Sarkozy acelera su entrada en campaña girando a la derecha

El presidente anuncia que someterá a referéndum la reforma del desempleo y los derechos de los extranjeros

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, durante una visita a la planta nuclear de Fessenheim, Francia.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, durante una visita a la planta nuclear de Fessenheim, Francia. LIONEL BONAVENTURE (AFP)

A la vista de que los sondeos no mejoran, Nicolas Sarkozy ha decidido adelantar en un mes su entrada oficial en la campaña electoral para las presidenciales del 22 de abril (primera vuelta) y del 6 de mayo. El presidente maneja anunciar su candidatura oficial a la reelección la semana que viene y convocar enseguida su primer gran mitin, probablemente en Marsella. Su idea inicial era proclamarse candidato en marzo para poder “gobernar hasta el final”. Aunque sus asesores afirman que “no está preocupado por su desventaja”, el adelanto revela la ansiedad de su partido, la UMP, en el que algunos diputados han confesado que están haciendo campaña “como si François Hollande hubiera ya ganado”.

Mientras termina de redactar un libro que está escribiendo, que ha definido como “híper íntimo” y que quiere hacer llegar a “millones de hogares”, Sarkozy ha recurrido a su medio de prensa más fiel, Le Figaro, para adelantar una parte del contenido de su campaña, que estará basada en tres lemas: “Trabajo, responsabilidad, autoridad”.

En una entrevista que aparecerá el sábado, Sarkozy afirma que propondrá a los franceses una campaña “sobre los valores”, y que someterá a referéndum dos cuestiones que considera básicas. El anuncio parece obedecer al deseo de recuperar una herramienta política muy querida por el general De Gaulle, y a su intención de dar una vuelta de tuerca en derechos sociales.

La primera consulta tendrá que ver con el desempleo, el principal problema del país según dicen las encuestas, ya que hay casi 4,5 millones de parados en Francia y sus colonias de ultramar. Sarkozy quiere que el pueblo decida sin bloqueos ni intermediarios (léase sindicatos) una reforma radical de la cobertura del desempleo, que en esencia obligaría a los parados de larga duración a ser más activos, eligiendo entre un plan de formación y cualquier trabajo que se les ofrezca. Según Sarkozy, se trata de “un cambio muy profundo, una forma de revolución”.

El segundo referéndum versaría sobre uno de los temas que más divide a la derecha y a la izquierda: inmigración y derechos de los extranjeros. Sarkozy quiere limitar el derecho de asilo, y que sea la justicia administrativa y no la penal quien se ocupe de la inmigración para agilizar y facilitar las expulsiones de los sin papeles. Esta segunda propuesta requiere una reforma constitucional, pero el jefe del Estado no aclara si preguntaría al pueblo por ese cambio o solo por el derecho al voto de los extranjeros en las elecciones locales.

Sarkozy anuncia además que buscará el respaldo católico (no al matrimonio homosexual, no a la eutanasia), y que ofrecerá a los electores una Francia aliada y convergente con Alemania pero que no cede soberanía a Europa.

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En economía, su espejo será el modelo exportador, restrictivo y competitivo puesto en marcha en Alemania por el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder y completado por Angela Merkel. Pero el presidente saliente necesita combinar esa apuesta germanófila con los temas identitarios y de seguridad para arrebatarle votos al Frente Nacional y quitarle iniciativa a François Hollande, quien de momento aparece en las encuestas más precisas como el candidato más fiable en economía y otros ocho grandes temas, pero no en inmigración.

Según ha dicho el exprimer ministro, Dominique de Villepin, la polémica iniciada por el ministro del Interior, Claude Guéant, al dar por sentada la superioridad de unas civilizaciones sobre otras, demuestra que Sarkozy cuenta con que Marine Le Pen va a conseguir por fin las 500 firmas de alcaldes que necesita para presentarse.

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