años ochenta—, debido en parte al éxito de Sarkozy a la hora de atraer al electorado del FN. La apuesta de Marine Le Pen, que tomó las riendas del FN hace algo más de un año, por modernizar la imagen del partido parece haber surtido efecto. Supera el nivel récord que alcanzó su padre en 2002, cuando dio la sorpresa y pasó con el 16,7% a la segunda vuelta, dejando fuera de juego al socialista Lionel Jospin. Le Pen encara así las legislativas de junio en una posición de fuerza.

Antes de conocerse los resultados, la candidata ultraderechista ya avisó de que “sus electores son libres”, aunque adelantó que el 1 de mayo “dirá lo que piensa”. Sarkozy ha repetido los guiños hacia la extrema derecha y ha llegado a advertir de que “votar por Le Pen equivale a votar por Hollande”. Sin embargo, menos de la mitad de sus electores decían en encuestas anteriores estar dispuestos a votar por Sarkozy en la segunda vuelta. Algo más del 20% incluso se decía dispuesto a decantarse por el candidato socialista, algo que no ocurría desde la época de François Mitterrand. El resto podría optar por quedarse en casa.

Al partido de Le Pen le conviene una derrota de Sarzkozy para provocar una implosión del partido conservador del presidente, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), y una redistribución de fuerzas en la derecha francesa. La Derecha Popular, una corriemte interna de la UMP que aglutina al ala más derechista y que no ve con malos ojos una alianza con el FN, ya advirtió que en caso de derrota se planteaba crear su propio partido.

El candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, fue de los primeros en expresarse después de conocerse los primeros datos y cerrarse los colegios electorales. “Les pido que se movilicen el próximo 6 de mayo para vencer a Sarkozy y les pido que lo hagan como si me votaran a mí”, señaló en París. Para Mélenchon, se trata de “acabar con el diktat de Merkel y Sarkozy” en toda Europa y explicó que no pedirá nada a cambio. El grueso de su electorado parece ya adherido a Hollande en la segunda vuelta.

La candidata de los verdes, la juez Eva Joly, fue más explícita y llamó a “todos los que comparten mis valores republicanos a vencer a Sarkozy y reunirse en torno a Hollande”.

“Nuestro pueblo parece determinado a dejar atrás los años de Sarkozy”, señaló en otro momento el candidato del Frente de Izquierda, tras apuntar que “el total de las voces de la derecha retrocede respecto a 2007”. Mélenchon, que aspiraba a frenar al Frente Nacional, recalcó el alto porcentaje de Le Pen pero aventuró que, sin sus esfuerzos por “concentrar la campaña [del Frente] en el análisis y la crítica radical de las propuestas (…), quizás el resultado de esta noche sería aún más alarmante”.

Los sondeos habían llegado a situarle en niveles similares a los de Le Pen, pero finalmente la llamada al voto útil de Hollande parece haber funcionado, mientras que el voto de extrema derecha parece haber sido infravalorado en las encuestas. En 2007, el Partido Comunista se presentó en solitario, con la candidatura de Marie-George Buffet, y quedó por debajo del 2%. En el seno del Partido Comunista se debate ahora sobre la posibilidad de aceptar puestos en el Gobierno en caso de victoria de Hollande, una cuestión que será sometida a debate, aunque el objetivo ahora está puesto en las legislativas de junio.

“Ver a la extrema derecha cerca del 20% en Francia hoy en día confirma la gravedad de la crisis expuesta ante nuestros ojos”, reaccionó el centrista François Bayrou, quien reconoció que su resultado (que ha caído de mitad respecto a 2007 para situarse por debajo del 10%) “no es lo que esperábamos”. Sobre las instrucciones de voto para la segunda vuelta, avanzó: “Voy a dirigirme a los dos candidatos [ganadores] para decirles lo que es para mí esencial. Escucharé su respuesta y asumiré mis responsabilidades”.

Pese a su caída, sus cerca de tres millones de votantes serán posiblemente un voto muy disputado. Según los sondeos, algo más de un tercio del voto centrista se decantaría por Sarkozy en la segunda vuelta y otro tercio por Hollande. El mismo Sarkozy dejó planear la posibilidad de proponer a Bayrou como primer ministro —“¿acaso el presidente y el primer ministro tienen que ser del mismo color político? No está escrito en ninguna parte”, dijo Sarkozy— y el propio Bayrou ha admitido haber recibido a “emisarios de ambos bandos”. Su objetivo ahora será volver a construir la gran familia del centro para crear una fuerza fuerte con peso.