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México suspende su Año en Francia en protesta contra Sarkozy por el 'caso Cassez'

El presidente francés quiere convertir cada acto en un recuerdo de la joven gala condenada a 60 años de cárcel por un secuestro supuestamente cometido en México en 2005

No habrá Año de México en Francia. Según un comunicado colgado en la página web de la Secretaría de Exteriores, el Gobierno mexicano descarta su participación en las más de 300 actividades previstas a lo largo de 2011 mientras el Ejecutivo de Nicolas Sarkozy no desista de convertir cada una de ellas en un homenaje a Florence Cassez, una joven francesa condenada a 60 años de cárcel por un secuestro supuestamente cometido en México en 2005. El presidente Sarkozy pretende la extradición de su compatriota para que pueda cumplir la condena en Francia, a lo que se niegan en redondo las autoridades mexicanas.

El comunicado de la Secretaría de Exteriores expresa de forma categórica: "A la luz de las declaraciones del presidente Nicolas Sarkozy, el Gobierno de México considera que no existen las condiciones para que el Año de México en Francia se lleve a cabo de manera apropiada y que cumpla con el propósito para el cual fue concebido". Se refiere a unas declaraciones del presidente francés en las que anunciaba que cada acto del Año de México en Francia tendrá un recuerdo para Florence Cassez, a quien creen víctima de una injusticia. "En cada reunión", advirtió Sarkozy, "o en cada acto en el que participe un miembro del Estado francés, este dedicará su intervención a recordar el problema de Cassez. Yo mismo lo haré. Inauguraré ese año hablando sobre Cassez". Tal advertencia ha irritado al Gobierno mexicano, que no está dispuesto -según el citado comunicado- a que "los artistas y creadores, así como los empresarios y demás participantes sean expuestos a manifestaciones ajenas al fin que los convocó originalmente".

El Gobierno francés está convencido de que la detención y posterior condena de Florence Cassez se produjeron en "condiciones sospechosas", utilizando las palabras de su ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand.

La sentencia, que ya es firme y sin posibilidad de recurso, considera que la francesa estaba al tanto de las actividades de su novio, cuestión que ella ha negado desde el principio.