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El ministro de Exteriores iraquí acusa a las fuerzas de seguridad de colaborar en el atentado del miércoles

Zebari arremete contra la decisión del primer ministro al Maliki de derribar los muros que separan los varios de la capital

El pasado miércoles Bagdad sufrió una de las mayores olas de atentados desde que el ejército estadounidense dejara de patrullar las calles, provocando un centenar de muertos y más de 1.000 heridos. Uno de los ataques tuvo como objetivo la sede del Ministerio de Exteriores, situado un el extremo norte de la fortificada Zona Verde, sobre el papel la zona más protegida de Bagdad. El edificio recibió el estallido de un camión bomba. Hoy el titular de Exteriores iraquí, Hoshiyar Zebari, ha acusado a miembros de las fuerzas de seguridad iraquí de haber colaborado con los terroristas.

"Según nuestra información, incluso ha habido colaboración entre miembros de las fuerzas de seguridad y los asesinos", ha aseguró en una rueda de prensa en el edificio del Ministerio. Zebari no ha presentado ninguna prueba que fundamente su acusación, pero ha precisado que los autores de los atentados tuvieron que contar con la ayuda de policías o soldados para pasar por los puestos de control porque durante el día los camiones de grandes dimensiones no pueden circular por el centro de Bagdad.

Ahora que las tropas estadounidenses se han retirado de las zonas urbanas de Irak, el primer ministro, Nuri al Maliki, ha decidido derribar los numerosos muros que dividen Bagdad y que se construyeron hace años por motivos de seguridad, incluidos algunos de los que estaban cerca de su ministerio.

Zebari, sin embargo, ha criticado esta decisión y la ha identificado como una de las causas de los atentados que sufrió la capital esta semana. "La eliminación de los muros anti explosiones y los puestos de control debido a una falsa sensación de seguridad también es un motivo" para los ataques, ha subrayado. "Lamentablemente aceptamos la orden de quitar muros concretos y retirara los puestos de control cerca del ministerio", ha añadido.

Asimismo, ha censurado los llamamientos que se han hecho para que los inversores extranjeros abandonen Irak. "Las cosas deberían llamarse por su nombre y tendríamos que dejar de hacer declaraciones optimistas innecesarias. Deberíamos contar la verdad a la gente. Ha habido un deterioro de la seguridad y en los próximos días puede ser peor", ha manifestado.

Muchos ciudadanos iraquíes culpan de los atentados con bomba a las disputas entre los chiíes (el credo musulmán mayoritario en Irak), los suníes y los kurdos y a la rivalidad existente entre los propios chiíes (que dominan el Gobierno).

En cambio, expertos en seguridad apuntan a la indiferencia, la desorganzación y la competencia interna entre el Ejército, los servicios de inteliencia y la Policía como las causas de los fallos que permitieron a los insurgentes perpetrar los ataques.

El Gobierno iraquí, por su parte, ha acusado a Al Qaeda y a hombres leales al partido Baaz, el de Sadam Husein. El portavoz de las fuerzas de seguridad en Bagdad, Qasim al Musawi, ha anunciado el arresto de un presunto "equipo de propaganda" de Al Qaeda en relación con los atentados, así como el de varios ex baazistas.

"Las fuerzas de seguridad detuvieron a la red terrorista que llevó a cabo los atentados del miércoles. Está vinculada con el partido Baaz y dentro de unas horas divulgaremos sus confesiones", ha declarado hoy a la agencia de noticias Reuters, señalando que se ha interceptado en Bagdad un camión cargado con cinco toneladas de explosivos.